Qué son los contratos y qué función desempeñan en la economía

El contrato es un hecho jurídico que establece las condiciones de un acuerdo de tipo económico suscrito por dos partes que concurren al mismo de manera voluntaria.

contratos

Si profundizamos en cualquier relación de tipo económico acabaremos topándonos con uno o varios contratos, testigos de las condiciones y de los términos de dicha vinculación. Los contratos constituyen, en efecto, la piedra angular de cualquier transacción, prestación de servicios o fijación de responsabilidades financieras entre dos partes. Es por ello que hoy centramos nuestra lupa sobre esta figura tan necesaria y a la vez controvertida en no pocas ocasiones. Y es que, no siempre lo que se firma se acaba respetando o, lo que es peor, se conoce con antelación y se comprende en su totalidad.

El contrato a lo largo de la historia

No está claro en qué momento histórico aparecieron los contratos pero sí que puede afirmarse que consistieron en acuerdos verbales en sus primeros compases. La cuenca sur y oriental del Mediterráneo así como Mesopotamia fueron algunas de las regiones en las que más prontamente se codificaron las obligaciones contraídas entre varias partes. La plasmación por escrito o sobre un soporte físico discurrió de la mano de la evolución tecnológica y sentó las bases para relaciones más complejas. Fenicios y griegos fueron algunos de los primeros en servirse de los contratos.

El sentido del contrato

Entre las múltiples definiciones que existen de este término, podríamos concretar que el contrato es un hecho jurídico que liga a dos agentes libres al establecer las condiciones de una relación económica. A partir de ahí, las acepciones se multiplican en función de la naturaleza del contrato: provisión de servicios o productos, intercambio de los mismos, acuerdos de empleo, arrendamiento de propiedades… Cualquier necesidad de un agente libre que pueda ser cubierta con los servicios de otro es susceptible de dar origen a un contrato. Es por ello que, por principio, se observan beneficios para ambas partes.

El sentido de los contratos es, por tanto, doble. En primer lugar, cubren la necesidad observada por una de las partes provocando un beneficio (generalmente, económico) a la otra parte. Segundo, establecen un marco de garantías para que los servicios demandados por una parte y garantizados por la otra se lleven efectivamente a cabo. De igual modo, también se asegura a ambas partes la posibilidad de acceder a la vía judicial en caso de apreciarse un incumplimiento de los términos previstos en el documento. En suma, los contratos ofrecen estabilidad a la economía en su conjunto.

Las secciones de un contrato

Independientemente de la justificación del contrato, todos los acuerdos escritos incluyen una serie de secciones comunes que, en última instancia, son las que dan plena validez al acuerdo. El primer elemento no puede ser otro más que el consentimiento, expresado por dos partes totalmente autónomas. Este aspecto es especialmente controvertido y constituye una de las razones más utilizadas para declarar la invalidez de un contrato. La reclamación se basa siempre sobre la premisa de que uno de los agentes no firmó voluntariamente.

El siguiente factor en liza es el objeto, donde se establece exactamente qué implica el contrato (qué servicios se van a prestar o recibir, qué obligaciones se acuerdan entre las partes…). El objeto debe situarse dentro de la legalidad al margen de la voluntad de las partes y tiene que expresarse en términos que permitan una rápida identificación de incumplimientos o abusos. En tercer lugar, la causa pone las cifras económicas propiamente dichas, que se prestan a una gran libertad por parte de las partes. Por último, la forma planea sobre todo el contrato, siendo motivo de invalidez del mismo si no se formula correctamente.

Controversias recientes con los contratos

Tal y como hemos mencionado con anterioridad, la firma de un contrato puede desembocar en contenciosos o polémicas en torno a su legitimidad. La mayoría de las veces que esta se pone en entredicho se debe a que una de las partes afirma haber suscrito el acuerdo con información incompleta o bajo coacciones de distinto tipo. Un ejemplo muy notable en este sentido sería el episodio de las participaciones preferentes emitidas por algunas entidades financieras.

Otro caso que nos recuerda que incluso en las más altas esferas pueden plantearse problemas por una incorrecta formulación de los contratos (o una interpretación abusiva por parte de una de las partes) es el conflicto entre Sacyr y Panamá. La constructora española y los administradores del Canal de Panamá se han enfrentado en los tribunales por los sobrecostes de las obras, amparándose ambos en el contrato original.

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