Dales Voz, ong contra la explotación sexual infantil

La explotación sexual infantil es un grave problema que afecta a dos millones de niños cada año. La pobreza es una de sus principales causas, y empuja a que existan redes de trata y explotación donde los niños sirven como fuente de ingresos. La situación de indefensión de millones de niños en todo el mundo puede cambiarse defendiendo sus derechos fundamentales y actuando mediante la concienciación de todos los sectores de la sociedad, tanto en los países desarrollados como en los países en vías de desarrollo.

Dales Voz es la Campaña contra la Explotación Sexual Infantil de Intervida.

Niños y niñas de todo el mundo viven sometidos en redes de prostitución, tráfico, turismo con fines sexuales y pornografía. En especial, los menores entre 12 y 14 años del Sudeste asiático, Sudamérica y Centroamérica son los más susceptibles de padecer cualquier tipo de abuso y de malos tratos.

Analizando las estrategias para erradicar el problema, Intervida se ha centrado en el uso adecuado de Internet y las nuevas tecnologías como instrumentos para trabajar en red entre todas las organizaciones y actuar en la lucha contra la Explotación Sexual Comercial Infantil (ESCI).

La globalización y el aumento del turismo han provocado la apertura de fronteras y ha trasladado este fenómeno a diferentes países. Por otro lado el uso masivo de Internet ha contribuido a extender la pornografía infantil en todo el mundo. Unicef calcula que la industria de la prostitución infantil genera más de 12.000 millones de dólares anuales, convirtiéndose en el tercer negocio ilegal más lucrativo después del tráfico de drogas y armas.

La pobreza es uno de los principales factores causantes de este problema. En muchos países, los niños se ven obligados a trabajar en las peores actividades. Estos trabajos los esclavizan y los obligan a prostituirse.

El turismo es una de las fuentes que genera más dinero y al mismo tiempo es el sector en el que las mafias pueden explotar más a los pequeños. Esto provoca que los niños tiendan a buscar un futuro mejor emigrando en muchos casos a las ciudades o a los lugares turísticos sin saber lo que les espera allí.

Pueden llegar a mendigar, trabajar en bares, hoteles o realizar tareas en condiciones de servidumbre y esclavitud. Una vez dentro de los círculos de explotación, la interrelación entre pornografía, prostitución y trata es habitual y muchos niños se sumergen en la drogodependencia, el alcoholismo y otros trastornos psicológicos.

La cultura y las tradiciones de cada lugar también son agravantes de la situación, ya que no todos los países se rigen por la misma edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales. Por otro lado, muchos niños de la calle que sufren abusos de otros menores lo perciben como una forma de conseguir protección. Por todo ello, y consciente de esta situación, la ONG Intervida lucha por tratar el problema desde la raíz y trabaja asesorando en la conducta de las familias y facilitando el acceso a la educación mediante programas de desarrollo que refuerzan e impulsan sus capacidades. Además, Intervida cuenta en Camboya con varios proyectos de atención y acogida a víctimas de la trata y la explotación sexual infantil, donde se les brinda atención primaria y la posibilidad de rehabilitarse.

Si bien Internet es un medio que alimenta diariamente a pedófilos y pederastas, utilizado correctamente puede servir para luchar contra este problema. Blogs, páginas web y foros, entre otros, son ejemplos de herramientas útiles para unificar criterios y acciones. Además, trabajar en red permite establecer coaliciones entre instituciones y conectar eventos y redes de lucha contra la ESCI.

Ellos no pueden hablar, no pueden denunciar

La campaña dales voz pretende mover a la acción a toda la sociedad, con el fin de gritar contra la Explotación Sexual Comercial Infantil, centrándose en esta ocasión en el Turismo Sexual Infantil.

Desde la fundación Intervida se propone crear una plataforma de sensibilización y denuncia, así como dar a conocer un problema sufrido por muchos e ignorado por otros tantos. Ante una situación tan alarmante, es necesario hablar en nombre de las víctimas silenciosas, que forman parte del colectivo más vulnerable, la infancia.

Para ello han creado un emblema en forma de chapa, para poderlo lucir en cualquier prenda, regalarlo u ofrecerlo a amigos y conocidos. La chapa de dales voz quiere estar en todas partes, convertirse en plaga y en manifiesto.

La Explotación Sexual Comercial Infantil es una violación de los derechos fundamentales de los niños y niñas que comprende el abuso sexual por parte del adulto y su remuneración económica o en especie, tanto para el propio niño o niña, como para terceras personas. Constituye una forma de coerción y de violencia contra la infancia y representa una de las peores formas contemporáneas de esclavitud.

La dificultad a la hora de erradicar el problema reside en parte, por un lado, en la clandestinidad de estas actividades y por otro, en la falta de colaboración y/o legislación por parte de los gobiernos de los países más afectados.

Las causas que provocan la existencia de niños y niñas para el disfrute sexual de adultos son numerosas y variadas. Entre las más importantes podemos citar la pobreza de los países de destino, la vulnerabilidad de las estructuras sociales, económicas y políticas, la proliferación de conflictos armados, la discriminación que sufren determinados colectivos, la existencia de mafias que han visto en esta actividad ilegal un inmenso negocio… pero sobre todo, la existencia, cada vez en mayor aumento, de una demanda específica de sexo con niños y niñas por parte de adultos de sociedades occidentales.

La explotación sexual conlleva peligros físicos para los niños y niñas (maltratos, torturas, infección por SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, y muerte en algunos casos), alteraciones graves en el desarrollo psicológico, estigmatización y rechazo social, etc. Muchos de esos niños corren el riesgo de convertirse a su vez en agresores cuando son adultos.

Toda la sociedad es responsable de que estas prácticas sigan ocurriendo. Los agresores, las mafias que controlan y se benefician de este negocio personas que favorecen activamente las condiciones necesarias para que esto tenga lugar y que también extraen un beneficio. Pero también el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas de los diferentes países del mundo que a menudo ignoran o minimizan el impacto del problema, así como algunos gobiernos, que prefieren a veces mirar hacia otro lado.

En Camboya por lo menos una tercera parte de los trabajadores sexuales son niños y niñas menores de 18 años. En más de la mitad de los casos de estas víctimas de la industria sexual, la persona que los convenció o los vendió era alguien que ellos conocían. Fundación Intervida trabaja en este país, junto a diversas ONG locales, con el fin de concienciar a la población y sentar las bases para poder erradicar el problema.

Fundación Intervida es una ONGD aconfesional, apartidista y totalmente independiente, con estatus consultivo especial en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas. Su objetivo es mejorar las condiciones de vida de miles de niños y sus familias en las zonas más necesitadas del planeta. En la actualidad, Intervida está presente en diferentes países de América Latina, África y Asia, dando apoyo a casi cinco millones de personas.

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