Los problemas de dormir poco… o incluso mucho

Nuevos estudios confirman los problemas que genera dormir poco, pero también las consecuencias de dormir mucho.

No es la primera vez que hablamos de la importancia de dormir bien. La calidad del sueño es algo necesario para que nos encontremos con un buen estado de salud y que no solo rindamos laboralmente, sino que disfrutemos de una vida plena. Nuevos estudios han ayudado a arrojar luz sobre este tipo de investigación con la intención de aportar datos más concretos. Entre otras cosas, se ha llegado a una conclusión firme acerca de cómo dormir menos de lo recomendado puede derivar en que suframos un deterioro cognitivo que nos pasará factura en nuestra capacidad mental.

Entre las diversas funciones que se pueden ver entorpecidas debido a dormir poco se incluyen la capacidad para resolver problemas, el aprendizaje, el razonamiento, el pensamiento, la toma de decisiones, nuestra capacidad para prestar atención y la memoria.

No solo eso, sino que son muchas las enfermedades que están atribuidas a dormir menos tiempo del habitual. Por ejemplo, nos encontramos con que nos estamos exponiendo a un elevado riesgo de sufrir Alzheimer, a llegar a tener problemas cardíacos y sufrir depresión en una alta intensidad. Un factor clave que tiene presencia en todos los estudios y que crea el vínculo entre la falta de horas de sueño y los problemas de salud son los niveles de beta amiloides.

Es muy común que se piense que el único problema relacionado con las horas de sueño es dormir menos de la cuenta. Muchos especialistas hablan de ello e inspiran miedo a quienes duermen poco. Lo que no se hace de manera tan común es remarcar que, hacer lo contrario, tampoco es bueno. Al dormir demasiado también nos estamos exponiendo a una elevada cantidad de problemas que no generan nada positivo en nuestro organismo, ni a corto ni a largo plazo.

Se entiende como dormir poco hacerlo durante 6 horas o menos, y como dormir mucho, pasar de las 9-10 horas. Solo en el primero de los casos nos estamos exponiendo al aumento de beta amiloides, aunque durmiendo mucho también estamos exponiéndonos a riesgos para la salud. Los beta amiloides están relacionados directamente con el riesgo de sufrir demencia, algo que podemos evitar si dormimos entre 7 y 8 horas. Solo con una hora más respecto a las seis que quizá estemos durmiendo ya nos permitirá mantener un entorno de salud más adecuado y evitar enfermedades mentales severas.

¿Y si dormimos mucho? Los riesgos existen, pero no están relacionados con los beta amiloides. Por ejemplo, se han realizado estudios en los que personas con coeficientes intelectuales parejos han participado en exámenes y tests en los que se ponían a prueba rasgos como el lenguaje, la memoria, la capacidad de atención o sus habilidades cognitivas. Se comprobó que quienes duermen las horas recomendadas obtienen unos mejores resultados que los demás.

Por otra parte, también se ha comprobado cómo quienes duermen poco o duermen demasiado tienden a exponerse a una mayor serie de posibilidades de sufrir un alto nivel de depresión. Por ello, se recomienda que siempre se duerman las horas adecuadas y que no se excedan los periodos de descanso o que se queden demasiado cortos. Esto es especialmente importante al alcanzar una edad adulta, puesto que el cuerpo necesita disponer de una mayor estabilidad y es el momento en el que se expone a una mayor cantidad de riesgos.

Los profesionales de la medicina todavía tienen mucho que investigar sobre los beta amiloides. Reconocen que saben menos de lo que les gustaría y que aun hay que realizar descubrimientos sobre la manera en la que influye en las enfermedades y en el estado del cerebro. En base, es una proteína que se genera en el cerebro cuando este se encuentra en un estado de actividad neuronal normal. Resulta normal tener la proteína en el cerebro, pero cuando se comienza a multiplicar y acumular en forma de placas es cuando se está anticipando que la persona en cuestión pueda llegar a sufrir Alzheimer. Pero solo es una pista, no algo determinante. Por ejemplo, hay una gran cantidad de personas de edad avanzada, alrededor de 70 años, que tienen una gran cantidad de placas de amiloides y que no sufren Alzheimer. Por ello, no se tiene en cuenta como un factor concreto determinante sobre la aparición de la enfermedad.

En principio uno de los motivos de ello puede ser que el amiloide beta se genera mucho antes de que aparezca la enfermedad. Va preparando el terreno muy lentamente y puede ser algo que aumente su velocidad de reproducción debido a una falta de sueño o un exceso de horas de descanso.

Esto nos hace ver que existen muchos motivos por los que deberíamos dormir mejor. Por suerte para los amantes del café, los investigadores han determinado que la ingesta de cafeína no tiene tanto que ver en que se alteren los ciclos del sueño. Argumentan que son razones más sólidas el consumo diario de bebidas alcohólicas de una manera habitual. Otras de las consecuencias que se pueden producir si no dormimos de una forma adecuada son enfermedades cardiovasculares y metabólicas. También nos puede llevar a sufrir problemas de rendimiento y de agilidad mental que afecten directamente a nuestro trabajo.

Por ahora hay mucho trabajo pendiente por realizar e investigar. Los especialistas que trabajan analizando los hábitos del sueño y que investigan sobre ello en beneficio de la humanidad, mencionan que la sociedad debería dar más relevancia a la importancia de dormir bien. Hay quienes lo comparan con la misma relevancia que tiene llevar una dieta equilibrada y hacer deporte de forma diaria o mantener una vida activa. Se podría decir que se convertiría en el tercer pilar del secreto de vivir una vida plena y saludable: comer bien, mantenerse activos y dormir bien.

No obstante, los especialistas de los hábitos del sueño son plenamente conscientes de cómo la sociedad suele dejar de lado la importancia que tiene descansar de una manera adecuada. Lo cierto es que se trata de uno de los pecados que todos hemos cometido en alguna vez. O nos pasamos o nos quedamos cortos, pero por muchas circunstancias personales son pocas las veces en las que llegamos a dormir exactamente dentro del bloque de horas recomendado.

Algunos médicos dicen que debemos ser un poco más flexibles con las horas recomendadas. Así, hay muchas opiniones y varias de las voces de estos profesionales de la medicina dicen que se puede usar un rango de entre 7 y 9 horas como lo recomendable para todo el mundo. Por debajo, 6 horas o menos, sería demasiado poco, y por encima, 10 horas o más, sería un exceso que también nos pasaría factura. Esto explicaría por qué cuando dormimos demasiado nos despertamos siempre con esa sensación de malestar e incluso con un zumbido mental que cuesta que desaparezca.

Y nos preguntamos a nosotros mismos: ¿Por qué me encuentro peor si he dormido tanto? ¿No debería ser mejor? Ahora sabemos que no, que no es mejor dormir lo máximo posible. Hay que tratar de establecer el periodo de descanso dentro de ese rango que se recomienda y, sobre todo, tratar de convertirlo en una rutina que nos haga sentir mejor día a día. Porque, aunque seamos aventureros y amantes de lo inesperado, nuestro cuerpo es sabio y necesita cierta rutina para funcionar mejor.

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