Dando un buen uso a la Tarjeta de Crédito

Siempre existe la necesidad de emplear la tarjeta de crédito, pero es mejor cuando la utilizamos para algo realmente importante y que sea de provecho en nuestras vidas. He aquí algunos consejillos.

Me dirigia al banco el día de ayer a efectuar unos trámites pendientes y recoger unos documentos en la notaria cuando se me ocurrió escribir este post, la verdad este asunto de manejar nuestra pequeñas fianzas personales suele a veces ser tab tedioso como cuidar a una aula repleta de niños traviesos, y no se porque pero siempre sucede que lo pensamos recibir como ingreso al final del mes nos queda corto para asumir las cuentas y tenemos indefectiblemente que recurrir a la tarjeta de crédito o a otra forma de financiamiento externo que valgan verdades no es lo mejor.

En el caso de las economías personales, el recurrir al “salvavidas” externo crea una situación de dependencia, no olvidemos que de todas formas, lo que utilicemos de la tarjeta  de crédito lo tendremos que pagar tarde o temprano, y si no nos organizamos bien pues siempre estaremos con el peso de pagar el mínimo de la tarjeta y nunca cancelar la cuenta. Esta situación puede llevar incluso a permitir que la solicitud de dinero se convierta en un pago muchas veces mayor en varias cifras a lo que solicitamos, por lo que en líneas generales no se presenta como un buen negocio,

Vamos a empezar con unos simples procedimientos, les digo así porque son tan sencillos y evidentes que no nos damos cuenta que están ahí. El primero de ellos se basa en el principio del “dos menos uno siempre será uno”, esto significa que si voy a recibir de ingreso a fin de mes digamos unos 1,000 Euros, no pretenderé gastar 1,500 Euros, sino debo gastar siempre del rango de mis 1,000 Euros. La consecuencia de no cumplir esta regla será desbancar la casa y estaré por tanto, comprometiendo ingresos futuros. Los ingresos futuros se basan en la premisa que se recibirán, pero muchas cosas pueden cambiar en la vida, por ejemplo puede suceder un terremoto o un desastre, como el ser despedidos o enfermarnos o sufrir un accidente; cualquiera de estas situaciones nos dejaría sin empleo, pero consideren que pase lo que pase, el dinero que hallan asumido como deuda ante un banco siempre será deuda y cuando todo regrese a la normalidad será nuevamente exigible el pago, pero Uds. no contarán con ingresos debido al desastre. Mi consejo, “mejor gastar lo que se tiene y no lo que se pretende tener”.

El uso de la tarjeta de crédito siempre debe orientarse a una emergencia, ya me imagino lo que estan pensando, como emergencia muchos de Uds. consideraran comprarse ese vestido de moda que siempre que caminan por Fuencarral les quiña el ojo y les dice “llévame, llévame” o recargar combustible en la gasolinera. No amigos esas no son emergencias, esas son lo que llamo “uso tonto de la tarjeta”, son cosas que pueden esperar y que por general no es necesario pagarlas de esa forma, recuerden siempre que el uso de la tarjeta de crédito genera gastos y por lo tanto esas cosas de “moda” o de “consumo” se desvanecen, pero el gasto financiero queda. Las emergencias son situaciones como por ejemplo, un accidente, un gasto médico que no puedan asumir de inmediato, gastos escolares que quedaron fuera del presupuesto o un préstamo para negocio (si es que la alternativa de negocio es mejor al TAE que se pagará en la tarjeta). Por lo general las emergencias representan situaciones que no se pueden evitar y deben asumir si o si, sino pueden generar un resultado negativo para nuestras vidas.

Otro uso interesante que se le puede dar a la tarjeta es la adquisición de activos duraderos, siempre y cuando con ellos se pretenda obtener alguna utilidad práctica o una rentabilidad. Por ejemplo tomemos el siguiente caso, me gusta la Nintendo Wii porque soy un jugador en mis ratos libres pero necesito una Laptop para trabajar en casa y obtener algún dinero adicional con mis artículos en Barandilleros; es obvia la respuesta, me compraría la Nintendo Wii…falso, esa no es amigos, la respuesta es la laptop; recordemos nuevamente el interés (TAE) que generará la compra, este debe ser pagado con los rendimientos que nos proporcionará el bien que vamos a adquirir y es lógico que la Nintendo no nos dará ningún rendimiento, al menos ese es mi caso.

Es bueno y sano que si desean adquirir un bien duradero con su tarjeta, evaluen bien si este será realmente empleado como se merece. Vayamos nuevamente al ejemplo de la compra de la laptop. Ya me decidí por ella, pero resulta que en casa tengo un ordenador de sobremesa con el cual podría obtener los rendimientos escribiendo artículos sin necesidad de emplear la laptop ya que todo el día ando en el trabajo. ¿Qué genera esto?, si nos podemos a pensar genera tiempo ocioso en relación al ordenador de sobremesa o a la laptop, ya que como no somos pulpos, no podremos usar ambos a la vez. Entonces cabe la pregunta ¿es necesaria realmente la nueva y reluciente laptop?, pues a simple vista no, mejor empleemos nuestra tarjeta en otra cosa; por ejemplo, una mejor impresora, mejorar la memoria RAM o un monitor pantalla plana y mejoramos el rendimiento del ordenador de sobremesa; que como ya esta algo depreciado, generará un rendimiento mayor.

Ven amigos, la cosa no es tan difícil como parece, el asunto se basa en la organización, ordenarse, planificar los gastos y definir con la razón no con el sentimiento que es lo que realmente es necesario. Recordemos que ahora la economía no está tan bien que digamos, las cosas suben constantemente debido a niveles inflacionarios que se van manifestando poco a poco y nosotros debemos ser precavidos y prevenir los “tiempos difíciles”, ahorrando si es posible y evitando costes financieros innecesarios que a la larga nos quitan liquidez.

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