Los mayores errores en el trabajo que te hacen perder tiempo

Si analizas tu día a día, seguro que aprecias distintos patrones de aspectos que te hacen perder el tiempo en el trabajo.

A todos nos gusta ser productivos. Para ello, solemos adoptar rutinas y, cuando encontramos la que más nos beneficia, es entonces cuando más productivos somos. Pero, tal y como hay rutinas que nos ayudan, también hay malos hábitos y acciones que nos retrasan. Esos son los factores que nos hacen perder tiempo y que reducen nuestra productividad.

A continuación, vamos a ver algunos de esos factores que reducen la productividad y nos hacen ser menos eficientes en el día a día.

No planificar el día

Si te enfrentas al día a lo loco, plantando cara a cada tarea tal y como te van viniendo, lo que acabarás haciendo será desperdiciar tiempo. El orden y la organización son fundamentales para alcanzar la máxima productividad. Así sabrás cómo repartir tu tiempo de trabajo y cómo establecer prioridades.

Intentar ser multitarea hasta el límite

Si creemos que somos tan multitarea que podemos con todo, nos acabaremos arrepintiendo. El querer abarcar demasiado nunca termina en algo bueno. Si nos obsesionamos con la multitarea, con intentar hacer 3000 cosas a la vez, terminaremos no haciendo ninguna en condiciones. Uno de los problemas de ser tan multitarea es que acabas mezclando conceptos, confundiendo parámetros de lo que estás haciendo y llevando a cabo procesos con malos resultados.

¿Qué suele ocurrir en muchos de esos casos? Que, al final, tienes que hacer correcciones, modificaciones y cambios, por lo que terminas usando más tiempo del que hubieras invertido trabajando en todo de forma independiente. No llames por teléfono, revises el email, leas noticias o tomes decisiones, al mismo tiempo. Intenta simplificar y verás cómo aprovechas mejor el tiempo. Además, no hay nada mejor que la satisfacción de ver cómo vas terminando tareas una detrás de otra con la seguridad de haberlas hecho bien.

Engancharte a las redes sociales

El social media es un vicio que resulta difícil de quitar. Ya sea Twitter, Facebook, Instagram o TikTok, todo acaba generando el mismo tipo de resultado: gran adicción. Puedes decirte a ti mismo que solo entras durante dos o tres minutos, pero el tiempo de uso de las redes sociales te irá aumentando hasta que no te des cuenta de que ya han pasado horas.

Por otra parte, también hay veces que decimos que “solo 5 minutos”, pero el problema es que, después de ese periodo de tiempo y de retomar el trabajo, no suele pasar mucho hasta que vuelves a conectarte. Así continúas con la adicción que tan poco recomendable resulta.

Estar pendiente del móvil

Una cosa es tener el móvil cerca por si recibes una llamada importante. Algo totalmente diferente es estar pendiente de tu móvil de una manera constante, tanto si lo haces por trabajo como por cuestiones personales. El móvil es una fuente de entretenimiento elevada que puede hacer que te desconcentres y que no te enfoques en lo que de verdad importa mientras estás en un horario laboral.

Aplazar las tareas más complicadas

El aplazar las cosas no lleva a nada. Si te has hecho un planning y, cuando te toca hacer algo, no te lo quieres ni plantear, acabarás teniendo que hacerlo después. Con el trabajo hay que ser maduros y afrontar los desafíos que se ponen ante nosotros con contundencia y energía. Si continuamos retrasando aquello difícil que tenemos que hacer, nunca lo acabaremos y tendremos problemas para mantener el puesto laboral. Por lo tanto, intenta hacer aquello complicado lo antes posible y así te podrás olvidar.

Normalmente suele ser lo más adecuado: eliminar lo difícil, recibir una buena inyección de energía por haberlo completado, y poder continuar con otras tareas que te resulten más asequibles. Así verás que tu índice de productividad aumenta de una manera significativa.

Hacer demasiadas listas

Antes te recomendábamos hacerte una planificación. Pero una cosa es planificar y otra ponerte a hacer listados interminables en los que detalles con pelos y señales qué es lo que vas a hacer. Esas listas acaban siendo solo una forma de perder tiempo y de no concentrarte en aquello en lo que debes centrarte. Piensa en ser productivo y plantéate si hacer esas listas está ayudando en algo a tu productividad.

Dejarte liar con tareas adicionales

Salvo que se trate de una orden que venga de arriba y a la que no te puedas negar, no dejes que te pongan trabajo extra a lo largo de una jornada de trabajo. Cualquier cosa que te vayan a pedir, tendrías que dejarla para comenzar con ello al día siguiente.

El motivo es poder continuar con tu proceso planificado con anterioridad y así no tener, al terminar la jornada, la sensación de que no has terminado con lo que te habías planteado. Si bien hay veces en los que la espera no resultará agradable para tus compañeros, lo cierto es que, salvo ciertos proyectos, no suele ser algo tan dramático.

No tener confianza en tu trabajo

Otro de los grandes problemas a los que nos enfrentamos somos nosotros mismos. Hay veces en las que dudamos de nuestra capacidad y eso lleva a que no nos atrevamos a hacer lo que tenemos que hacer. La pérdida de tiempo está garantizada incluso si después de un buen rato consigues ponerte manos a la obra y realizas la tarea con éxito. En el proceso, durante las dudas, habrás perdido tiempo y reducido tu volumen de productividad.

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