¿El fin de eBay? La empresa no entiende su negocio

Las últimas decisiones que ha tomado eBay son tan radicales que la comunidad de vendedores siente que ya no tiene sitio en la plataforma.

Lo de eBay no tiene nombre. Eran los líderes. Los amos del universo. Absorbieron a toda la competencia y se quedaron más solos que la una. Pero, en lugar de crecer apoyando al vendedor, lo que cada vez hicieron fue tirar más por el suelo las condiciones de venta y el soporte al vendedor en su afán desesperado de atraer clientes. El tiro les salió por la culata. O, quizá, era lo que buscaban.

En cualquier caso, eBay vive ahora la siguiente revolución de su plataforma: el abandono de PayPal. La decisión, en la línea las terribles maniobras que ha llevado a cabo la empresa en el pasado, tampoco les está saliendo bien. Pongámonos en situación.

Los primeros tiempos

Nosotros empezamos a usar eBay en sus orígenes. Esto de las subastas online era algo que nos gustaba desde siempre, porque permitía encontrar productos de otras personas, ese tipo de cosas interesantes que quizá te interesasen, a buen precio. En los inicios, eBay no estaba sola. Había distintos rivales que les intentaban plantar cara, aunque todo el mundo sabía que eBay tenía la fuerza mayor, porque su presencia internacional era un gran gancho. Podías comprar, desde España, en Estados Unidos, y eso era estupendo. Específicamente, la primera compra que hicimos fue a un norteamericano. Qué tiempos.

En paralelo a esa experiencia de eBay, también usábamos otras páginas de subastas, como Auckland. Para que entendáis del tiempo del que os hablamos, las compras que hacíamos habitualmente eran de cintas de VHS, y no se trataba de un tiempo en el que ya existiera el DVD. Antes de eso. Como os decíamos, eran los primeros tiempos de Internet.

eBay comenzó a ganar poder

Pasó el tiempo y encontramos en eBay un lugar ideal donde desprendernos de esos objetos de segunda mano que tenías por casa y con los que no sabías qué hacer. El modelo funcionaba. Las comisiones eran justas. Y todo marchaba. El sistema de votos positivos o negativos era fantástico. Tanto vendedor como comprador tenían la oportunidad de ponerse el voto tal y como quisieran, tanto bueno como malo como neutral. Normalmente esto ayudaba a que todo fuera un poco más justo.

Pero eBay empezó a ganar poder, a comprar a sus rivales y a hacerse con el monopolio del mercado. Salvo en mercados asiáticos, como Japón, donde nunca se le dio tregua a eBay porque Yahoo Auctions existía con un poder insuperable, el servicio se extendió en todo el mundo. Lo hizo quitando relevancia al vendedor, al cual eBay empezó a tratar como a una herramienta que les permitiera ganar los máximos ingresos posibles en sus comisiones. Las reglas cambiaron, las comisiones aumentaron y, mágicamente, desapareció la posibilidad de dar votos negativos a los compradores. Solo ellos tenían esta capacidad.

Pero no era la única maniobra para desprestigiar al vendedor y tender la sábana al comprador para que eligiera eBay de una manera desesperada. Se introdujo PayPal, porque eBay compró la plataforma de pagos. Se convirtió en un requisito para seguir vendiendo. Los vendedores, aceptaron, aunque PayPal cobraba su propia comisión, así que lo que se perdía en comisiones globales comenzaba a ser escandaloso.

En poco tiempo, eBay había dejado de ser un lugar viable en el que hacer ventas pequeñas. A la empresa no le interesaba, porque los pellizcos que se llevaba no eran relevantes. Eso empujó al vendedor a buscar solo artículos caros que vender e incluso a hacer trampas como inflar los gastos de envío porque las comisiones de porcentaje de venta se habían vuelto abusivas.

Llega la transformación en otro bazar chino

En ese tiempo las tiendas de eBay mutan de distintas formas y acaban siendo terriblemente incoherentes con las ideas de vendedores que usan la plataforma para vender sus artículos domésticos o como sueldo extra en añadido a su trabajo. Todo empieza a oler de forma sospechosa a un intento de eBay por convertirse en otro Aliexpress, en otro Amazon (la nueva Amazon, que esa es harina de otro costal también). Empiezan a multiplicarse los anuncios de copias, de productos piratas, en definitiva, todo lo que se puede encontrar en Aliexpress.

Los vendedores chinos, los ilegales al menos, se hacen con el control de eBay. Si en el pasado la página de subastas era conocida por el control que tenía de los productos que se ponían a la venta, ahora ya daba igual qué vendieras, fuera o no original. Los días del “te vendo un boli y te regalo entrada de concierto” habían evolucionado a algo más “limpio” y “disimulado”: las falsificaciones.

