Ocho tópicos sobre la bolsa que no se sostienen

El funcionamiento de los mercados de renta variable influye en la economía global en su conjunto a pesar de los numerosos clichés poco acertados.

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Independientemente de si se juega en ella o no, la bolsa es uno de los espacios que más atención reciben en la actualidad económica global. En los diferentes índices mundiales se dan cita las grandes compañías que dominan todos los sectores económicos, permitiendo que cualquier inversor particular comparta sus éxitos… o sus fracasos. Sin embargo, ni todas las empresas que están en bolsa son ‘grandes’ ni otros tópicos sobre la renta variable resisten un análisis riguroso. Veamos ocho clichés sin razón de ser.

1.’Solo las compañías de gran tamaño participan en bolsa’

Aunque firmas como Facebook, Apple o Alibaba acaparen la mayoría de titulares sobre los movimientos más destacados en los parqués, no debe pensarse que las empresas relativamente modestas no cotizan en bolsa. Prácticamente todos los países cuentan con índices específicos para compañías con poca capitalización, algunas de las cuales aprovecha esta ayuda para dar el salto y jugar las ‘ligas mayores’.

2. ‘A largo plazo todo sube’

Pese a lo categórico y repetido de esta cita, no puede afirmarse con carácter universal. Es cierto que en los últimos 150 años la bolsa acumula una revalorización media anual cercana al 10%, pero también lo es que su ritmo de crecimiento tiende a frenarse con el paso del tiempo. Más evidente todavía resulta que muchos valores no solo no van a mejorar sus datos actuales a medio o largo plazo sino que, probablemente, los empeorarán.

3. ‘La suerte es imprescindible para triunfar en bolsa’

Por supuesto, un poco de suerte nunca está de más en cualquier inversión. En cualquier caso, la inmensa mayoría de casos de éxito en Wall Street no se han originado con pequeñas inversiones que han multiplicado varios cientos de veces su valor en muy poco tiempo. Se trata de un motivo muy recurrente en las series de televisión y las películas pero no constituye una mentalidad inversora muy aconsejable.

4. ‘Los ricos siempre salen ganando’

Aquí chocan dos realidades que conviene distinguir. Primero, es evidente que quienes cuentan con mayores recursos para invertir disponen de más posibilidades de firmar pingües negocios (pueden diversificar más). Segundo, una buena estrategia inversora es mucho más lucrativa que un gran capital disponible para invertir. Además, los casos de supuestas fortunas que se han evaporado por completo en varias jornadas son completamente reales. Echa un vistazo a cualquier reportaje sobre el crac de 1929.

5. ‘Los grandes inversores marcan las tendencias del mercado’

Qué más quisieran. Actualmente, el inmenso capital que se mueve en las bolsas mundiales propicia que los grandes fondos de inversión carezcan de influencia suficiente como para provocar grandes cambios por sí mismos, pudiendo hundir o disparar una acción según sus intereses. Evidentemente, sus movimientos son observados con lupa por el mercado y pueden animar a pequeños inversores a cerrar o abrir posiciones, lo cual no implica que sus decisiones sean tan determinantes como a principios del s. XX.

6. ‘Cualquiera puede hacerse rico en la bolsa’

Desde luego, el funcionamiento de los mercados de renta variable permite que cualquier inversor se labre una gran fortuna en base a su capacidad de decisión y su conocimiento de los sectores en que invierte. Sin embargo, las personas sin cultura o formación inversora deberían pensárselo dos veces antes de tomar posiciones en la bolsa. La tentación es comprensible pero la crisis bursátil china nos está mostrando una vez más que se requieren estrategias sólidas.

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7. ‘Los mercados están demasiado desregulados’

Sin lugar a dudas, uno de los tópicos que más sale a colación en los momentos de crisis o en los desplomes bursátiles. En realidad, el hecho de que un porcentaje demasiado elevado de las inversiones que se realizan en bolsa se haga a crédito es la consecuencia de las políticas expansivas de los bancos centrales. Así, si se originan burbujas bursátiles estas están más relacionadas con el exceso de dinero barato (que fomenta el endeudamiento) que con la laxitud de las normativas.

8. ‘Los mercados bursátiles no interesan a la mayoría de la gente’

No podemos decir que esto no sea cierto pero lo que sí que es innegable es que la evolución de las bolsas tiene notables implicaciones en la llamada economía real. Generalmente, los índices anticipan tendencias que posteriormente se vivirán en el conjunto de la economía. Así, el crac de 1929 anticipó la Gran Depresión y el de 2008 fue el primer acto de la Gran Recesión. Mejor estar bien informado.

Foto: bluebay / nito

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