La valorización de activos intangibles

Con el devenir de las operaciones se van creando una serie de activos, los cuales no precisamente son materiales, sino que contemplan conceptos tales como las sinergias, reputación de la compañía, posición en el mercado, prestigio de la marca, eficiencia, calidad del producto, aceptación, competencias, etc. Dichos bienes inmateriales también son activos, porque forman parte de los derechos de la empresa y deben adquirir un valor contable.

La contabilidad es una fuente inagotable de información inmediata relacionada con el valor de los recursos económicos y financieros de la empresa, información que se registra de acuerdo a principios y prácticas contables. Sin embargo con el devenir de las operaciones se van creando una serie de activos, los cuales no precisamente son materiales, sino que contemplan conceptos tales como las sinergias, reputación de la compañía, posición en el mercado, prestigio de la marca, eficiencia, calidad del producto, aceptación, competencias, etc. Dichos bienes inmateriales también son activos, porque forman parte de los derechos de la empresa y deben adquirir un valor contable. Estos bienes se conocen como intangibles y de un tiempo a esta parte han adquirido una importancia radical en el desarrollo de la empresas, sobre con el advenimiento de las tecnologías de Internet y las transacciones por comercio electrónico.

Las limitaciones que más se han achacado al procedimiento contable vienen precisamente de los criterios o normas de valoración. Por ejemplo, los inmovilizados materiales se registran a costes históricos, con poca o nula posibilidad de revalorización; asimismo hay métodos de registro de existencias, por ejemplo, que pueden infra valorar este tipo de activo; lo mismo ocurre con los intangibles, es difícil fijar un parámetro valorativo.

La empresa tiene una serie de capacidades específicas, que se relacionan con su poder en el mercado, ello viene dado por el capital intelectual que posee, las tecnologías propias que emplea, las técnicas especiales y otros factores que la hacen única y crean su ventaja competitiva. Todas estas cosas crean un conjunto o sistema de inversiones en su mayor parte intangible. La naturaleza de estos conocimientos es similar al inmovilizado inmaterial, pero más amplia y de mayor magnitud. La valoración económica de servicios prestados es efectuable por mecanismos de mercado y, por ende, contabilizable. Sin embargo, hay servicios que quedan fuera de mercado, como los que puede prestar el personal o el inmovilizado exclusivamente en una empresa y no en otras. En cada proceso productivo existen elementos difíciles de cuantificar, tanto en unidades físicas, como en monetarias, derivados de la existencia de contratos o de un diseño determinado del trabajo conjunto. Esos elementos son generalmente inversiones en bienes inmateriales basados en el conocimiento, pero su efecto en los resultados y en la cotización de una empresa hace sospechar que su valor es muy superior a la fracción contabilizada.


Los intangibles son importantes.

El capital intangible constituye el conjunto de activos productivos o generadores de valor que están basados en la información y el conocimiento. Es conocido también como capital intelectual y poseen una valorización subjetiva y bastante complicada, no siendo igual en ningún caso para todas las empresas, así sean estas del mismo sector económico. El capital intangible constituye la competitividad de la compañía, la capacidad de esta de asumir una posición en el mercado y la forma en que la empresa se muestra diferente a las demás. Es un concepto que abarca los conocimientos, las influencias, las redes sociales y la credibilidad de las empresas, a lo que habría que sumar las influencias sobre el entorno, el control a mediano plazo del mercado, la reputación de la empresa y otros factores que a la larga representan beneficios monetarios. Tal como señala Ruiz Navarro (1999) “Son derechos basados en contratos tácitos y el valor de uno depende estrechamente del funcionamiento de los otros”, el mismo autor nos da otro alcance cuando señala que “Los recursos humanos especializados y avanzados y los recursos del conocimiento son las dos categorías más importantes de recursos para crear y mantener ventaja competitiva”.

Al momento de valorizar una empresa, los intangibles son en verdad un problema, ya  que como dijimos no son objetivos, ni tampoco comparables en el mercado; sin embargo podemos otorgarles un valor que estaría relacionado directamente con los rendimientos que ayudan a producir para la empresa.

El concepto de activos intangibles, es pues bastante importante para valorizar una empresa a su justo precio. La fidelidad del personal o del cliente, las buenas relaciones con la banca o con los proveedores, la capacidad de trabajo en equipo, y otras cosas aparentemente comunes dan valor a la compañía. Estos bienes inmateriales no se pueden transferir por ejemplo, con una operación de compra venta, como si fueran una máquina o un equipo, pero sin embargo si pueden ser “vendidos” cuando se traspasa la titularidad del negocio. Por tanto se deduce que la empresa basa su ventaja competitiva en aquellos elementos que son difíciles de imitar por sus competidores, ya estén o no cuantificados y registrados.

El término capital es sinónimo de activo, es decir, algo que se puede poseer, que es susceptible de derechos de propiedad. Tanto los recursos como los factores productivos son activos y además tienen la potencialidad de generar beneficios económicos en el futuro. Sin embargo dentro de esta capital productivo existen elementos de características diferentes, como por ejemplo el capital financiero, el cual nos proporciona control sobre otras empresas mediante la posesición de títulos negociables. Vemos pues que el activo material está directamente relacionado con la creación de valor industrial y sometido a desgaste y obsolescencia por el uso; en cambio el activo inmaterial es el valor objetivamente calculable de los derechos que permiten a las empresas obtener en el futuro una rentabilidad; siendo el intangible parte de este y un valor que por lo general no forma parte de la contabilidad tradicional por no estar formalizado en documentos contractuales.

En todo caso, las limitaciones teóricas de la contabilidad a este respecto, no están dadas por falta de normas o teorías mal plateadas; si no por la dificultad de valorizar correctamente los intangibles. Salas (1996) nos indica que «La incertidumbre sobre sus rendimientos y su explotación conjunta dificultan su tasación”. De ahí que puedo señalar que «buena parte de su valor económico está condicionada a la continuidad de la relación empresarial de que forman parte, consecuentemente el valor de liquidación o transferencia es muy bajo» y como existe el principio de prudencia contable, se asume el precio de mercado para la provisión.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...