La presión política aborta la compra de Allergan por Pfizer

La prensa, la Casa Blanca y los precandidatos presidenciales demócratas y republicanos habían criticado con dureza el posible traslado de la sede de Pfizer a Irlanda.

Allergan-logo

La actualidad política de los Estados Unidos orbita en torno a las votaciones primarias de los dos grande partidos nacionales. Quizá sea por ello que cualquier pequeña controversia que se suscite en el país acaba entrando de algún modo en la campaña electoral, como le ha ocurrido a la farmacéutica Pfizer. El gigante estadounidense tenía previsto adquirir la irlandesa Allergan, lo que hubiera dado origen al mayor grupo del sector en todo el mundo. No obstante, las presiones políticas y mediáticas parecen haber abortado la operación.

Representantes de Pfizer han confirmado que la compañía norteamericana ha decidido no completar la compra de Allergan después de una votación en su consejo de administración. Allergan ya habría sido informada del abandono de la operación y ahora será indemnizada con cerca de 400 millones de dólares, tal y como consta en el acuerdo suscrito en 2015. A pesar de los esfuerzos del consejero delegado Ian Read, principal valedor de la compra de su rival, los miembros del consejo habrían optado por evitar que el escándalo perjudicara a la empresa.

Pero, ¿por qué se había generado tanto revuelo en torno a una operación empresarial? Esencialmente, porque la compra de Allergan habría permitido a Pfizer trasladar su sede a Irlanda, un país especialmente conocido por su generoso marco fiscal para las empresas. El propio Read había insistido en que su firma conseguiría así importantes ventajas competitivas amén de ver crecer su negocio por la incorporación de Allergan. La estrategia no pudo ser más desafortunada porque los medios de comunicación se hicieron eco de inmediato y el poder político reaccionó.

El presidente norteamericano Barack Obama solicitó a los directivos de la farmacéutica que reconsideraran su decisión, fijando la postura oficial al respecto. Los precandidatos presidenciales también salieron en tromba a criticar el posible traslado fiscal. El demócrata Bernie Sanders, cuyo discurso crítico con las grandes corporaciones es el eje de su campaña, pidió a Obama que vetara el acuerdo. El controvertido magnate Donald Trump, que encabeza las primarias republicanas, llegó a acusar a Pfizer ir contra América.

Vía: Cinco Días.

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