Rusia revisa la lista de ‘productos prohibidos’ por las necesidades de su población

Moscú licita la importación de más productos europeos debido a las carencias productivas de la economía rusa. Los agricultores europeos critican lo modesto de las ayudas.

patatas

Hace escasas semanas, el Gobierno de Rusia daba un golpe sobre la mesa al anunciar que el país dejaría de importar una serie de productos procedentes de Europa y Estados Unidos, en su mayoría alimentos. Esta medida se enmarca dentro de la escalada de tensión a cuenta del apoyo explícito de Moscú a los rebeldes del este de Ucrania, operación militar censurada por el resto de Europa. Tras analizar el impacto de tan tajante prohibición dentro de sus fronteras, el Kremlin ha modificado la polémica lista.

Bajo el pomposo título de ‘Medidas económicas especiales que garanticen la seguridad de la Federación de Rusia’, el Gobierno de la Federación ha suprimido algunos productos prohibidos en su primera lista, destacando las patatas de siembra (imprescindibles para su propia actividad agrícola) o la leche sin lactosa (insuficientemente producida en Rusia y absolutamente necesaria para millones de rusos). En cuanto a los tubérculos y otras hortalizas, el gabinete de Putin autoriza su importación siempre y cuando sea para su cultivo en el país, nunca para el consumo directo.

Las carencias productivas rusas vuelven a brillar en lo concerniente a los compuestos vitamínicos y complementos alimentarios, productos cuya entrada en Rusia no será vetada. Paralelamente, Moscú compensa estas ‘concesiones’ con la inclusión en la lista de otros alimentos como los peces vivos. En cualquier caso, con esta revisión Rusia ha podido cometer un error desde el punto de vista de su capacidad negociadora. No en vano, al modificar con gran rapidez la lista de prohibiciones original, la Federación ha puesto en evidencia cuáles son sus carencias, algo que podrían explotar desde el exterior.

Por lo que respecta a los grandes damnificados por el órdago ruso, la Unión Europea ha aprobado las primeras ayudas compensatorias. Unas ayudas que desde luego solo pueden ser una pequeña aportación que compense parcialmente las pérdidas que muchos agricultores sufrirán. No obstante, distintos colectivos han criticado lo raquítico de las partidas habilitadas a este respecto (los agricultores valencianos las han tachado de ‘ridículas’). El veto se extenderá a priori durante un año.

Vía: El Mundo.

Foto: Nacho

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