Cuando el sueño alemán se convierte en pesadilla

Los trabajadores poco cualificados y sin conocimientos de alemán acaban convirtiéndose en marginados sociales, siendo incluso criticados por los propios alemanes.

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En los últimos años se han sucedido las declaraciones de estudiantes o jóvenes españoles advirtiendo que si no encontraban trabajo en España no dudarían en hacer las maletas. Una situación que recuerda, con muchos matices, a la vivida entre las décadas de 1950 y 1960, cuando decenas de miles de españoles emigraron en busca de mayores ingresos. Con todo, no reflexionar debidamente sobre nuestras posibilidades de encontrar trabajo en otros países puede abocarnos a una situación mucho más crítica de lo esperado.

Alemania es el gran nexo de unión entre ambos flujos migratorios, el de mediados del s. XX y el actual. La fuerte industrialización del país, su elevado nivel de vida, la exigencia de mano de obra cualificada y la ausencia de aduanas promovida por la UE propician la elección de este país como destino laboral. No obstante, viajar a Alemania sin un contrato laboral acordado o sin algún contacto que nos facilite nuestra instalación allí resulta poco recomendable. De entrada, la práctica totalidad de puestos de trabajo que podemos encontrar nos exigen un nivel medio de alemán.

Y es que, a pesar de que muchos jóvenes han recibido formación en alemán antes de coger el vuelo, todavía los hay que, bien por desesperación bien por exceso de optimismo, se marchan de España sin mínimos conocimientos sobre la lengua de Goethe. Esta clase de emigrantes generalmente acaban registrados en el servicio alemán de empleo y trabajando en labores poco remuneradas. Paralelamente, Alemania y otros países punteros están detectando un creciente rechazo social a los trabajadores españoles poco cualificados.

Bélgica por ejemplo lleva varios años expulsando del país a una considerable cantidad de españoles que agotaban su permiso de residencia o bien este les era retirado. El motivo, al igual que en Alemania, es evitar que los inmigrantes del sur y este de Europa saturen los servicios sociales públicos. En determinados círculos se habla ya de Sozialturismus o turismo social, eslogan empleado también en el debate político. Paradójicamente, muchos de estos españoles cubren necesidades reales de la economía alemana.

Vía: El Mundo

Foto: tjuel

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