Cómo trabajar duro sin que te quemes en el proceso

Repasamos tres de los posibles casos en los que un emprendedor puede terminar quemándose debido a su trabajo.

¿Estás obsesionado con trabajar más y mejor? ¿Eres de los que tiene en su ordenador o móvil instalados tres o cuatro programas que teóricamente te ayudan a administrar mejor el tiempo y la productividad? Es posible que todo lo que estés haciendo, en vez de ayudarte, esté jugando en tu contra. Lo hemos visto en muchas personas cercanas y es algo realmente preocupante. La obsesión de llegar más allá se acaba apoderando de cualquier profesional hasta un punto en el que es posible que no haya vuelta atrás.

A continuación, queremos hablar de tres situaciones y casos que reflejan bien este tipo de pensamiento y problema. Manteneros alerta si encajáis en lo que leéis e intentad ponerle solución lo antes posible para que la situación no acabe siendo más complicada de lo que es.

Estar ocupadísimo no es bueno

A veces lo vemos como un signo de orgullo. Nos preguntan “¿Estás muy ocupado?” y respondemos “ocupadísimo”, en ocasiones con un resoplido de agobio y estrés. Nos puede hacer sentir bien, porque estaremos dando a entender lo liados y solicitados que estamos, pero en realidad, no es algo bueno para nosotros. Hay pocas personas que puedan mantener ese ritmo de ocupación sin sufrir los efectos negativos del proceso.

La conclusión más frecuente de este tipo de ritmo es que acabéis quemados. Y el problema es que, cuando os quemáis, vuestro nivel de rendimiento y productividad desciende de forma drástica a sus mínimos. En ese momento, todas esas horas de más que habéis invertido antes, pasarán a no tener ninguna importancia, porque estaréis provocando un retraso en vuestros plazos de entrega.

Entender mal la función multitarea

Otro de los problemas de muchos profesionales es que se obsesionan con el proceso multitarea. “¡Hay que ser multitarea!” es algo que se escucha mucho. E incluso hay críticas directas hacia personas diciéndoles que “es que no sabes ser multitarea”. Pero estamos totalmente equivocados con este concepto. Ser multitarea, en su base, no es algo que resulte ni tan positivo ni tan espectacular o recomendable.

Hay que saber ser multitarea, y eso no es algo que esté al alcance de todos. Se trata de una habilidad que solo algunas personas llegan a dominar y aplicar con eficacia en su día a día. Para el resto, intentar ser multitarea significa picotear de demasiadas flores y no terminar polinizando ninguna. Esto se debe a que intentamos abarcar tanto que, al final, no hacemos nada bien. Picotecamos, hacemos pequeños retazos de distintos trabajos y no acabamos uno como dios manda.

Es difícil ser multitarea porque lo que estamos perdiendo es concentración y enfoque. Y sin concentración, cualquier nivel de productividad se reduce de manera agresiva. Por ello, intenta no ser tan multitarea. Ponte “a muerte” con un proyecto y no cambies de él hasta que lo hayas terminado. Descubrirás que, a la larga, te da mejores resultados que dejarlo todo a medias y tener que ir cambiando el enfoque de tu cabeza cada pocas horas. Asimismo, apreciarás la gran satisfacción que proporciona terminar un proyecto o trabajo y darle carpetazo para poder ponerte con el siguiente. Si eres freelance, seguro que lo sabes bien.

Querer estar en todos los sitios

No eres Superman, ni tampoco tienes un ejército de clones que puedan ayudarte con el trabajo. No te obsesiones, hay millones de proyectos en el mundo a los que posiblemente puedes presentarte. No por ello significa que debas estar en todos o que vayas a ser menos si no estás en alguno de ellos. Lo mismo ocurre con convenciones, eventos, reuniones profesionales o networking. No mires a los demás y piensas “yo también tengo que estar ahí”.

Esa obsesión no te proporcionará nada bueno y hará que tu producción se resienta en gran medida. Concéntrate en lo que tienes y en lo que necesitas. Seguro que tienes trabajo de sobra para estar ocupado y tareas pendientes que requieren tu máxima atención. Piensa que, en muchas ocasiones, estar en todas partes es una respuesta a una necesidad. ¿Para qué vas a hacer tanto networking donde la finalidad es hacer contactos y conseguir trabajo, cuando ya tienes trabajo de sobra para seguir adelante en tu día a día? Gestiona este tipo de participaciones y eventos de manera estratégica.

Sé selectivo. Seguro que hay reuniones en las que te interesa estar. Es decir, hay oportunidades claras para que el trabajo que consigas sea mejor al que estás haciendo. Quizá te paguen más o te abra más puertas profesionales. Al ser selectivo le darás relevancia a este tipo de citas que te repercutirán un mayor beneficio y dejarás de lado el relleno que no va a ser tan importante para ti. Intenta ver este tipo de situación de una manera objetiva y, ante todo, ten el control sobre tu forma de trabajar, de los proyectos que aceptas y de la manera en la que administras tu tiempo. Seguro que te irá genial.

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