Petroleo e inflación dos amigos inseparables en la economía norteamericana

La economía norteamericana enfrenta hoy un serio problema, la volatilidad del petroleo y el incremento inflacionario han determinado incrementos en los precios de los productos de pan llevar y golpean fuertemente los bolsillos de los contribuyentes.

Estados Unidos presentan un incremento notable de su indica inflacionario, el último miércoles se intensificaron los temores con los aumentos en los costos de la energía y los alimentos, ello debido a un incremento en el índice de precios al consumidor. Dicho índice subió 1,1% en junio, según informes del Departamento del Trabajo; representando el mayor incremento desde que en 2005 paso el Huracán Katrina. La inflación, acumula un alza de 5% en los últimos 12 meses, el mayor incremento en 17 años. La inflación subyacente, que excluye las variaciones en los precios de la energía y los alimentos, avanzó 0,3% en junio, tras trepar 0,2% en mayo y 0,1% en Abril.

La Fed enfrenta serios problemas, y ello se ve complicado aún más con la volatilidad de los precios del mercado del petroleo. Se prresenta como posibilidad subir las tasas de interés para atenuar las presiones inflacionarias; sin embargo esto podría desmejorar el ya frágil sistema financiero y debilitar el crecimiento. Por otra parte, si no altera las tasas, y sube el petroleo el riesgo que se corre implica índices inflacionarios desbocados y fuera de control. La posibilidad de subir las tasas se ve frenada sin embargo, por el debilitamiento del sistema financiero norteamericano, situación que se vio realmente expuesta con la quiebra del banco californiano IndyMac y la decisión del gobierno de ayudar a sostener a los gigantes hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac.

La pronunciada caída en los precios inmobiliarios registrada en los últimos 12 meses ha asestado uno de los golpes más duros de las últimas décadas a la economía estadounidense. Los precios del petroleo cayeron, pero las acciones de empresas financieras se han disparado, determinando un incremento en los indicadores bursátiles. El Promedio Industrial Dow Jones y el Standard & Poor’s 500 subieron 2,5%. A su vez, el precio del crudo para entrega en Agosto declinó US$4,14 en Nueva York para ubicarse en US$134,60 el barril a fines de la semana pasada, manteniendo su tendencia al descenso. Por su parte los futuros de petróleo acumulan una baja de 7.3% en las últimas dos jornadas.

En las últimas dos semanas el precio del crudo ha sufrido un bajón cosiderable, estimado en alrededor del 15%, desde su máximo por barril de US $142.27, situación que se debe en parte al descenso en la demanda. El 23 de Julio, el crudo experimento un descenso de US $4.00 por barril, cerrando ese día en US $ 124.44 por barril, un valor mínimo y el más bajo en seis semanas.

Factor Crudo – Imagen obtenida de The Wall Street Journal

Como sabemos cada vez que se producen hechos como este, representan un respiro para las economías. El “factor crudo”, es clave para el aumento de la inflación. Existe la probabilidad de que cuando los funcionarios de la Fed se reunan el 5 de Agosto, se mantengan las tasas del 2%. Se sabe sin embargo que se mantiene el apoyo hacia las tasas estables con el fin de ayudar a la economía estadouniense a recuperarse de los problemas en los sectores inmobiliario y financiero.

Sin embargo hay que considerar que el mercado del petroleo se ha mostrado volátil y movedizo en los últimos años y en especial en lo que va de este año, mostrando muchas veces signos de estabilización. El factor petroleo siempre es peligroso, puesto que influye en otros factores de la economía y su incremento puede determinar el alza de otros precios que se ven influenciados por el.

Ahora se vienen nubes de incertidumbre porque no se sabe a ciencia cierta si deberá aplicarse una alza de tasas para frenar la inflación en caso se incremente el precio del crudo. A este respecto los reguladores de la Fed no manienen su confianza en que este método frenaría la inflación causada por el petróleo, tal como señala Ben Bernanke, presidente de la Fed a los legisladores de la Cámara de Representantes «Lo que puede controlar la Reserva Federal es el incremento de precios en promedio, sobre la canasta básica de bienes y servicios», indico la semana pasada. Esta situación se debe eso si, sin duda, a los constantes movimientos y cambios en el precio del petróleo, los cuales por cierto están fuera del control de la Reserva Federal. Es claro que el banco central no se encarga de producir petroleo ni maneja las condiciones globales de oferta y demanda las que están afectando esas cosas particulares a un grado totalmente significativo.

Por ahora los desmejorados bolsillos de los estadounidenses, no tienen una seria esperanza de mejorar, ellos mismo están resignados, debido a los incrementos sostenidos en los precios de los alimentos y la energía. El público realmente espera más inflación y esto aunado al no incremento de los sueldos y la caída del salario promedio real en 0.9%, hacen que los estadounidenses no se sientan confiados en su futuro financiero.

Según información obtenida a través de The Wall Street Journal, la inflación subyacente acumula un alza de 2,4% en los últimos 12 meses, lo que representa un porcentaje mayor a las estimaciones de la Fed, la cuales oscilan entre 1,5% y 2%. Al respecto el economista de Lehman Brothers Zach Pandl señala que esta es «realmente una mala noticia para la Fed», añadiendo que mantener los precios a raya «es realmente el objetivo de la política monetaria y cualquier aceleración, si persiste en los próximos dos meses, realmente complicará la decisión de la Fed».

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