Una forma de determinar las tasas de interés para los depósitos

Los bancos son similares a cualquier empresa, solo se diferencian en que por lo general son fuentes de financiamiento en donde el interés representa el precio que el banco o entidad financiera cobra por sus ventas y se fija por las fluctuaciones entre la oferta y la demanda; sin embargo en el caso de los bancos, el procedimiento que conlleva a determinar las tasas de interés máximas por los depósitos que captan (compran) equivale a tratar de determinar cuál es el precio máximo que cualquier empresa debiera estar dispuesta a pagar.

Los bancos son similares a cualquier empresa, solo se diferencian en que por lo general son fuentes de financiamiento, es por ello que como cualquier entidad generan estados financieros. De tal forma que si echamos un vistazo a sus estados financieros veremos que muestran gastos operativos e impuestos los que son financiados por activos y del resultado que se obtiene de la diferencia de estos se genera una utilidad.

Sede del Banco de España en Madridfoto Wikimedia, autor Luis Garcia.

De hecho, dicha utilidad en su versión positiva depende de los ingresos que genere el banco y esto se relaciona en gran medida con la cantidad de colocaciones que esta entidad realice; con esto me refiero a las percepciones de ahorros y el valor de las tasas de interés activas promedio que se cobran por los préstamos. Es de señalar sin embargo que, no se debe asociar la cantidad de ganancias con la ceración de valor, que según mi opinión debería ser más bien el objetivo de una empresa.

En el mundo real, todas las empresas y personas dedicadas a algún negocio enfrentan el problema de cómo poner precio a los bienes o servicios que ofrecen en el mercado. Los precios tienen infinidades de nombres, especialmente en el caso de servicios; como por ejemplo primas, sueldos, salarios, honorarios, y por su puesto el nombre que le dan los bancos: intereses.

En líneas generales, el interés representa el precio que el banco o entidad financiera cobra por sus ventas, representadas en créditos colocados (ya sea en préstamos de cualquier naturaleza o tarjetas), aunque también así se llama a los precios que estos pagan por los depósitos que captan (compran) del público. De hecho, en algunos de estos casos el precio total cobrado (o pagado, según sea el caso) debe considerar también el cobro de comisiones, gastos de cobranza o portes, los cuales no son sino otra forma de presentar este precio.

Es una práctica tradicional que el precio se fije por las fluctuaciones entre la oferta y la demanda o dicho de otro modo, las variaciones del libre mercado, en la cual intervienen los agentes vendedores y compradores para, mediante acuerdos, establecerlo. Gracias a este sistema los precios siempre fueron variables y por lo tanto no estandarizados. El proceso de estandarización aparece cuando la mercadotecnia entre a tallar, a este sistema de precios para determinado tipo de bienes se le conoce como segmentos de precio calidad, y son precios únicos, dictados por acuerdos empresariales.

El asunto es que cuando coexisten varios segmento de precio-calidad, determina la posibilidad de que se forme un equilibrio de compradores, los cuales se comportan de tres formas distintas: los que buscan una alta calidad y están dispuestos a pagar un alto precio, los que insisten en el precio y están dispuestos a comprar con menor calidad, y los que equilibran ambas situaciones. Pero aún así, para cada segmento de calidad será posible encontrar variantes de precio.

Diversas entidades bancarias tienen diversos precios – foto del autor.

Cada precio por lo tanto generará una demanda diferente, situación que puede observarse en los bancos, donde existen diferentes tipos de préstamos y productos financieros para diferentes segmentos de mercado; asimismo existen bancos diferentes en cuanto a la oferta que entregan orientados a determinado sector. Esta relación entre cantidad demandada y precio es lo que se conoce como curva de demanda, la cual toma en cuenta las reacciones del usuario o cliente del banco en relación a las tasas de interés.

De esta forma debemos tener en cuenta que la demanda, como es la que al final fija el precio, determina el límite máximo de este; por otro lado el costo, el límite inferior. Cualquier negocio que pretenda ser viable requiere cubrir todos sus costos, costos fijos y costos variables, y por supuesto contemplar una utilidad. Esta es una regla universal, de la cual los bancos no están exceptuados a pesar de sus características sui géneris. No importa en qué segmento esté el crédito que ofrezcan, en todos los casos debe poderse determinar si los intereses que cobran crean o no crean valor.

¿Qué compone la apreciación de la tasa máxima y como se calcularía?

En el caso de los bancos, el procedimiento que conlleva a determinar las tasas de interés máximas por los depósitos que captan (compran) equivale a tratar de determinar cuál es el precio máximo que cualquier empresa debiera estar dispuesta a pagar por los insumos más importante que compra. La respuesta obvia, y aparentemente más sensata, sería el pagar como máximo su precio de mercado, es decir, la tasa de transferencia de los recursos utilizados (primer componente).

Edificio de una entidad financiera – foto Wikipedia Commons, autor JDVillalobos.

Sin embargo, he aquí un punto interesante, y esta relacionado con el segundo componente de la fórmula; los bancos al ser entidades con un poder de liquidez enorme, debido a las captaciones de ahorro, puede negociar a otro nivel con los proveedores. Ellos principalmente se debe a que estos proveedores (ahorristas por ejemplo), están dispersos en el mercado y requieren canales de atención diferentes y variados (banca por teléfono, banca Internet, atención en ventanilla, etc.). Esto determina por tanto que para determinar la tasa máxima a pagar por moneda y plazo a la tasa de transferencia deben deducirse los gastos operativos directamente atribuibles para captar dichos recursos.

El tercer componente de la fórmula esta relacionado con la legalidad y tiene que ver con lo variables que son los encajes o reservas; estos dependen del tipo de fondo, de tal manera que es un buen punto a considerar para determinar la tasa de interés. Consideren por tanto que no todas las fuentes de fondos enfrentan los mismos requerimientos de regulación monetaria, por parte de los bancos centrales. Este componente permite asegurar al banco que lo que la tasa que paga por cada fondo realmente crea valor.

Donde teniendo ya estos componentes establecidos procedemos a calcular las tasas máximas de interés de acuerdo a las apreciaciones anteriores; las entidades financieras emplearían la siguiente fórmula (fórmula de tasa máxima), la cual reune los parámetros necesarios que se han mencionado:

Tp (máx) = Tt – Go – Ce

Donde:

TI Tasa de transferencia por moneda y plazo de los

fondos involucrados.

Go Diferencial por gastos operativos atribuibles.

Ce Costos de encaje y cualquier efecto relevante.

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