Los peores hábitos que puedes adoptar teletrabajando

Estos son los errores más frecuentes que se cometen cuando estamos teletrabajando y a los que deberíamos intentar ponerles remedio.

El teletrabajo era, para muchos, un sueño. Al menos, antes de comenzar la pandemia. Cuando nos hemos visto obligados a teletrabajar, las cosas han cambiado. Hemos descubierto que teletrabajar no era tan sencillo. En especial lo que les ha ocurrido a muchas personas ha sido que han cometido errores importantes a la hora de plantear la estrategia para teletrabajar.

Hoy lo que vamos a hacer es intentar a ayudaros en ese tipo de caso, sirviendo además como referencia para que, si vais a comenzar a teletrabajar, lo tengáis en cuenta. Así podréis tener más seguridad de realizar un buen trabajo y de garantizar que vuestra empresa se encontrará más satisfecha con el trabajo que llevas a cabo desde casa.

No tener un lugar de trabajo concreto

Esta situación quizá te resulte familiar. Comienzas a teletrabajar y piensas “en casa no necesito un ordenador de sobremesa como en la oficina”. Y eso te lleva directamente a otro pensamiento “con un portátil puedo trabajar en cualquier lugar”.

El portátil no tiene que ser una mala idea, por supuesto. El problema es que mientras disfrutas de esa comodidad que tienes en tu hogar, te vas adaptando cada vez más a nuevos lugares de trabajo. Primero la mesa del salón, con la televisión delante. Después, el sofá, para estar más cómodo y delante de la tele. Y luego, como se hace tarde o te duelen un poco los músculos, no ves que haya motivos para no irte a la cama y seguir trabajando desde ella. Acabas, a las 16:00 horas tumbado en la cama con el ordenador, haciendo clics con el touchpad y no con el ratón y sufriendo una bajada de rendimiento extrema.

¿Sabes qué pasará cuando termine el día? Que si haces balance del trabajo que has hecho descubrirás que tu rendimiento ha sido de lo más reducido. O quizá no tan reducido, pero en comparación con lo que deberías haber hecho o con lo que haces en un día de trabajo normal, no hay duda de que será mucho menos.

¿Por qué no es recomendable que trabajes en cualquier lugar de la casa? Primero, porque no te vas a concentrar. Segundo, porque la productividad será de menor nivel. Y, por otro lado, tienes que saber que, el entorno que te rodea mientras trabajas, tiene mucha importancia. Forma parte de tu ambiente, de aquello que te rodea mientras te estás concentrando y que tiene que mantenerse dentro de una línea adecuada para potenciar tu nivel de creatividad.

Por ejemplo, si te pones a trabajar en el cuarto de la lavadora, ¿A qué no tiene sentido? Estarías escuchando la lavadora moviéndose todo el rato o verías a tu pareja cargar con la cesta de la ropa sucia. Todo eso son interrupciones o elementos que te distraen mientras estás trabajando y que reducirán tu capacidad para concentrarte.

Ocultar que estés teletrabajando

Hay algunos profesionales a los que el teletrabajo les sienta fatal. Les hace sentir cosas extrañas y pensar demasiado o plantearse dudas que no deberían pasar por su cabeza. Eso lleva a tomar malas decisiones. Por ejemplo, la decisión de ocultar a clientes que se está trabajando desde casa. ¿Por qué haríamos algo así? En realidad, no tiene mucho sentido, pero hay personas que lo han hecho.

Lo mejor es que este tipo de cosas se mencionen una vez si fuera preciso y dejarlo ahí. Lo que descubrirás es que a nadie le importa que estés teletrabajando siempre y cuando mantengas tu buen ritmo de empleo y que no te retrases con las entregas. Al fin y al cabo, hablamos de trabajo, por lo que, si haces tu parte, a nadie le importará si estás en casa o en un apartamento en la playa.

No administrar bien tu tiempo

El jefe no está cerca, ni tampoco los compañeros de la oficina. Eso significa que es posible que te sientas libre de poder hacer lo que sea. La tentación de ser un poco rebelde será enorme. Por ejemplo, podrías querer ser malo y darte el capricho de invertir un par de horas de trabajo en jugar con el móvil. Lo que puede parecer una buena idea y que de provoque una sonrisa, lo cierto es que no te ayudará a mantener la productividad ni a hacer tu trabajo.

Al final es posible que pierdas más tiempo entreteniéndote con cosas que el tiempo que sueles invertir en la oficina hablando con los compañeros o asistiendo a reuniones. Ten mucho cuidado con este tipo de situación y aprende a concentrarte más. Lo que te podría venir muy bien sería utilizar alguna de las aplicaciones para móvil u ordenador que te ayudan a gestionar tu tiempo dependiendo de las tareas que tengas que hacer.

