Reunificar deudas: ¿cómo funciona?

La reunificación de deudas es una solución especialmente pensada para los particulares que permite agrupar distintos pagos mensuales en una sola cuota, reduciendo la presión crediticia sobre las rentas.

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Uno de los problemas más importantes que atraviesa la economía mundial es la descomunal cantidad de deuda acumulada. Hablamos de cifras estratosféricas que, por lo que se refiere a la deuda pública, incluyen un buen número de países con ratios de endeudamiento superiores al 100% de su PIB. En el caso de la deuda privada, esta situación es a la vez más y menos dramática. Menos porque, en última instancia y a diferencia del sector público, las deudas contraídas por un particular solo le afectan a este. Más porque los individuos no cuentan con las mismas posibilidades que el Estado.

De este modo, el sector privado ha tenido que desarrollar mecanismos específicos para paliar el impacto de la acumulación de deudas. Al margen de quitas y demás soluciones drásticas, la reunificación de deudas es la solución que mayor consenso suscita en cuanto a su idoneidad. Mediante este mecanismo, se procede a coger todas las letras y pagos hipotecarios y se crea una ‘macro deuda’ conjunta. ¿Qué se gana con ello? En primer lugar, que los importes mensuales a abonar también se agrupan en un único pago, generalmente más reducido que el conjunto de las cuotas mensuales anteriores.

¿Cómo reunificar las deudas?

El procedimiento es bastante simple y en los últimos tiempos ha adquirido una gran notoriedad. Reunificar deudas es una opción que suelen ofrecer los llamados intermediarios financieros, esto es, agencias específicas y oficinas financieras en general. Ello se explica por la negativa de los bancos a seguir estas prácticas, que hace unos años eran bastante habituales también en este sector. En los últimos tiempos, el interés de las entidades bancarias se ha centrado en reducir el número de créditos con peores garantías de cobro, lo que equivale a esquivar este tipo de procesos de unificación de deudas.

De cara a solicitar una unificación de deudas es necesario evaluar debidamente la situación de cada particular. Debe tener en cuenta que este proceso también genera ciertos costes, como la tasación requerida por parte de la oficina gestora, el pago de la cuota de cancelación de las anteriores deudas (como deudas específicas), los posibles gastos de creación de la nueva ‘macro deuda’ (este pago no es obligatorio en todos los casos) y las tarifas concretas de quienes se están encargando de reunificar nuestras deudas. Por ello, hay que ver si la duración de nuestras deudas y su importe compensan este desembolso.

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Generalmente, los procesos de reunificación de deudas suelen generar un aumento del pasivo total al que se debe hacer frente. Dicho de otro modo, al reducir la cuota conjunta (en comparación con las cantidades específicas anteriores) se prolonga el tiempo de devolución y, en la mayoría de casos, se exige también un tipo de interés ligeramente mayor. Todo ello desemboca en que las personas están endeudadas durante más tiempo y con mayor carga crediticia, lo que no evita que su situación sea más desahogada.

¿Qué condiciones hay para reunificar las deudas?

Y es que, a pesar de que en términos absolutos puede parecer que reunificar deudas no es una buena idea, la verdad es que las condiciones generales son mejores para los deudores. Por un lado, disponen de más tiempo para devolver sus deudas, al tiempo que la presión mensual sobre sus rentas es menor, dando la sensación de estar mejor en términos financieros. Es más, en algunos casos se procede incluso a pagar un tipo de interés inferior al existente en las deudas por separado, sobre todo en las hipotecas.

Aunque esto varía considerablemente según cada caso y cada agencia negociadora, no es estrictamente necesario incorporar un aval al proceso de reunificación. Cabe recordar que este servicio no está considerado un préstamo al uso, puesto que solo se están unificando los pagos pendientes sin generar nuevas deudas más allá del posible repunte de los intereses. De igual modo, no es obligatorio disponer de cierto patrimonio para que nuestra solicitud sea aprobada. Lógicamente, ello no impide que se nos exijan mayores intereses cuando consideren que contamos con menores garantías.

En conclusión, reunificar deudas es un proceso más complejo de lo que parece a simple vista en el que saltan a escena argumentos a favor y en contra. En cualquier caso, se trata de una solución muy interesante para quienes han reunido una gran cantidad de deudas, ya que hacer frente a muchos pagos mensuales es una situación insostenible que hay que aliviar con rapidez. A quienes solo tengan algunas deudas de escasa cuantía es probable que no les compense este mecanismo.

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