El fraude en las empresas lastra sus resultados y provoca caídas de ingresos de hasta 50.000 millones de euros al año

Las empresas españolas pierden unos 50.000 millones de euros al año, a causa de acciones fraudulentas que se registran a nivel interno. En la mayoría de los casos, se trata de acciones realizadas por personal de alto rango de la propia compañía

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Con el enemigo en casa. Las empresas españolas registran una caída de ingresos de 50.000 millones de euros anuales, a causa de las malas prácticas de las que son autores sus empleados, en concreto los integrantes de los cuadros directivos. Un estudio elaborado por KMPG, consultora especializada en la parcela económica, advierte de que en la gran mayoría de los casos, los encargados de los fraudes empresariales ocupan un despacho en las enseñas a las que perjudican.

La radiografía de los defraudadores se ha realizado en un total de 78 países, con conclusiones similares a las obtenidas en el caso español situando en un elevado 61% de los casos, aquellas malas prácticas en las que los autores están dentro de la plantilla de la compañía. El informe va aún más lejos y habla de edades. De esta forma sitúa en la franja de los 36 a los 55 años, los perfiles más conflictivos y propensos a abanderar este tipo de prácticas.

La confianza es uno de los factores que identifican, además a los defraudadores, al inscribirse dentro de un grupo de trabajadores con reconocimiento dentro de la mercantil y que, además llevan años trabajando para sus siglas.

La lista de prácticas más comunes detectadas, tanto en el seno de grandes compañías como en pequeñas y medianas empresas, incluye acciones relacionadas con malversación de activos financieros. Un comportamiento irregular que aparece en el 56% de los casos recogidos en este estudio. Los fraudes mediante el cierre de adquisiciones para la firma se situaría en la segunda posición de la tabla, con un 27%.

Las características de este tipo de acciones advierten, además de que los defraudadores no actúan en solitario, en la mayoría de los casos. La figura del cómplice juega en este tipo de comportamientos un factor clave, así como la inversión de años en el despliegue de estas prácticas fraudulentas. Una erosión a los ingresos de la empresa que, en caso como el de España, pueden alcanzar cifras elevadas que se mueven en millones de euros al año.

fuente: Expansión

Foto: Lore&Guille

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