¿Qué hay que saber de los ensayos clínicos?

¿Son los ensayos clínicos una opción adecuada para aquellas personas que están buscando ganar dinero rápido?

Comenzar un negocio no es fácil. Se requiere presupuesto y tener un fondo que permita hacer la inversión necesaria para materializar las ideas que tengamos. En ocasiones, sabemos que los emprendedores están dispuestos a hacer lo que sea para conseguir llevar a cabo sus planes. Y algo de lo que hemos oído hablar mucho son los ensayos clínicos. Si bien se trata de un tema que desconocíamos antes de hacer la investigación para este reportaje, nos ha alegrado explorar todo lo que representa a la vista de que hay tantas personas que están participando en ello.

En resumen, y explicado de una manera rápida, se puede decir que el ensayo clínico es una manera inmediata de conseguir una gran cantidad de dinero. Por supuesto, suena bien. El inconveniente de ello es que estamos poniendo nuestra salud en peligro. ¿Y qué es lo que más valoran los emprendedores? Su salud. La salud es imprescindible y algo que tenemos que cuidar todo lo posible. Si no tenemos salud y enfermamos, ¿De qué sirve que tengamos un negocio? ¿Qué haríamos si no pudiéramos seguir trabajando o si ocurriese algo peor? Todo lo que habríamos hecho posiblemente caería en saco roto.

Por ello, lo cierto es que toda la idea del ensayo clínico nos parece polémica, debatible y no tan recomendable como se podría imaginar. Se trata de jugar con fuego y eso implica unos riesgos a los que hay que saber que nos estamos sometiendo.

Leemos los testimonios de personas, sobre todo profesionales freelance, que se han quedado sin trabajo de repente y han tenido que recurrir a estos ensayos clínicos para poder subsistir. La historia suele comenzar con una primera asistencia para conseguir dinero rápido con el que pagar el alquiler y se acaba convirtiendo en un “vicio” por necesidad o por la comodidad que supone obtener ingresos de esa forma. No obstante, también leemos comentarios de personas que, con el paso de los años, han tenido que abandonar este tipo de trabajo debido a las consecuencias de salud que han tenido o a la edad a la que han llegado, en la cual ya no se busca a candidatos para las pruebas.

Los ensayos clínicos dependen mucho en forma y retribución dependiendo del país. En Estados Unidos se pueden pagar unos 6000 dólares por pasar 10 días confinado en un hospital. En Japón, por su lado, las pruebas son mucho más rápidas y no hay que estar ingresado, solo ser monitorizado para que se pueda hacer un control de la medicina suministrada. No obstante, en este otro país el sueldo es menor, de alrededor 2000 euros por una prueba.

Hay quienes han decidido pasar 1 año de su vida de estudio y ensayo clínico en ensayo clínico, sometiéndose a pinchazos de forma mensual. Lo más frecuente es participar en un estudio cada mes, pero hay personas que han experimentado hasta con dos pruebas mensuales. Los efectos inmediatos son claros: marcas de pinchazos en sus cuerpos. En otros casos, los efectos secundarios pueden ser variados. Para saber a lo que nos exponemos es importante conocer el estado en el que se encuentra la investigación en la que vas a participar. Las de nivel 1 son las más peligrosas, ya que implican que las medicinas acaban de comenzar a probarse. Pero en las pruebas de nivel 3 o nivel 4, el riesgo, tal y como cuentan quienes han participado en estudios de forma habitual, es bastante reducido.

¿Cuáles son los efectos secundarios que podemos sufrir al participar en un ensayo clínico? Hay quienes han tenido diarrea, unas diarreas muy duras que se pueden prolongar durante una semana incluso. En otros casos, se pierde sueño, con ausencia de ganas de dormir, se produce la caída del cabello, pérdida o aumento de peso, sarpullidos, marcas en la piel o dolores en distintas partes del cuerpo. La mayor parte de estos efectos son temporales y acaban desapareciendo con el paso de los días y las semanas. También es posible sufrir dolores de cabeza, cambios hormonales, modificaciones temporales en la conducta y trastornos alimenticios. Hay quienes comentan que, cuando vuelven a casa después de haber participado en un estudio, sus familiares les notan distintos durante un par de días, con un carácter que no encaja con ellos. Pero todo pasa.

También se pueden producir vómitos, náuseas, visión borrosa, erupciones en distintas partes del cuerpo o pérdida del equilibrio. Todos estos efectos son los que las farmacéuticas quieren conocer para, después, ponerlos en el prospecto que se incluye con las medicinas. ¿Sabéis esa letra pequeña en la que se habla de los efectos adversos que puede tener una medicina? Eso es lo que se ha descubierto gracias a las personas que trabajan probando medicinas.

Ahora bien, quizá penséis, “si son efectos que luego también sufren quienes toman las medicinas, no puede ser algo tan malo”. En teoría, es cierto. Lo que no se dice es que la mayor cantidad de medicinas que se prueban en laboratorios con ensayos clínicos acaban siendo desechadas y no aprobadas para su comercialización. Eso significa que hay un gran riesgo de que esos efectos secundarios sean intensos y que incluso se puedan producir otros más contundentes. Por supuesto, al participar en uno de estos ensayos se firma el consentimiento total sobre lo que pueda ocurrir en el ensayo.

Algunas de las personas que trabajan en esos laboratorios explican, para convencer a los indecisos, que “son solo pastillas y no pasa nada”. Otros engrandecen la idea del “dinero fácil”, lo que sin duda se convierte en el mayor gancho para captar a las personas que se someten a los estudios. En Estados Unidos, la mayor parte de los participantes en los estudios son inmigrantes que no tienen trabajo. En otros países, dependiendo de la economía de cada uno, hay personas que están habituadas a ello y que lo tienen como un trabajo a tiempo completo que les permite tener ingresos sin realizar ningún tipo de esfuerzo. Son decisiones que se toman de forma voluntaria y en las que hay que sopesar los puntos positivos y negativos.

A muchos emprendedores les preocupa que la prueba de estas medicinas no tenga efectos dañinos en su organismo hoy, pero que lleve a que desarrollen enfermedades letales en el futuro. Todo el mundo piensa en ello, en lo que puede ocurrirles en los próximos años y en lo que están arriesgando solo por tener ahora un dinero que, eso sí, les podría cambiar la vida. Trabajando un año en estos ensayos clínicos, cualquier emprendedor puede conseguir el dinero suficiente para fomentar sus proyectos y llevarlos al éxito. Pero lo que se ha hecho en el pasado, no se podrá cambiar.

Los requisitos para poder participar en estos ensayos clínicos no son reducidos. Hay que no fumar, no beber y, en el caso de quedarte internado durante el estudio, comportarte siguiendo unas reglas. Por ejemplo, comer solo lo que te den en el laboratorio, no tener relaciones con otras de las personas del estudio y seguir un código de conducta conveniente para que nada se altere. Posiblemente también hay unos fuertes acuerdos de confidencialidad por lo que pudiera llegar a pasar.

Hay personas que prefieren no mirar a la realidad de un tipo de trabajo que miles realizan de forma habitual. Pero la realidad es que los ensayos clínicos existen. No es algo a recomendar a nadie, pero existen y no hay que ignorar lo que representan y lo que implican.

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