La Generalitat Valenciana en el punto de mira de Moody’s

La falta de liquidez en la Comunidad Valenciana, ha obligado a la agencia de calificación Moody’s a rebajar dos puestos la deuda de esta Comunidad Autónoma. Además, la escasa confianza en cumplir con la reducción del déficit fiscal ha dejado en una situación parecida. Es es el caso de el País Vasco, el Consorcio de Transportes de Vizcaya, las Diputaciones Forales de Guipúzcoa y Vizcaya, y las comunidades autónomas de Galicia, Madrid, Extremadura, Andalucía, Castilla y León, Murcia, Cataluña y Castilla-La Mancha.

El otro día la Generalitat Valenciana era noticia por la deuda que había contraído con el Deutsche Bank por valor de 123 millones de euros y que obligó al gobierno central a hacer un esfuerzo por preservar los intereses de la Comunidad Autónoma. Visto de manera polémica por la oposición, esta operación o rescate –si se le puede llamar así– sirvió para evidenciar la maltrecha economía valenciana, que comienza a desprenderse de los lujos de los que había disfrutado años atrás. Mientras que los responsables del desastre económico están siendo juzgados, la salud de la economía levantina queda en serio riesgo.

Alberto Fabra, presidente de la Generalitat Valenciana, en el centro de la imagen

La falta de liquidez, tal y como pudo verse en la polémica con el Deutsche Bank, está pasando factura a la Generalitat Valenciana. Y es que la agencia de calificación Moody’s ha vuelto a hacer de las suyas y ha rebajado la nota de la deuda valenciana dos puestos. No son buenas noticias, ya que esto supone una mayor dificultad para colocar bonos públicos que permitan financiar los gastos de las instituciones valencianas. Sin embargo, a los valencianos esto no les coge por sorpresa, pues no es la primera vez que le ocurre algo semejante a esta Comunidad Autónoma. Recordemos que el pasado mes de diciembre, la misma agencia de calificación había colocado la deuda valenciana al nivel del bono basura. Los gastos desmesurados que la Generalitat lleva realizando en los últimos años han generado una falsa sensación de que todo es posible. Y la verdad es que no lo es. Así, los responsables de la situación han de buscar la manera de contener el despilfarro al que se han malacostumbrado (el aeropuerto de Castellón es un buen ejemplo de este despilfarro). Los grandes eventos deportivos de los que se han pavoneado los políticos valencianos pueden ser (o más bien, han de ser) los primeros en caer.

No obstante, la Comunidad Valenciana no es la única institución pública controlada de cerca por Moody’s. La agencia de calificación no pasa por alto la situación de otras regiones como el País Vasco, el Consorcio de Transportes de Vizcaya, las Diputaciones Forales de Guipúzcoa y Vizcaya, y las comunidades autónomas de Galicia, Madrid, Extremadura, Andalucía, Castilla y León, Murcia, Cataluña y Castilla-La Mancha, a las que también ha amenazado de una rebaja en la nota de su deuda. En definitiva, existe muy poca confianza en cumplir la reducción del déficit fiscal propuesta por las comunidades autónomas.

Foto: popularesvalencianos

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