La Eurozona admite el impago parcial de Grecia

El Eurogrupo aprueba una ‘quita parcial’ a Grecia

Al final, quita parcial. Aquella solución improbable que no quería ni ver el Banco Central Europeo. El fantasma que hace sólo unas semanas quería evitar a toda costa el Eurogrupo se hace realidad, aunque de manera menos drástica, en la aprobación del segundo plan de rescate para Grecia. Bancos, aseguradoras y fondos de inversión deberán aceptar de forma ‘voluntaria’ una quita del 20% sobre el valor de los títulos en su poder. La medida sienta un peligroso precedente en la Unión, y Fitch ha sido la primera en mover ficha. La agencia ya ha advertido de que la medida se trata de  una quita encubierta, por lo que rebajará todavía más su nota para Grecia. Y vuelta a empezar.

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, había reiterado hasta la saciedad que ningún país de la Unión Europea podía incumplir sus obligaciones de deuda soberana, poniendo al gigante Lehman Brothers como ejemplo del colapso que puede provocar el llamado ‘default’ (impago) sobre el sistema financiero. La férrea voluntad de Frankfurt de imbuir la participación del sector privado ha decantado el carro a favor de la locomotora alemana, cuya insistente presión ha demorado hasta el tiempo de descuento la celebración de una cumbre para abordar el segundo plan de rescate.

Grecia alivia la presión de la deuda gracias a un nuevo acuerdo

Finalmente la participación del sector privado aportará un total del 50.000 millones de  euros, de los cuales 12.600 millones procederán de la recompra de bonos en el mercado secundario, una operación con la que el sector asumirá una pérdida de un 20 por ciento del valor nominal de los bonos griegos. Alemania lleva meses presionando en este sentido, e incluso amenazó con dejar caer a Grecia si los acreedores de deuda griega (casualmente la mayoría bancos franceses y alemanes) no ofrecían una ‘contribución sustancial’.

Aun así, según la voluntad del Eurogrupo, el impago parcial sería algo provisional, y duraría como máximo un mes, el tiempo necesario para recanjear los bonos vencidos. Dicha aclaración es una medida disuasoria a la acción de las agencias de calificación, que sin embargo han tardado menos de un día en declarar la refinanciación como una quita encubierta.

Precisamente para evitar el efecto contagio, Alemania se ha apresurado  a aclarar, quizás presionada por el Eurogrupo, que la medida adoptada en Grecia es totalmente excepcional (aunque se trate de una idea suya). Angela Merkel afirmaba que Grecia es ‘un caso único’ y no volverá a reeditarse. La canciller realizaba dichas declaraciones como una advertencia de cara a un posible contagio en la Periferia. Aunque la última palabra la volverán a tener, como siempre, las sempiternas agencias.

Foto: Kadellar, en Wikimedia Commons

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