Una tensa foto de familia

La polémica sobre el déficit diferente según la autonomía no sólo divide a comunidades sino las propias entrañas del Partido Popular.

Mariano Rajoy

Aunque ya va camino de su inexorable final, la polvareda levantada por el déficit a la carta para las comunidades autónomas sigue coleando con fuerza en la sede del Partido Popular. El pasado domingo, con vistas al futuro Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), el presidente del Gobierno reunió a los barones autonómicos del PP para forzar un acuerdo de mínimos. La realidad, sin embargo, fue que las posturas siguen enconadas y que partidarios y detractores del déficit asimétrico no van a dar su brazo a torcer fácilmente. Tanto unos como otros entienden que están defendiendo los intereses de sus ciudadanos y ello escora más, si cabe, sus respectivas posiciones.

Lo que está fuera de toda duda es que, bien por imposición gubernamental, bien por acuerdo in extremis, se da por hecho que las autonomías van a recibir objetivos de déficit distintos. Si finalmente la Unión Europea flexibiliza dos años más el objetivo final del 3% de déficit, el ejecutivo ya ha asegurado que las comunidades verán igualmente ampliados sus plazos. Ocurre que las posiciones de partidas son bien dispares, ya que mientras algunas consiguieron cerrar 2012 por debajo del 1,5% de déficit (límite marcado por el Gobierno), otras se quedaron finalmente bastante lejos de dicha cifra. Por ello, presidentes autonómicos como José Antonio Monago o Ignacio González se han opuesto frontalmente a un acuerdo de estas características. Extremeños y madrileños, arguyen, no tienen por qué pagar los excesos de catalanes y valencianos.

Este planteamiento resulta un tanto erróneo, al menos por lo que respecta a Extremadura. La comunidad presidida por Monago, en tanto que receptora neta de fondos de cohesión territorial, contaba con mucha ventaja para reducir su déficit, lo cual no aminora la gran gestión de su presidente en 2012. La Comunidad de Madrid, sin embargo, aporta mucho más al fondo común de lo que recibe, por lo que el enfado de sus líderes es como mínimo comprensible. El próximo CPFF deberá poner fin a una polémica que ha desatado una guerra civil en el seno del PP.

Fuente: Expansión

Foto: EPP Congress Marseille

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