En paralelo a esa transformación en bazar chino, algo comienza a ocurrir en eBay: el concepto de la subasta, de la venta con pujas, empieza a caer en desuso. Si se analiza el porcentaje de vendedores que lo utilizan, se puede comprobar que ya es cuestión del pasado. El motivo es claro: la mayoría de los vendedores son tiendas, normalmente con dropshipping o similares sistemas, que venden desde China y que no quieren estar preocupándose de nada. Ponen los precios y, si se vende, bien, y si no se vende hoy, ya se venderá mañana.

La identidad de eBay se resiente. Se debilita. Pero a la empresa, no parece importarle. Los motivos son bastante obvios: como bazar, el negocio está funcionando. El porcentaje de vendedores que quedan haciendo lo que hacían, vendiendo un producto de mayor calidad y originalidad, se reduce de manera considerable. Hacer una búsqueda en la plataforma es encontrarte con decenas de anuncios roñosos que hay que separar para intentar encontrar algo que de verdad encaje en lo que estás buscando.

La realidad es que plataformas rivales, como TodoColeccion, tienen mejores anuncios y un catálogo de productos de una mayor calidad. Pero lo cierto es que intentar vender allí es como tratar de predicar en el desierto, imposible. No funciona. Este rival lleva muchos años online y nunca ha conseguido desmarcarse, porque le falta garra. ¿Y entonces? Entonces, la situación está delicada. Pero aún hay más.

Adiós a PayPal, hola a Payoneer

Tiempo atrás, eBay compró PayPal. Después, eBay vendió PayPal. Ahora, eBay se alía con Payoneer, un servicio como PayPal que lleva dando tumbos desde hace años y que “nadie” estaba usando. La web de las subastas manda un correo a sus vendedores: “te tienes que hacer una cuenta de Payoneer y vincularla con eBay o no podrás seguir vendiendo”.

La extorsión es sensible, dura, dolorosa y propia de los delincuentes a los que perseguía Eliot Ness. El tema no se extrapola fuera de eBay, pero seguro que es discutible si están jugando limpio. Dependiendo del vendedor o del país, eBay también ofrece vincular la cuenta bancaria directamente con eBay en vez de recurrir a Payoneer. Eso implica darle el acceso de tu cuenta bancaria a eBay. Como si estuviéramos locos.

Desde eBay anuncian a bombo y platillo que todo esto es para bien, porque “PayPal cobraba una comisión que ya no vas a pagar”. Es verdad, ya no hay comisión de PayPal. Lo que no anuncian tan alegremente es que ellos han decidido aumentar su comisión de venta. E incluso se dice por ahí que no te preocupes, porque no vas a pagar más que antes (pues gracias, a sus pies). Pero hay más trampas, como que Payoneer sí que tenga comisiones, como la que te cobran si envías dinero a tu cuenta bancaria que esté en una moneda distinta. Y sí, los cobros de Payoneer se realizan exclusivamente en dólares, lo que implica que siempre vas a tener que hacer cambio de moneda a euros. Y por ese cambio, hay comisión.

No solo eso. Si pasa 1 año sin que hayas usado tu cuenta de Payoneer, por ejemplo, porque te hayas tomado un año sabático en eBay, te cobrarán una cuota de 30 dólares. Y hay otras comisiones de por medio que se esconden y que amenazan con hacer que las ventas en eBay sean solo viables para grandes vendedores, industria china u otro tipo de operaciones.

Además, la idea de transmitir tu dinero directamente a la cuenta bancaria, tiene otro fallo: el dinero del comprador no te llega al instante. Ese dinero pasa antes por eBay y luego se pone en circulación por eBay hasta que llega a tu cuenta. No esperes que sea un proceso rápido: no lo es. Claro está, tú, como vendedor, estás obligado a hacer el envío del producto. Es decir, harás el envío antes de recibir el dinero de la venta. ¿Y si no tienes dinero para el envío? Pues te tendrás que buscar la vida. O ¿Qué pasa si haces 10 ventas en un mismo día? ¿A cuánto dinero puede ascender lo que tendrás que adelantar en gastos de envío?

Sumemos a esto comisiones y porcentajes que se cobran si las ventas son en el extranjero y acaba siendo, como decimos, algo imposible de gestionar. Para nosotros, eBay se ha transformado en una empresa que tiene el monopolio, pero que lo está derribando por sí misma. Tienen las fichas de dominó tan a ras de suelo que cualquier rival con un poco de peso podría quitarles el pastel con facilidad.

Esos detalles que no le gustan a nadie

Para terminar, solo hay que darse una vuelta por la comunidad de eBay en España con la intención de ver el borrado masivo que han hecho de hilos y de mensajes de foro en los que los vendedores se quejaban, criticaban y se levantaban con críticas contra la web. Todo borrado. Curiosamente, se han quedado como últimos mensajes publicados algunas publicaciones de hace años. ¿Quién hace eso en 2021? Como si nadie lo fuera a descubrir o recurrir a la caché de Google para recuperar las publicaciones.

Desgraciadamente, eBay no ha tomado buenas decisiones. Y es algo que todos deberíamos lamentar, porque fueron los mejores.

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