Por ejemplo, una app que te informe del tiempo que te queda para acabar un trabajo y del periodo de tiempo en el que tienes que comenzar con otra tarea. Otra buena opción es la autocrítica. Por ejemplo, que sepas cuáles son esas páginas web en las que inviertes más tiempo y, delimites un periodo de tiempo en el cual no puedas acceder a ellas. Suena mal, pero si tienes mucha costumbre de perder tiempo navegando por donde no deberías navegar, es posible que sea la única opción para poder reconducir tu forma de trabajar.

No cumplir con tu rutina de la mañana

La mañana supone el bloque de horas más importante para trabajar. El resto del día ya viene seguido y acaba siendo una respuesta en la línea de lo que ha ocurrido por la mañana. Si has comenzado bien el día, lo más probable es que existan muchas posibilidades de que también termine de forma fantástica. Pero, para ello, el día tiene que comenzar bien. Y lo que ocurre cuando teletrabajas es que la tentación de estar en casa te lleva a realizar modificaciones en tu rutina habitual.

Por ejemplo, piensas en que no estaría tan mal levantarse más tarde de lo habitual. Es decir, lo que haces es contabilizar el tiempo, pensar en que no tienes que vestirte tan bien, que te puedes duchar después y que no tienes que ir de camino al trabajo. Haces cuentas y quizá te parezca que puedes dormir 1 o 2 horas más, por ejemplo. Pero no deberías hacerlo. Por mucho que no tengas que ir a la oficina, tu cerebro sigue necesitando la rutina de trabajo para despertarse y estar listo. Si interrumpes tu rutina, lo más probable es que cuando comiences a trabajar, tu mente y tu cuerpo no estén listos.

Aunque tengas que modificar tu rutina debido a la nueva forma en la que estás trabajando, lo mejor es establecer una nueva rutina que te resulte beneficiosa. Y, a partir del momento en el que la tengas, solo tienes que mantenerte fiel a la misma.

No salir de casa o cambiar de entorno

Encerrarse en casa no es algo que resulte demasiado sano, en especial durante largos periodos de tiempo. En el momento en el que establezcas tu rutina y comiences a trabajar con buen ritmo, lo que debes hacer es intentar buscar maneras de encontrarte mejor. Una de ellas es variando un poco con el entorno y saliendo de casa para que nuestra mente se pueda relajar un poco. Incluso, por ejemplo, puedes llegar a trabajar en una cafetería o en otros lugares en los que te puedas sentir bien.

Lo cierto es que no tener que ir a la oficina a diario es algo positivo, pero al mismo tiempo también tiene cosas negativas, como no cambiar el entorno en el que nos encontramos. Todos necesitamos cambios que nos permitan sentirnos mejor y que le aporten un toque de frescura a nuestro día a día.

Trabajar hasta desfallecer

Este es otro de los problemas más habituales de las personas que comienzan en el teletrabajo. A veces no tener un horario más definido lleva a que se pierda la noción del tiempo. Con el teletrabajo es fácil que ocurra. Las horas pasan, o más bien, vuelan, y eso deriva en que sea difícil darse cuenta de lo mucho que estamos trabajando sin parar en ningún momento.

En algunos trabajos puede tener compensación económica, pero ese exceso y trabajo hasta desfallecer no suele compensar en ningún tipo de situación, incluso con dinero de por medio. Además, lo que suele ocurrir de forma más habitual es que, después de un empacho de trabajar, acabes sufriendo las consecuencias. Deberías conocerte a ti mismo o descubrirte a ti mismo, al menos, para saber dónde están tus límites y hasta dónde te puedes presionar. A nadie le gusta quemarse laboralmente, sobre todo porque después el rendimiento baja y la productividad, sobre todo en el teletrabajo, es algo que siempre tienes que tener en cuenta.

No aprovechar para ponerte cómodo

No hay que ser demasiado cuadriculados. Esto significa que, gracias al teletrabajo, puedes intentar relajarte un poco más mientras estás trabajando. Por ejemplo, libérate de los auriculares que siempre utilizas en la oficina para escuchar la música que te gusta. Estás en tu casa y es posible que hasta estés a solas. Por ello, deja los auriculares al margen y escucha la música directamente con los altavoces de tu ordenador. Lo cierto es que el efecto es más beneficioso cuando la música llega hasta a ti desde lejos que por medio de los auriculares, puesto que así te puedes concentrar mejor en el trabajo.

O aprovecha para beber un refresco o hacerte café cuando te apetezca. Piensa que en tu casa no vas a tener que pelearte por la última taza de café o no vas a tener que frustrarte al ver que quien termina la jarra no vuelve a hacer café para los siguientes.

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