Emprender online: ¿una moda o una necesidad?

Crear un negocio propio basado en la venta online es una de las iniciativas crecientes en los últimos años

vender online

Hay quien lo llama emprender, hay quien prefiere llamarlo autoempleo, pero lo cierto es que montar un negocio propio se ha convertido en una salida casi obligada para quienes desesperan a la vista de la imposibilidad de hacerse un hueco en el tocado mercado laboral.

La inaccesibilidad a financiación, sin embargo, es la primera traba con la que ya de entrada se encuentra la gran mayoría de los “nuevos emprendedores por obligación” y, en este sentido, apostar por montar un negocio directamente online, al objeto de rebajar costes y riesgos, es la opción a la que mayoritariamente más se recurre en estos momentos.

Ahora bien, Internet abarata costes pero no es gratis. Montar, por ejemplo, un comercio en la Red no significa que por solo montar una web las ventas vayan a empezar a llover del cielo. Parece una obviedad, pero no lo es: Internet es una salida, pero hay que trabajársela día a día y antes que comercio electrónico hay que empezar por ser comercio, por desarrollar esa tienda online como negocio y no solo como una página web.

Lo bueno de Internet es que ha traído consigo un amplio abanico de posibilidades y nuevos modelos de negocio que permiten abaratar la inversión al máximo y reducir los riesgos que, de una forma u otra, siempre conlleva el hecho de emprender con un proyecto propio. Es el caso, por ejemplo, del denominado “dropshipping”, una alternativa al modelo de las tiendas online convencionales y que consiste en montar un comercio electrónico para vender productos ajenos sin necesidad de tener que comprarlos previamente, almacenarlos en un lugar físico y tenerlos en stock.

Vender en Internet sin stock: el dropshipping

De entrada, la fórmula del dropshipping, cada vez más popular entre quienes apuestan por montar un comercio electrónico y ante las dificultades para acceder a un crédito, permite aligerar notablemente los costes de poner un negocio en marcha. En este caso, y tras llegar a un acuerdo con un proveedor (fabricante), la inversión se limitaría a la creación del sitio web, con el mismo concepto que si los productos fueran propios, y a la optimización del mismo para tener la máxima visibilidad en la Red (en los buscadores, y más concretamente en Google).

Cuando un usuario realiza una compra en este sitio web, el pedido se enlaza directamente con el proveedor, que es quien se encargará de entregárselo al cliente final. Es una fórmula en la que si hay ventas, todos ganan, y si no las hay, nadie pierde directamente. La tienda online de dropshipping se lleva una comisión por cada producto vendido a través de su web (de media, y según el sector, las comisiones rondan entre el 15 y el 40%) y, por su parte, el fabricante dispone de un canal adicional a través del que poder dar salida a sus productos, en el que no ha tenido que invertir nada y que tampoco se tiene que encargar de gestionar.

Nichos interesantes para vender online

A priori, cualquier tipo de producto puede ser susceptible de vender bajo la fórmula del dropshipping, aunque hay una serie de nichos especialmente interesantes, por acaparar una mayor demanda entre quienes hoy en día buscan productos en Internet, caso de todo tipo de artículos relacionados con los bebés, las mascotas, el deporte y el tiempo libre. Dos buenos ejemplos son la tienda online de regalos originales y personalizados mybestpresent o la tienda de productos y tablas de skateboard Antizonia, que en pocos meses han conseguido rentabilizarse, a base de disponer de un amplio catálogo y de trabajar muy bien su posicionamiento y visibilidad en Internet. Ambas son tiendas online en toda regla, donde el cliente puede realizar todos los pasos necesarios para elegir y comprar los productos y saber cómo y cuándo se los van a enviar, con la única diferencia respecto a un comercio electrónico convencional de que el pedido se deriva directamente al fabricante, por lo que si no venden no se “comen” los productos y no tienen que correr con gastos de almacenaje.

Eso sí, nunca hay que perder de vista que no existen los negocios milagrosos: el dropshipping es una alternativa con evidentes ventajas en lo que se refiere a costes y riesgos pero, al depender exclusivamente de las comisiones por venta, requiere concentrar los esfuerzos y la inversión (ya sea en dinero o en tiempo) en disponer de un sitio web muy accesible a la compra, en tener muy bien presentados los productos y en garantizarse una óptima visibilidad en los buscadores, para que la tienda aparezca entre los primeros resultados de quien está buscando ese producto en concreto porque quiere comprarlo y tener las máximas posibilidades de poder vender y ganar la comisión pactada con el fabricante.

Foto: plantronicsgermany

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