Cómo actuar en una ronda de financiación

Las rondas de financiación pueden ayudar a poner en marcha ambiciosos proyectos empresariales si se consigue presentar un plan de negocio realista a medio plazo.

dinero

A lo largo de 2013 hemos comprobado que las dificultades de las pymes para acceder a préstamos y vías de financiación siguen siendo considerables. A pesar de haber asistido al lanzamiento de iniciativas como el mercado alternativo de renta fija, la realidad muestra cómo los emprendedores y los pequeños empresarios deben hacer verdaderos alardes de creatividad para salir adelante. En consecuencia, las rondas de financiación se postulan como una fórmula cada vez más atractiva para conseguir el capital necesario para poner en marcha una idea.

De cara a preparar una ronda de financiación conviene tener muy claro que nuestro plan de negocio debe ser lo más claro posible. Se trata de convencer en un limitado espacio de tiempo a un grupo de inversores (o a uno solo de ellos) de que tenemos una idea empresarial con muchas posibilidades. Esto es algo que muchas veces se olvida en el terreno de las empresas tecnológicas, que muchos emprendedores consideran lo suficientemente atractivas por sí solas como para no necesitar demasiadas aclaraciones. Un error que puede salirnos muy caro.

Lo más recomendable es plantear una hoja de ruta para los próximos tres o cinco años, en la que debe dibujarse un horizonte financiero realista. Generalmente, los inversores están dispuestos a poner a nuestra disposición una cifra que esperan recuperar en un lapso de tiempo no superior a los cinco años. También debe buscarse el difícil equilibrio entre solicitar suficiente dinero para no necesitar más rondas de financiación pero no tanto como para desalentar a los inversores.

En líneas generales, observamos cuatro grandes etapas dentro de una ronda. La primera de ellas está destinada a la preparación de los proyectos, con inversiones por debajo de los 30.000 euros durante. En una segunda etapa se cubrirá la puesta en marcha de la startup, elevando la inversión hasta una horquilla de entre 100.000 y 200.000 euros. La tercera fase está orientada a dar un salto cuantitativo al negocio (hasta un millón de euros de inversión). Por último, en una cuarta etapa cubriría el crecimiento internacional de la empresa.

Vía: Emprendedores.es

Foto: Tax Credits

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