Rescate a la banca española

Fue un rumor antes que un hecho, un baile de cifras y desmentidos hasta que este sábado por la tarde, y tras cuatro horas de videoconferencia entre los ministros de Economía de los países miembros de la Unión Europea, Luis de Guindos confirmase en rueda de prensa lo que ya todos daban por asumido: hay rescate para España, eso si, con matices. No nos encontramos en la situación de Grecia o Portugal, pero tampoco somos dignos de la confianza de los mercados, por lo que la U.E. prevé una modalidad de rescate hasta ahora inédita en Europa y por la cual recibimos 100.000 millones de euros, que se inyectarán al 30% de la banca española con el Estado como garante de su buen uso y, no lo olvidemos, responsable y deudor en el caso de que las entidades no devuelvan el dinero. Los detalles, no obstante, los conoceremos cuando se firme el Memorando de Entendimiento o, lo que es lo mismo, un contrato entre miembros donde se aclaran las condiciones del préstamo.

No hubo el sábado comparecencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que mientras De Guindos respondía a las preguntas de los periodistas éste viajaba a Polonia para el primer partido de España contra Italia en la Eurocopa: «Me voy a Polonia porque la situación está resuelta«. Desde la oposición se ha pedido a Rajoy su comparecencia inmediata ante el Congreso para explicar los detalles del pseudo-rescate. En este momento entran en juego diferentes dialécticas para referirse a un mismo hecho: Europa ha acabado por prestarnos dinero, pero lo que es más complicado de calcular son las implicaciones que en un futuro pueda tener este hecho. Si desde el Gobierno se frotan las manos asegurando que se ha evitado una «intervención» con aquellos «hombres grises» de los que hablaba Montoro (véase la temida Troika), desde distintos sectores de la oposición, con la excepción de CiU, se habla de un endurecimiento del control europeo sobre las cuentas nacionales. De hecho, esta misma mañana el ministro alemán federal de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ha anunciado que la Troika está más cerca de lo que nos pensamos, pues tanto la Comisión de la Unión Europea (CE) como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) controlarán la reestructuración de la banca en España.

Tras la presión mediática del fin de semana Mariano Rajoy aceptó comparecer ayer en Moncloa para dar su parecer ante lo acaecido horas antes. Satisfecho y afirmando que se ha evitado una intervención, Rajoy cree que esta inyección de liquidez a la banca hará recuperar la credibilidad del país ante los mercados. No lo llamó rescate sino «apertura de una línea de crédito para nuestro sistema financiero«, asegurando que a partir de ahora el crédito se abrirá igualmente a empresas y familias. Desde el Gobierno se afirma que el rescate no afectará a los ciudadanos, pero lo cierto es que, a largo plazo, todo ello puede confluir en una mayor presión sobre el déficit español si los bancos no pagan lo que deben puntualmente. Por otro lado, la presión sobre determinados ajustes que aún no se han acometido en nuestro país puede ser máxima tras esta especie de intervención, como dice De Guindos, de «condiciones ventajosas». Esto es, se habla de una subida del IVA y del retraso en la edad de la jubilación, entre otras medidas.

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