Los errores que todos cometemos al despertarnos

Hay algunos errores que muchas personas cometemos cuando nos despertamos y que nos vendría bien dejar de hacer.

Despertarse por la mañana es un proceso complicado. A todos nos cuesta abrir los ojos y pocos son los que se levantan de la cama de un salto a la primera con felicidad y alegría. Distintos estudios han concluido, en especial, que hay una serie de errores que todos cometemos cuando nos despertamos y que afectan de una manera mayor o menor, pero siempre directa, en nuestras sensaciones al comenzar el día. Por ello es recomendable que le pongamos remedio a estos hábitos y que así podamos disfrutar con mejor salud y energía cada uno de nuestros días.

Coger el móvil demasiado rápido

Error. Y todos lo hacemos. Lo primero que hacemos al despertarnos es ir a por el teléfono móvil aun con los ojos medio cerrados y las legañas impidiéndonos ver. Lo hacemos por si hay alguna llamada y nos hemos perdido algo urgente durante la noche. Pero esa primera mirada de la pantalla normalmente no suele venir sola. De forma natural comenzamos a usar el móvil para otras acciones, como revisar las redes sociales, echar un vistazo al correo electrónico o ver algún vídeo en las plataformas en las que estemos inscritos. Generamos una gran cantidad de actividad hacia el móvil nada más despertar y eso no puede ser nada bueno.

El problema de coger el móvil demasiado rápido es que interactuamos con el proceso que tiene el cerebro cuando se despierta. De una manera normal, el cerebro pasa del estado de actividad delta theta al de alpha, teniendo para ello un proceso con el cual no es recomendable jugar. El cerebro necesita pasar por esas fases de forma gradual mientras nosotros vamos notando cómo nos despertamos. Y, si lo que hacemos es usar el móvil, estamos provocando que el cerebro salte rápidamente a la fase alpha sin pasar por las demás en el orden en que debería hacerlo.

Según el doctor Karan Raj, es muy malo que tengamos ese hábito, porque algunas de las fases del despertar que nos saltamos están relacionadas con sentimientos que tendremos a lo largo del día y que nos harán sentir enfado o nerviosismo. Lo más recomendable, según sus palabras, es que esperemos 1 hora desde que nos despertamos para ponernos a mirar el teléfono.

Parar la alarma del despertador

Todos lo hacemos e incluso muchos de nosotros tenemos la costumbre de irnos a dormir con varias alarmas programadas. Por ejemplo, la “alarma de las 7 para que nos vaya despertando” y la “alarma de las 7:30 para darme la última media hora” y luego la “alarma de las 8 que es la definitiva”. Pero este es otro de los errores que cometemos.

El doctor menciona que lo que estamos provocando es que introduzcamos a nuestro cerebro y cuerpo, cada vez que suena la alarma y la paramos, en el ciclo del sueño. Y esto es malo, puesto que cada vez que ocurre estamos liberando una serie de hormonas que ayudan a que podamos dormir, pero que también hacen que el cuerpo se encuentre más cansado. Es decir, esas hormonas se liberan por parte del cuerpo para que nos quedemos dormidos más rápidamente, pero tienen el “efecto secundario” de necesitar que el cuerpo duerma para recuperarse tanto de ellas como del cansancio acumulado durante el día. Si lo que hacemos es despertarnos poco después de haber liberado las hormonas, estaremos dándole al cuerpo un cansancio que será más complicado de combatir después.

Si no nos levantamos cuando nos tenemos que levantar, estaremos haciendo que nuestro cuerpo se encuentre fatigado durante un periodo que se puede alargar 4 horas en el momento en el que nos despertemos definitivamente. Lo ideal es despertarse cuando toca y dejar que los químicos que llenan nuestro cerebro y cuerpo en ese momento se ocupen de que nos levantemos con energía y buenas vibraciones.

Tomar café demasiado rápido

Hay personas que, cuando se despiertan, no quieren beberse todavía el primer café. En realidad, escribiendo estas líneas nos sentimos identificados. Tenemos un proceso de despertar pausado que va por etapas, y la de recurrir al café no ocurre, ni mucho menos, en la primera hora. Ocurre un poco después y es, como de verdad, se sienten todos sus efectos. El doctor que hemos mencionado dice que lo ideal es esperar varias horas, pero que con dos horas es suficiente.

El motivo de ello es que es recomendable que tomemos el café cuando el nivel de cortisol que se ha producido en nuestro organismo al despertar se haya reducido. Cuando nos levantamos, el cuerpo genera una serie de sustancias que no son las más convenientes para mezclar con cafeína. Por ejemplo, nos despertamos con una gran cantidad de azúcar y del mencionado cortisol, que se trata de la hormona del estrés, la cual es la encargada de garantizar que, de manera inmediata, estemos alerta. Pero, si lo combinamos con cafeína, el efecto será contrario y nos sentiremos mal. Por eso, hay que tratar de esperar para tomar el primer café.

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