Los principales problemas del verano para el trabajo

¿En qué cambia el verano la forma de trabajar y cómo afecta al rendimiento? Hay muchos puntos a tener en cuenta.

El verano es uno de los momentos del año que implican más cambios para el día a día laboral. Hay circunstancias que llevan a que tengamos ante nosotros retos adicionales a los que no tenemos que enfrentarnos en invierno. Resulta curioso, pero ser conscientes de esos factores os ayudarán a poder ponerles remedio y llegar a rendir mejor.

La temperatura y el buen tiempo

Lo primero de lo que hablar es la propia temperatura. Un estudio de la universidad de Harvard determinó que el frío lleva a que los empleados sean más productivos. Y, profundizando en los análisis de temperatura, se llegó a ver que los días en los que se trabajaba más y mejor eran los lluviosos. Es curioso, pero los trabajadores mostraban un mayor nivel de productividad en los momentos en los que el tiempo era malo, mientras que en días soleados trabajaban peor.

Uno de los motivos de ello es que mientras el día es soleado y se ve el buen tiempo por las ventanas de la oficina, la mente de los trabajadores está distraída pensando en todo lo que podrían hacer estando fuera. En contraposición a esto, si el tiempo es malo, nadie se plantea salir afuera y se sabe que lo mejor que se puede hacer es seguir trabajando. Aunque no lo pensemos de una manera directa, en realidad, se trata de un pensamiento que está en nuestra cabeza.

Pero ¿Cómo arreglar esto en verano? No podemos pasarnos toda la semana rindiendo a un bajo nivel y esperando a que llegue el fin de semana. Por ello, tenemos que ponerle soluciones. Si nos vemos en algún momento en una situación en la que realmente se aprecie una bajada de nivel de productividad, lo que habrá que hacer será buscar un remedio. En esos casos, por ejemplo, una buena idea por la cual podéis optar será salir a trabajar al exterior con el ordenador portátil, utilizando una mesa de alguna cafetería o cualquier otro tipo de lugar donde podáis apoyaros cómodamente. También es una alternativa levantarse más pronto por la mañana y trabajar con más rapidez para que la jornada termine antes. Así, tendréis la posibilidad de salir al exterior a disfrutar del buen tiempo antes de que se haga de noche.

Pensar en lo que hacen los demás

El verano es un momento complicado porque podemos distraernos pensando en lo que están haciendo nuestros amigos, familiares o incluso nuestros propios hijos. Este último caso es el peor, puesto que los niños están de vacaciones y solo pensamos en cómo nos gustaría salir con ellos. Pero no podemos hacerlo y hay que asumirlo. Ellos están de vacaciones y se lo pueden pasar bien todo el día, mientras que a nosotros nos toca trabajar y hacer nuestro horario.

Pero, claro está, los problemas no vienen solo pensando en los niños. Seguramente la otra gran parte del problema se encuentre en que estés informado en todo momento de lo que hacen las personas que conoces y que no paran de pasárselo bien fuera. ¿La mejor recomendación en este sentido? Pon control al tiempo durante el cual te conectas a las redes sociales. Intenta mantenerte lejos de ellas, porque lo único que va a ocurrir es que verás personas de veraneo, de vacaciones, en terrazas, en la piscina y en otro tipo de situaciones similares que te darán mucha envidia.

Tu momento de tener vacaciones acabará llegando antes o después, por lo que trata de poner esos pensamientos poco saludables al margen para que te puedas concentrar en el trabajo. Al fin y al cabo, todos tenemos que concentrarnos en nuestras tareas para que después tengamos la oportunidad de irnos de vacaciones y de disfrutar tal y como queríamos.

El aire acondicionado

Resulta sorprendente que una herramienta como el aire acondicionado llegue a suponer problemas para el nivel de productividad. Pero, en realidad, es uno de los aspectos que más situaciones incómodas generan. En cualquier oficina, el aire acondicionado, durante el verano, es imprescindible. Eso lo sabemos bien. Y eso tiene unas implicaciones. Una de ellas es que siempre vamos a notar ese contraste radical de temperatura que existe entre venir de la calle, con el calor y la humedad, y entrar en la oficina con el frío del aire acondicionado. En ocasiones es el responsable de algún que otro resfriado y nadie se quiere resfriar en verano.

Por otra parte, es bastante común que se produzcan conflictos entre miembros de la misma empresa debido a la temperatura a la cual se configura el aire acondicionado. Unos lo quieren más alto y otros más bajo. Por lo general, nadie está de acuerdo con las peticiones de los demás. Eso lleva al conflicto. Si se trata de una oficina donde el aire acondicionado lo gestiona alguna persona encargada, no hay mucho que hacer, pero si es un lugar en el cual puedes tocar la temperatura a libertad, eso puede hacer que salten las chispas.

