Si todos pierden, ¿de qué sirve la Guerra del petróleo?

Arabia Saudí sopesa suavizar su postura ante el grave impacto del petróleo barato en numerosos países y la inesperada resistencia de Estados Unidos.

petroleo

A finales del año pasado se hizo evidente que el mercado del petróleo se había instalado en una dinámica bajista en la que existían muchos más factores que los simples hábitos de los consumidores. Poco a poco se puso de manifiesto que se trataba de una auténtica guerra comercial entre los grandes productores, que buscaban acabar con buena parte de los competidores así como con el fracking. Sin embargo, de un tiempo a esta parte no está nada claro que alguien esté ganando la contienda.

A priori, Arabia Saudí era la gran interesada en empujar hacia abajo el precio del barril de crudo porque es el productor que dispone de más margen para comercializar su petróleo (por sus bajísimos costes de extracción y producción). Su influencia en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) hizo el resto y los índices de referencia (Brent y crudo) se desplomaron. El gran damnificado debía ser Estados Unidos pero pronto se vio que países como Venezuela, Ecuador o Rusia estaban sufriendo mucho más intensamente las consecuencias.

Ante la resistencia norteamericana, que se ha podido ver recientemente con la ampliación de las cotas de producción de algunas plantas estadounidenses, prácticamente todos los productores se han visto afectados por los bajos precios del crudo, incluyendo una Arabia Saudí que puede disparar su déficit público. En consecuencia, cada vez son más los analistas que entienden que los saudíes han llevado demasiado lejos su pulso y, muy probablemente, no tardemos en ver algún tipo de acuerdo que comience a elevar progresivamente los precios.

La lista de economías gravemente afectadas por la espiral descendente del petróleo incluye tanto a países supuestamente emergentes, como los anteriormente citados, pero también a estados tan ricos como Canadá o Noruega. Durante las últimas semanas, el precio del barril de crudo parece haberse estabilizado en torno a los 45 euros, lo que supone que se encuentra más de un 60% por debajo del nivel existente cuando se inició su caída. Ahora, parece que la OPEP se aviene por fin a negociar con ‘no miembros’.

Vía: El Economista

Foto: curraheeshutter

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