Bajan los impagos, pero sigue la deuda

Según datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los productos y servicios comprados a plazo y devueltos por impago se han reducido un 10,5 por ciento en abril con respecto al mismo mes del año anterior

Según datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los productos y servicios comprados a plazo y devueltos por impago se han reducido un 10,5 por ciento en abril con respecto al mismo mes del año anterior. Sin embargo, dicho descenso no parece conjugar con una bajada del endeudamiento de las familias, que siguen socavando sus posibilidades de recuperación. Un informe de la Comisión Europea apunta a que la gran losa de la economía española, más allá de sus índices de crecimiento, es el abultado endeudamiento acumulado por empresas y familias durante los años de euforia económica.

El cualquier caso, la reducción del impago es un buen indicador. Según datos oficiales, han registrado descensos de 7,4 por ciento en marzo, del 9,1 por ciento en febrero y del 11,3 por ciento en enero, habiendo cerrado además el ejercicio de 2010 con una caída del 24,9 por ciento. En datos absolutos, el importe total de dichos efectos de comercio impagados ascendió a 550 millones de euros en el mes de abril, un 24 por ciento inferior a la del mismo año del 2010. El dato concuerda con otro indicador positivo: la reducción, aunque menos lenta, de las tasas de morosidad de las entidades bancarias, que luchan contra corriente para sanear sus cuentas y reestructurar su CORE capital de cara a los procesos de capitalización y salida a bolsa.

La deuda privada azota la recuperación española, según la UE

Sea como fuere, los datos son todavía poco halagüeños para el despegue de la economía nacional, ahogada por la deuda acumulada de instituciones y familias. Según un informe remitido por la Comisión Europea correspondiente a los datos económicos del presente trimestre, la carga deudora, junto a la restricción crediticia causada por el temor bancario en incurrir a mayores índices de morosidad, impiden el despegue del consumo y la inversión, y sin demanda interna, a España no le queda más remedio que crecer por la vía de las exportaciones. Para ello, afirma la Comisión, el país debería mejorar todavía más su competitividad. Como y no es posible devaluar su moneda, las vía emprendida por el gobierno bajo la presión del mercado es la de los recortes, una medida que coarta la calidad de vida de los ciudadanos.
La enésima crisis de la deuda encendida por los problemas de refinanciación de Grecia podría agravar todavía más las perspectivas de la economía española, cuya prima de riesgo ha rebasado los 260 puntos. Sin embargo, la carga más importante no la supone la deuda pública, sino la privada.  Las familias españolas tienen contraídos débitos financieros por un valor de 886.460 millones de euros, un 38% más que la del conjunto del Estado, un dato al que hay que sumar la deuda acumulada por la empresa española, que asciende el montante en unos 1,3 billones de euros. Una losa demasiado grande para crecer.

Foto: Xavier Häpe, en Wikimedia Commons

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