¿Cómo lograr tus metas y objetivos en la vida?

Alcanzar nuestras metas puede ser un poco complicado, de forma que es importante que sepamos planificar cómo llegaremos a ello.

Todos nos ponemos metas a lo largo de la vida y hacemos todo lo que podemos para intentar cumplirlas. Por desgracia, suelen ser más los casos en los que las dejamos sin cumplir que en los que las cumplimos. La vida a veces nos pone contra las cuerdas y no damos para más, por lo que tenemos que ajustarnos a los distintos retos que nos vamos encontrando en el camino.

No obstante, sí es cierto que se puede intentar tener un poco más de suerte en cuanto al cumplimiento de nuestras metas. Para ello, lo que tenemos que hacer es establecer una serie de ideas que nos ayuden, primero, a definir cuáles son esas metas que nos planteamos. Porque si llegamos a saber cómo enfocar nuestra vida y objetivos, será mucho más fácil que logremos lo que buscamos.

Para comenzar, pensemos cuáles son nuestras metas concretas. Hay distintas áreas en las que vais a tener metas, por lo que lo importante es llegar a delimitarlas todas ellas. A continuación, profundizamos en esas distintas áreas de nuestra vida y futuro inmediato:

Metas profesionales

Pueden ser muy diferentes dependiendo de en qué fase de la vida estéis. Por ejemplo, una de las metas que os podéis plantear es conseguir un ascenso en vuestro trabajo. ¿Lleváis un tiempo estancados y pensáis que podéis llegar más lejos? Quizá un ascenso no sea algo tan difícil si de verdad queréis poneros una meta por la que se recompense vuestro esfuerzo en la empresa.

Otras metas pueden incluir conseguir que vuestro negocio alcance determinados resultados específicos o incluso aumentar vuestros conocimientos acerca de distintas materias. Son muchas las personas que, por ejemplo, se ponen de meta profesional el hacer un máster que les permita obtener nuevos conocimientos. Cualquier tipo de objetivo que nos pongamos nos ayudará a tener más claro en qué queremos depositar nuestro esfuerzo a lo largo del año en términos profesionales.

Metas sociales

Este aspecto también depende mucho del momento de la vida en el que os encontréis. Es posible que una de vuestras metas consista en tener más tiempo para salir con vuestros amigos y así no dejarles de lado como lo habéis estado haciendo en el último año. Eso es algo que nos pasa a todos y que algunos remediamos, mientras que otros se resignan a que ocurra porque no hay manera de sacar tiempo para retomar unas relaciones sociales como las que teníamos en el pasado.

También puede ser nuestra meta personal la celebración de un aniversario, irnos de vacaciones o llevar a cabo algún tipo de plan especial en compañía de nuestra familia. Todas estas actividades son objetivos sólidos para la vida, planes en los que depositaremos una gran ilusión y que complementarán de la mejor forma posible nuestra vida laboral.

Metas personales

El camino que recorremos en la vida siempre está lleno de estímulos que nos ayudan a seguir ilusionados a diario y que hacen que nunca dejemos de desarrollarnos. Las metas personales que nos podemos plantear a lo largo del tiempo pueden tener un objetivo que mejore nuestro perfil profesional, como desarrollar algún tipo de habilidad que podría tener aplicaciones prácticas en otros aspectos de nuestra vida. ¿Por ejemplo? Llegar a aprender a tocar un instrumento.

También pueden ser actividades que simplemente llevemos a cabo como parte del gozo de vivir, como plantearnos, en un tiempo, ver todas las películas de una saga determinada. No hay que restar relevancia al tiempo de ocio y los hobbies, porque son los que nos ayudan a reducir la carga de presión que sufrimos en las demás áreas de nuestra existencia. Por otro lado, también podemos incluir en este grupo actividades como comprarnos un coche con la intención de usarlo para viajar o incluso retomar la lectura de libros que seguro que, en los últimos años, hemos abandonado.

Metas de salud

Este tipo de metas son imprescindibles y, de una u otra manera, siempre están entre nuestros objetivos. Lo que solemos hacer, al comenzar el año, es plantearnos el objetivo de perder peso para que, cuando llegue el verano, podamos lucir tipito en la playa. Para ello comenzamos dejando los dulces, apuntándonos al gimnasio o haciendo ejercicio por nuestra cuenta. Es sabido que los gimnasios encuentran su temporada alta al inicio de año, puesto que son muchas personas las que lo comienzan con energía y capacidad de hacer todo lo que se propongan.

La realidad es que, después, no tardamos mucho en dejar el gimnasio, porque vamos aligerando el tiempo que le dedicamos al ejercicio. Por ello debemos intentar ser más constantes y mantener esta actividad en nuestra vida todo el tiempo posible. Si no podemos ir al gimnasio o no le queremos dedicar presupuesto, caminar o hacer ejercicio por la calle será más que suficiente. Es importante que tengamos un cuerpo sano, porque eso nos ayudará a seguir viviendo muchos años y a que nuestra calidad de vida siempre sea excelente.

Metas espirituales

No olvidemos desarrollar nuestro lado más espiritual y de alimentarlo como se merece para que siempre mantengamos una buena salud interior. Esto lo podemos hacer participando en clases de yoga, marchándonos a retiros espirituales de fin de semana o haciendo buenas acciones que ayuden a los demás. Hay multitud de maneras de conseguir que nuestro espíritu brille más y todo tipo de personas a las que les podría venir bien nuestra ayuda de una manera u otra.

El espíritu es importante, porque, aunque no lo vemos, carga con todo el peso de la responsabilidad de nuestra esencia y acaba teniendo mucha más importancia de la que podáis imaginar. El sentiros bien haciendo cosas que sabéis que son buenas o el relajarse y pasar, por ejemplo, un fin de semana sin móvil, son aspectos que os harán sentir de una manera fabulosa.

¿Cómo conseguir cumplir nuestras metas?

Esta es la parte complicada y para lo cual está claro que todos necesitamos un poco de ayuda. No podemos comenzar el año planteándonos metas de cada categoría y diciendo “lo voy a conseguir”. Hay que seguir una serie de pasos y unos procesos que nos ayuden a materializar todo en aquello en lo que hemos pensado y que estamos deseando alcanzar.

Lo primero es hacer un listado con todo aquello que queremos lograr en los próximos meses. Para que el orden sea más adecuado, es mejor limitarlo al año en el que nos encontramos. Pongamos cada objetivo en una lista y dejemos un espacio para apuntar detalles.

Ahora definamos el periodo de tiempo o el plazo máximo que nos marcaremos para cumplir ese objetivo. Es mejor que lo hagamos desarrollado y con detalle. No sirve con decir que todos los objetivos que nos hemos marcado los queremos cumplir en el año presente. Si nos ponemos fechas límite estaremos ayudando a que mentalmente recibamos ese auto-empujón que necesitamos para conseguir sacar el plan adelante. Y, por supuesto, tengamos en cuenta que lo más probable es que no podamos lograr ningún tipo de meta en un periodo de días o semanas muy breve.

Por último, definamos cuánto presupuesto necesitamos para cumplir cada objetivo. En algunos casos será 0, lo que ayudará a que la dificultad para cumplir el plan sea menor. Otras veces necesitaremos un dinero extra, por lo que será necesario ahorrar a lo largo de los meses. Pensemos en que la consecución de los objetivos puede depender de forma sólida del dinero, de manera que hay que hacer una planificación realista

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