Prima de riesgo: el precio de la deuda

La prima de riesgo marca la agenda política y económica, pero ¿en qué consiste realmente? El diferencial de la rentabilidad puede hipotecar de por vida el crecimiento, hundiendo al país emisor en un círculo vicioso del que es imposible salir.

La prima de riesgo española supera los 460 puntos básicos y el parqué tiembla, llevándose consigo los valores hacia tendencias bajistas. La situación se pone al rojo vivo, hasta tal punto de disparar el tipo de interés a valores que provocaron el rescate de países como Irlanda o Portugal. Está claro que la prima de riesgo se ha convertido en el epicentro de los peores temores para España, y a la vez objeto de no pocas críticas de organismos reguladores y gobiernos nacionales. Pero ¿qué es exactamente? ¿para qué sirve y cómo funciona?

Lo que entendemos como prima de riesgo, también llamado ‘diferencial de deuda’, es en realidad el sobreprecio que paga un país para financiarse en los mercados basándose en el mismo precio de otro país. Cuanto mayor es el riesgo, más alto será el tipo de interés que deberá devolver ante un inversor interesado en comprar deuda pública de dicho país. Se podría decir que la prima de riesgo mide la ‘rentabilidad’ obtenida por el acreedor por la compra de deuda pública de la entidad emisora.

Sede del Banco Central Europeo

Dicho de otro modo, se podría decir que la prima de riesgo es el dinero necesario para que los compradores de deuda pública dejen de valorar el riesgo de la misma como un obstáculo que imposibilite su compra. De esta manera, cuanto mayor es el déficit o menor el crecimiento de un país, más reticentes serán los acreedores a comprar deuda pública, pues pensarán que con ello disminuye la probabilidad de que esta sea devuelta. Por consiguiente, mayor serán la prima de riesgo y el interés a pagar.

Pero ¿cómo se mide la prima de riesgo? En primer lugar, los gobiernos de cada país emiten deuda en función de la demanda. Los principales compradores son los llamados ‘inversores institucionales’, esto es, bancos y grandes fondos de inversión, que mueven miles de millones de euros pulsando una tecla. El interés fijado dependerá de la demanda (a más demanda menos interés) y del plazo de devolución (a mayor plazo, más interés, como ocurre por ejemplo con la compra de un depósito bancario por un particular.)

Sin embargo, la denominada prima de riesgo se fija a raíz de la comercialización de dicha deuda en el mercado secundario, donde las instituciones compradoras intentan obtener beneficio de sus títulos vendiéndolos al mejor postor. En Europa, se toma como referencia el bono alemán, considerado valor refugio por su seguridad, y se calcula la prima en relación al diferencial con la rentabilidad de dicho bono. De este modo, si el bono alemán se vende en el mercado secundario a una rentabilidad del 2,4 por ciento para deuda a 10 años, mientras que para el español se piden rentabilidades de 6 euros, el diferencial será de 3,6, con lo  que la prima de riesgo será de 360 puntos básicos. O lo que es lo mismo, por cada 1000 millones invertidos, Alemania deberá devolver 36 millones, mientras que España deberá abonar 60, casi el doble. A más deuda, menor crecimiento, a menor crecimiento, mayor prima, a mayor prima más interés, a mayor interés mayor deuda… y vuelta a empezar. La jugosa rentabilidad de hundir un país.

Foto: DaveOinSF, en Wikimedia Commons

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...