Y, todo ello, lo que hace es distraernos de lo importante: del trabajo. Por ello, es recomendable que intentemos llegar a un acuerdo sobre la temperatura o que nos quedemos con el nivel medio aconsejado. Lo más habitual es que el aire acondicionado se conecte a los 24 grados.

Los niños están en casa

Si te dedicas al teletrabajo, ya sabes lo que significa el verano: los niños están en casa. Y eso, aunque es maravilloso en algunos momentos, también es terrible en otros. Con el trabajo remoto y el teletrabajo convirtiéndose en tendencia debido a la situación en la que se ha encontrado el mundo, este tipo de situación es cada vez más habitual.

No podemos ignorar totalmente a los niños, sobre todo si no hay otro adulto en casa, pero tampoco podemos permitirnos dejar de trabajar, porque, aunque estemos en casa, estamos trabajando. Es recomendable que nos organicemos bien con nuestra pareja para determinar la manera en la que enfocaremos el modo de pasar el verano y que así nuestro trabajo no se vea interrumpido.

Más ruido por todas partes

Tanto si trabajas en casa como en la oficina, el nivel de ruido que apreciarás en verano se incrementará de manera significativa. Notarás que las casas de tus vecinos están más animadas, que entra y sale más gente, que se pone la música más alta y que hay, en general, más actividad. Si eres una persona a la que le cuesta concentrarse, eso será algo que te afectará.

Si estás en la oficina, los compañeros de trabajo estarán pasando por las mismas dificultades que tú, con las distracciones y todo de lo que hemos hablado antes. Eso los llevará a concentrarse menos en su trabajo, a “danzar” por la oficina, a molestarte preguntando o iniciando conversaciones. Al final, todo ello hará que tu rendimiento se reduzca.

Una opción es ponerte auriculares para intentar evadirte, pero quizá no sean lo tuyo. Hay personas que se aíslan muy bien con ellos, mientras que a otras no les gusta nada usarlos. A veces, sentirte aislado con los auriculares, lo que hace es que tengas una sensación notable de intranquilidad. Este tipo de situaciones contrastan con las de otras épocas del año en las que el sonido que más se oye en la oficina suele ser algo reiterativo, como la máquina de café poniéndose a funcionar o la lluvia cayendo por la ventana. Lo mismo ocurre en casa. Los especialistas recomiendan usar la música para aumentar la concentración y productividad. Aunque sea difícil, intenta escuchar ese tipo de música que te ayude a concentrarte y trabajar mejor.

Baja carga de trabajo

Es frecuente que el verano represente una caída en el volumen de trabajo en la oficina. Pasa en la mayoría de trabajos. El motivo de ello es que las empresas y clientes suelen reducir sus ritmos de acción, por lo que tienen menor dependencia de sus proveedores. Y eso, al final, se acaba notando. De manera relacionada, lo que ocurre en nuestra mente cuando vemos que tenemos un menor volumen de trabajo, es que comenzamos a hacer nuestras tareas a un menor nivel de intensidad. Nos relajamos. Como no podemos pasarnos media jornada laboral sin trabajar, lo que hacemos es trabajar más lentamente.

Pero eso es algo que nos acaba pasando factura, porque llega un momento en el que nos damos cuenta de lo que está pasando, un momento de consciencia en el cual vemos que estamos bajando el ritmo y eso nos afecta anímicamente. A nadie le gusta dar menos de lo que puede dar, y no estar al nivel que debería en sus responsabilidades laborales. Para solucionar esto, nada como mentalizarse e intentar mantener el mismo nivel de trabajo que hemos estado haciendo durante el resto del año. Seguro que, aunque acabemos antes de lo previsto, acabamos encontrando otras tareas a las que dedicarnos en la oficina.

Sufrir alergias

Junto a la primavera, el verano es una de las peores épocas del año para quienes sufren alergias y problemas de respiración. Los estornudos, los mocos y la congestión no ayudan a que puedas hacer un trabajo en condiciones. Si te medicas para combatirla, es posible que esa medicación te produzca una sensación de somnolencia que tampoco resulta nada agradable, lo que lleva a plantearse qué tipo de situación es mejor. En realidad, ninguna es cómoda.

En el caso de tener alguno de estos problemas, es conveniente consultar con el médico y, además, utilizar alguna máquina que ayude a respirar mejor, como un humidificador. Este tipo de herramienta también ayudará a combatir la humedad, por lo que no vendrá nada mal. Seguro que más de uno de tus compañeros de oficina te lo termina agradeciendo.

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