Productos Financieros Derivados

los Productos Financieros Derivados (PFD) son una herramienta que permiten afectar o cambiar la viabilidad económica y financiera, permitiendo reducir o eliminar el riesgo, son instrumentos que miden su valor en relación al valor de otro activo.

Actualmente los mercados financieros y de capitales son cada vez mas integrados, lo que ha motivado una movilización del capital en las nuevas economías abiertas actuales; asimismo ha permitido una mayor interrelación de las variables de mercado, acorde con las exigencias del mundo globalizado actual. Precisamente esta volatilidad y diversificación de los mercados, así como el ritmo acelerado de la economía, han determinado que se asuman mayores riesgos financieros, es importante considerar que estos deben ser adecuadamente administrados para que así puedan crear valor para la empresa; la premisa de “a mayor riesgo, mayor rentabilidad” es válida en cuanto estos sean administrados correctamente. Por tanto una adecuada administración de riesgos se traduce en un factor de competitividad, para ello es necesario definir una política de gestión de riesgos (tal como lo hemos comentado en otro artículo de esta página), identificarlos, identificar los activos y pasivos expuestos al riesgo, analizar la sensibilidad y prever la posible evolución del mercado y sus variables considerando estrategias de cobertura en tanto estas se aproximen a incrementar el riesgo.

En el marco de esta situación, existe una herramienta que permiten afectar o cambiar la viabilidad económica y financiera, permitiendo reducir o eliminar el riesgo, estos son los Productos Financieros Derivados (PFD), instrumentos que miden su valor en relación al valor de otro activo (por ejemplo, precio, tasa, interés, índice, etc); estos productos también son empleados para especular acerca de la futura dirección del mercado. Pueden ser empleados como medios de cobertura a través del uso de operaciones económicas con Productos Financieros Derivados, los cuales deben cumplir con los requisitos establecidos en normas contables, en especial lo señalado en la NIC 39, como son existencia de documentación formal de la relación de cobertura, del objetivo y estrategia de la cobertura, expectativa de que la relación de cobertura sea eficaz y esta a su vez sea fiable y, evaluar la cobertura en un contexto de empresa en marcha.

Los productos de coberturas derivados implican aspectos económicos, financieros y tributarios, se requiere una adecuada contabilización de operaciones, así como una oportuna revelación. Internacionalmente el Comité de Normas Internacionales de Contabilidad es el encargado de emitir las normas para el registro y revelación de estos documentos financieros, dichas normas no son más que las NIC’s o Normas Internacionales de Contabilidad; como señalamos en el párrafo precedente la NIC 39 “Instrumentos Financieros: Reconocimiento y Valoración” se suma a la NIC 32 “Instrumentos Financieros: Presentación e Información a Revelar”; asimismo este tipo de operaciones se encuentran reguladas por la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA).

Para efectos del registro contable, las normas mencionadas consideran dos clases de Productos Financieros Derivados (PFD), los que se relacionan con la negociación y los que se emplean para fines de cobertura; los que nos interesan aquí son los del segundo tipo y comprenden aquellas operaciones económicas que cumplan con los requisitos de la normatividad contable tal como indicamos líneas arriba.


Existen actualmente diversas metodologías para valorar la efectividad de las coberturas, sin embargo es más adecuada emplear aquella que permita determinar una razonable seguridad de que los Productos Financieros Derivados (PFD) calificarán como coberturas; algunas de las más conocidas son: el Dollar Offset Ratio, el Compliance Level, la metodología del Volatility Reduction Measure y el empleo del Análisis de Regresión Lineal. Según he podido ver la metodología del Volatility Reduction Measure, es la que más se adecua a los derivados, particularmente a aquellos calificados como Swap.

Los comerciantes y los gestores de carteras, cuya indemnización se ve afectada por el rendimiento real, pueden juzgar la eficacia de una cobertura en términos reducción de la volatilidad (metodlogía Volatility Reduction Measure o VRM). La volatilidad del tema está cubierta por la ausencia de una cobertura es el obvio punto de referencia contra el que esta reducción debe medirse. Recordemos que las directrices del FASB se centran en comparar las variaciones de valor fecha por fecha, sin referencia explícita a la volatilidad general con y sin la cobertura.

El método VRM que se describe en el ejemplo que mostraré a continuación, mantiene la intención básica de la FASB. Tomemos pues el ejemplo de un cupón que está cubierto con una tasa LIBOR de intercambio, se han registrado los cambios para cinco trimestres. Además, en cada trimestre añadimos los cambios en los bonos y el canje de llegar a un cambio en el valor del paquete (más bonos de intercambio). La gráfica siguiente muestra la desviación estándar (volatilidad) de las variaciones en el valor de la fianza por sí sola €1,921 millones, que del paquete que es de €332 mil.

La adición del Swap ha reducido la volatilidad a 17,26% (0.332MM/1.192MM) de lo que originalmente era. En otras palabras, se ha logrado una reducción de la volatilidad de 82,74%.

La misma idea se puede aplicar a un futuro, tal como se muestra en la gráfica. La distribución de frecuencias de 2,000 trimestrales (simulada en la forma descrita en el apéndice) en el valor de €100 millones al 8% en bonos corporativos a 10 años se superpone con información análoga para la combinación de los bonos y un 8,25% LIBOR a base de 9,5 años de intercambio del mismo importe. El gráfico muestra una reducción de la volatilidad de €5,602 millones a 0,625 millones de Euros.

Más formalmente, la volatilidad de reducción se define como:

VRM = 1 – [Desviación Estándar de la cobertura del paquete / Desviación Estándar del tema cubierto]

De acuerdo con el ejemplo en la gráfica, la volatilidad de los futuros cubiertos se espera que se reducirá en un 88,84% (1 – 0.625MM / 5.602MM).

Los resultados retrospectivo y prospectivo para un determinado producto de cobertura se pueden combinar en una sola medida de adecuada ponderación de los insumos en la fórmula VRM. De esta manera, todo el comportamiento de la cobertura es encapsulados en un único resultado.

En VRM El enfoque es similar a la idea introducida por Ederington en 1979 para evaluar la performance de una cobertura. La preferencia por utilizar las desviaciones estándar está motivado por el hecho de que tienden a ser más significativo para gestión, aparte de cumplir con las reglas contables. Un resultado obtenido por la metodología VRM de por ejemplo el 80% es equivalente a reducción en la varianza del 96%, lo que puede inducir a error si uno se concentra en un 80%; dicho de de otra manera, una reducción en la variación del 80% es equivalente a un VRM de 55%.

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