Oportunidades de negocio

Los activos inmobiliarios, las grandes empresas que están recuperando el terreno perdido, las empresas basadas en la innovación y las aplicaciones móviles son oportunidades claras de negocio.

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Independientemente del contexto macroeconómico en que nos encontremos, en todas las épocas históricas ha existido un gran interés por localizar oportunidades de negocio viables y rentables. En tiempos de crisis, el afán por descubrir nichos de negocio se multiplica, al tiempo que aumentan también las reticencias de los inversores a poner en riesgo su dinero. Desde luego, el tópico que afirma que un momento de crisis lo es también de oportunidades no podría ser más acertado. Ahora, justo cuando parece que la recuperación económica gana velocidad en España, pueden distinguirse distintas oportunidades de negocio a considerar.

Analizar la situación

En primer lugar, para distinguir una oportunidad de negocio de algo que no lo es conviene realizar un pequeño análisis técnico del asunto. Por ejemplo, podemos creer que un determinado sector económico (las hidroeléctricas, mismamente) se prepara para vivir una época de fuerte expansión por la recuperación de las inversiones públicas en energías renovables tras años de congelación o reducción de estas partidas. No obstante, esta suspicacia, aunque pueda ir bien dirigida, no tiene por qué ser indicativa de una buena posibilidad de inversión. Para que así sea debemos consultar los supuestos planes de inversión y sus plazos. De lo contrario, invertimos a ciegas.

Realizada esta matización, veamos qué oportunidades esconden los mercados nacionales e internacionales en estos momentos. En primer lugar, los activos inmobiliarios se llevan la palma en muchas partes del planeta, España incluida. Los pisos y las viviendas residenciales de ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia experimentaron una caída estrepitosa entre 2009 y 2014, presentando ahora los primeros indicios de revalorización. Esto significa que, muy probablemente, cualquier inversor que adquiera ahora mismo uno de estos activos conseguirá extraerle una notable rentabilidad en los próximos años. Lógicamente, se trata de una inversión costosa aunque con evidentes posibilidades.

¿Y qué pasa con las grandes empresas industriales? Las compañías con un gran número de trabajadores y con estrategias comerciales orientadas a la producción y exportaciones de bienes (la automovilística, por ejemplo) también están alzando el vuelo. Ello supone que cualquier persona que entre ahora mismo en el accionariado de una de estas firmas estará presente durante el periodo más acusado del rally alcista. Si se sabe cuándo abandonar las posiciones, un inversor puede rentabilizar toda la cresta de la ola (aunque se trate simplemente del clásico efecto ‘rebote’) y ponerse a salvo cuando observe los primeros signos de agotamiento.

Los activos de inversión

Pasemos ahora a los activos de inversión clásicos, las materias primas. En primer lugar, no se trata de un momento en el que las posibilidades de negocio en este campo parezcan muy definidas, lo cual conlleva ciertos riesgos pero garantiza que, en caso de acertar, las ganancias se multipliquen. El petróleo es la inversión más temeraria que puede hacerse en estos momentos. Tras tocar mínimos a comienzos de año, su revalorización en los últimos meses es innegable pero la OPEP amenaza con retomar la senda bajista.

negocio

Pero, ¿qué ocurre con los negocios con un espacio físico? La coyuntura actual también es favorable a la realización de un proyecto empresarial siempre que este se ajuste a los parámetros que definen el marco macroeconómico. Los negocios que se abran en 2015 deben tener en la innovación su seña de identidad. No importa si es una empresa de reparaciones o una tienda de menaje para el hogar, la capacidad de sorprender a los clientes y de adaptar nuestro estilo comercial a sus gustos es fundamental para su éxito.

Unido a lo anterior, dos sectores que parecen llamados a dar muchas alegrías a quienes entren en ellos ahora son las aplicaciones de negocios convencionales y las asesorías de todo tipo. En el primer caso, la capacidad de trasladar un formato tradicional al entorno digital ya está generando cuantiosos beneficios a estos pioneros debido al fervor colectivo por todo lo que puede hacerse desde el móvil o Internet. Sobre las asesorías, destacar que estas ya no pueden restringirse a un único campo sino que deben dar respuesta a dudas específicas pero interrelacionadas.

De todo lo anterior se concluye que las claves para el éxito de una inversión en estos momentos pueden resumirse en: dejar a un lado la intuición y trabajar con datos y calendarios reales, detectar qué sectores se están recuperando en mayor medida, aceptar que la innovación es la principal arma comercial de nuestro tiempo y, si si se tiene los nervios a prueba de sustos, jugársela con el complejo mercado de materias primas (especialmente, el petróleo).

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