Netflix y la absurda necesidad de hacer remakes geográficos

Hay series y películas de Netflix que están apostando por recibir remakes geográficos para adaptarse a distintos países.

Cuando a las productoras del mundo del cine y la televisión se les agotan las ideas, llega el momento de comenzar a realizar remakes y adaptaciones. Normalmente, entendemos los remakes de películas que ya tienen su tiempo y cuyas nuevas versiones se pueden beneficiar de los avances tecnológicos. Pero harina de otro costal son aquellas producciones que llegan como remakes en un breve espacio de tiempo de producciones que se han rodado en otros países.

Curiosamente, no suele ser habitual que se hagan remakes de series producidas en Estados Unidos, lo que no deja de ser algo ligeramente ofensivo para el resto de regiones del mundo. En general, resulta desconcertante que Netflix se vuelque tanto sobre la realización de este tipo de remakes en lugar de seguir aprovechando las versiones originales de las series.

Un buen ejemplo de ello es La casa de papel, cuya versión española se convirtió en uno de los mayores éxitos que ha llegado a pasar por Netflix. Eso hizo que resultase inexplicable el motivo por el cual Netflix decidió realizar una versión de la serie en Corea del Sur. ¿Por qué? ¿Por qué Corea está de moda y quizá así La casa de papel la veían más personas? Inexplicable.

Todavía ha sido más inexplicable que esa adaptación se haya realizado con papel de calco, manteniendo una similitud tan grande con la versión original que resulta, a todas luces, extraño. Lo único que cambian son los actores e incluso, en este aspecto, se pierde calidad en el proceso. Por suerte, el público sabe bien lo que Netflix le está dando como alimento y la versión coreana de La casa de papel se ha convertido en un gran fracaso. Uno que, de ninguna manera, alcanzará el número de temporadas de la versión original española.

Algo similar ha ocurrido también con la serie japonesa Death Note, aunque en este caso hablamos de películas. En su adaptación estadounidense se han cometido tantos errores tanto de perspectiva como de entendimiento de la versión original, que resulta una de las producciones más escandalosamente fallidas que han pasado por el catálogo del servicio de streaming.

Este tipo de casos, adaptaciones geográficas, no encajan en el mismo grupo de otro tipo de adaptaciones que sí intentan ofrecer algo diferente. Es el caso de la serie de Resident Evil, que ha sido un total fracaso, pero que, al menos, no se limita a adaptar la misma historia ya conocida con un reparto geolocalizado. A Netflix se le están acabando las ideas y cada vez muestra más síntomas de agotamiento, lo que no puede llevar a nada bueno para su estabilidad económica.

Uno de los pocos casos en los que este afán de adaptación les ha salido bien a los ejecutivos de Netflix ha sido con la serie Ten Percent, que ya cuenta con una gran cantidad de versiones geolocalizadas, desde británica a india o turca, todas ellas basándose en la original francesa. Pero quizá se trate de una excepción.

Hay casos en los que las geoadaptaciones se han realizado también fuera de Netflix con mayor o menor éxito. Es sonada la popularidad que llegó a tener la versión norteamericana de The Office, la cual adaptaba la original británica, mientras que también existen distintas adaptaciones por el mundo de un éxito televisivo en España como Aquí no hay quien viva. Incluso, en España, se llegó a tener la osadía de hacer una versión nacional de un clásico del universo sitcom como Cheers, no obteniendo, no obstante, mucho éxito.

Pero las geolocalizaciones en tiempos pasados, en los que era prácticamente imposible que un espectador de Polonia, de Venezuela o de China viera Aquí no hay quien viva, tenían su razón de ser. Ahora, con estrenos simultáneos de contenidos en Netflix, que lleva cada una de sus producciones al mundo entero al mismo tiempo y con todos los doblajes y subtítulos, no se trata de series o películas que tengan sentido. Se mencionó que habría alguna versión geolocalizada de Squid Game. ¿Por qué? ¿Qué sentido y necesidad tiene cuando la serie surcoreana está tan bien y se encuentra doblada a todos los idiomas?

Este tipo de cosas son las que, entre otros motivos, están haciendo que Netflix pierda el rumbo y que sus niveles de suscriptores se reduzcan. La falta de calidad y originalidad en sus producciones los lleva a obsesionarse con aquellas pocas series que llegan a tener un gran éxito, como ha sido La casa de papel o la mencionada Squid Game. Se abrazan a esos éxitos para continuar intentando arrastrar suscriptores porque saben que, de 20 o 30 series que producen, solo 1 o 2 de ellas llegan a tener un alto nivel de popularidad. Pero no parece que se trate de una buena idea a largo plazo. Sin ninguna duda, es mejor dejar al público que consuma contenidos originales y, ante todo, de otros países, para abrir la mente a otras culturas y recibir otros estímulos.

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