¿Qué impacto tiene una mala crítica en un producto?

El controvertido artículo del periodista inglés Jeremy Clarkson sobre Seat y la industria del automóvil española recibe una respuesta institucional por el presunto daño causado.

seat

Hace dos domingos, el polémico y mediático periodista inglés Jeremy Clarkson irritó a la industria automovilística española en general, y a Seat, en particular, en un corrosivo artículo en el diario británico The Sunday Times. En dicho texto, Clarkson atacaba inmisericordemente las prestaciones del Seat León y ampliaba su radio de críticas a la potente actividad del sector de la automoción en nuestro país. Rápidamente, los comentarios del periodista inglés despertaron una catarata de reacciones. La más importante, sin duda, ha llegado desde Londres.

La embajada española en Londres ha respondido al ex presentador del exitoso espacio televisivo Top Gear y lo ha hecho utilizando un tono moderadamente informal y con ciertas licencias irónicas. Lo que nos importa de este asunto, amén de la rápida respuesta de las instituciones españolas, es cuantificar el impacto que pueden tener las palabras de Clarkson en la imagen de los automóviles fabricados en España. A priori, no parece que esta vaya a ser muy importante si tenemos en cuenta que este periodista lo critica absolutamente todo.

En este sentido, los millones de aficionados al programa de coches más longevo del mundo conocen de sobra la incontinencia verbal de su defenestrado presentador (que fue apartado de la conducción del espacio tras una acalorada discusión en la que llegó a agredir a un directivo de la BBC). Cabe destacar que la crítica de Clarkson se ha recreado especialmente en los tópicos más clásicos que circulan sobre los españoles en el extranjero, dejando el coche en sí en un segundo plano.

Como bien remarca Inmaculada López, la funcionaria de la embajada que ha firmado la carta de protesta, España es el segundo fabricante de coches europeo (el octavo de todo el mundo). Además de las citadas instalaciones de Seat, Peugeot-Citröen, Ford o Audi entre otras firmas también mantienen grandes líneas de producción en nuestro país. En definitiva, una mala crítica no tiene por qué afectar a la imagen de un producto si el firmante suele criticar a toda la competencia y su finalidad es entretener, no informar.

Vía: elEconomista.

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