Tsipras juega su última carta: habrá referéndum sobre el acuerdo con Bruselas

El Gobierno de Syriza convoca una consulta popular el 5 de julio para que los griegos decidan si aceptan el acuerdo remitido por la troika.

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El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, mostró en la medianoche del viernes al sábado su última carta para negociar con los numerosos acreedores del país heleno. El próximo domingo 5 de julio se celebrará una consulta popular para que los griegos decidan si aceptan o no los términos para el acuerdo remitidos por Bruselas (no se ha especificado su carácter vinculante pero se da por hecho que así será). Desde este momento, el destino de Grecia en el euro queda completamente en el aire.

No puede ocultarse que, aunque la finalidad del referéndum sea medir el apoyo (o, más bien, el rechazo) de los griegos a las propuestas de la troika, lo que está en juego es mucho más que eso. Un eventual triunfo del ‘No’, la opción que defiende Syriza junto con el Partido Comunista (KKE), los conservadores nacionalistas independientes y los neonazis de Amanecer Dorado, colocaría a Grecia en una posición muy difícil para seguir en el club del euro. Por otro lado, quizá sea esta precisamente la intención del Gobierno.

Las negociaciones se han dilatado y complicado hasta tal punto que Tsipras ha visto claro que no tiene una salida honrosa para él y su formación. Si acepta las condiciones de Bruselas será el blanco de las críticas de su pueblo, aunque trate de camuflarlas como ya hiciese a principios de año. Si, por el contrario, decide plantarse ante la troika, su imagen como héroe nacional se fortalecerá en los días siguientes pero estará al frente de un país en quiebra técnica.

De este modo, Syriza podrá escudarse pase lo que pase en que ha prevalecido la voluntad de los griegos. Si gana el ‘Sí’, opción muy poco probable, los ajustes que acometa el Gobierno los habrá avalado la ciudadanía. Si gana el ‘No’, las penurias de una Grecia sin acceso a fuentes asequibles de financiación, una deuda externa desproporcionada y una moneda, el dracma, profundamente devaluada, serán igualmente justificadas por el deseo de sus ciudadanos. Sea como sea, Europa puede cambiar radicalmente el 5 de julio.

Vía: El Diario.

Foto | matthew_tsimitak

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