Japón y Netflix, la economía mundial donde todavía se alquilan VHS

Los japoneses todavía alquilan películas en videoclubs por mucho que representen una de las sociedades más avanzadas del planeta.

Al hablar con japoneses de distintos perfiles y distintos rangos de edad, se descubre que el conocimiento sobre Netflix está muy por debajo en volumen al que hay en otros países. Lo cierto, es que el servicio de streaming no tiene la presencia con la que cuenta en otros países. Hay varios motivos de ello que vamos a repasar a continuación y que demuestran lo complicado que es, en algunos aspectos, el mercado japonés.

La relevancia de las plataformas nacionales

Japón es un país que se vuelca en lo suyo. Hay excepciones, por supuesto, pero, por lo general, todos los productos locales tienen más seguidores que aquellos que llegan de fuera. Y no solo es algo que empuje el gobierno, sino que los propios ciudadanos lo suelen preferir (forma parte de la educación que tienen desde niños). Por ejemplo, es poco habitual encontrar juguetes de Marvel en las jugueterías, pero sí que se encuentran decenas y decenas de figuras de acción de series como Ultraman o Kamen Rider. Todo el país está unido en fomentar lo suyo y reducir al máximo el producto de fuera.

Esto también ocurre en el streaming. Netflix no es la líder del mercado, sino Amazon Prime Video. Y aunque Amazon no es japonesa, como ya sabes, sí que ofrece un contenido que está fuertemente enmarcado en su enfoque hacia el público japonés. Disney Plus, por ejemplo, incluso con la enorme popularidad de los personajes de Disney, está muy lejos del índice de éxito que tiene Amazon en Japón. Y uno de los motivos es la escasa oferta local que ofrece la plataforma, la cual, además, perdió, pocos meses después de su lanzamiento, su exclusividad con NTT DoCoMo, una de las proveedoras de Internet líderes del mercado y con la que habían hecho el debut en el país.

Amazon Prime Video, en su versión japonesa, está cargadísimo de contenido japonés. No hay tanto contenido de otros países e incluso las películas de Estados Unidos se ofrecen únicamente con subtítulos en japonés o incluso, en muchas ocasiones, solo dobladas a este idioma. En Netflix, por el contrario, todos los contenidos están en multitud de idiomas, entre ellos el japonés. Se podría pensar que “más es mejor”, pero en este caso, el público prefiere simplificar y ver lo suyo.

El precio también influye

Otro de los motivos por los que Netflix no tiene tanto impacto en el público japonés es el precio. Los japoneses son, por lo general, ahorradores. Salvo aquellos que usan sus fondos para gastarlos en ocio o en máquinas de pachinko, es bastante frecuente que sea una sociedad que ahorra todo lo posible. Incluso quienes ganan mucho dinero, hacen lo posible para gastar poco y así poder tener la tranquilidad de ahorrar. Ese es el motivo de que, por ejemplo, personas con riqueza coman en restaurantes familiares económicos. Al hablar del streaming, la opción que ofrece Amazon Prime Video es la mejor, porque no tienen que pagar nada. Ya está incluida con la suscripción de Amazon para comprar online, y esa es una ventaja insuperable.

Los japoneses todavía tienen videoclubs

Suena sorprendente, pero es la realidad. Si bien en algunos países todavía quedan videoclubs activos e incluso es posible encontrar algunos en España, en Japón es algo normal. Hay grandes videoclubs como los que había antes en nuestro país, con filas y filas de películas y series en DVD o Blu-ray esperando ser alquiladas. Lo que todavía resulta más sorprendente es ver a los clientes alquilando las películas y disfrutando de esta añeja tradición del alquiler de vídeo.

En estos videoclubs se encuentran, no solo los últimos estrenos en vídeo de Japón y Estados Unidos, sino también series de televisión que se alquilan por discos de varios episodios. Hasta ahí, todo resulta normal. Lo que llega a sorprender es que, mirando entre esas series de televisión, se encuentran series exclusivas de Netflix o de Amazon. Son ediciones físicas que no existen en ningún otro lugar del mundo y que se realizan para que personas que no se han pasado al streaming puedan disfrutar de esos contenidos. Al mismo tiempo, son ingresos extra para las productoras.

La situación resulta todavía más extraña en algunos videoclubs en los que todavía hay cintas de VHS para alquilar. ¿Hay alguien que las alquile? Posiblemente el volumen es muy reducido. Quizá algunos ancianos o niños que, de otra manera, no podrían tener su dosis de entretenimiento. Esto lleva a ver lo extraño que puede ser esta cultura que se trata de una de las mayores potencias mundiales y que, por otro lado, también es una de las más avanzadas tecnológicamente.

El desconocimiento de Netflix

Por último, no olvidemos que una gran parte de los japoneses ni siquiera sabe qué es Netflix. La información fluye de una manera distinta en Japón y si los famosos y celebridades no hablan de ello en la televisión en abierto, es poco probable que se acabe convirtiendo en algo conocido. Porque Japón, y esto da para otro artículo, todavía sigue siendo uno de los países en los que más televisión en abierto se consume.

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