Qué hay de realista y de exagerado en el informe del FMI sobre el crecimiento europeo

La zona euro crecerá un 1,2% este año y un 1,4% en 2016. España liderará el crecimiento con un 2 y un 1,8% respectivamente.

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha desafiado a lo inestable del actual contexto y ha publicado su primer gran informe del año sobre crecimiento económico. Desde luego, imaginamos que no habrá sido una tarea nada sencilla aventurarse a lanzar pronósticos sobre la evolución de los países europeos en un momento en el que cualquier movimiento inesperado puede encumbrar o hundir a un país. Cabe destacar que el estudio no varía gran cosa respecto a la última publicación de 2014, pero sí que deja ver las tendencias que, según el FMI, seguirán los principales países de un continente viejo e incierto.

Comenzando por nuestro país, resulta evidente que España se ha convertido en la gran esperanza de Europa, lo cual tiene bastante de lógica pero también algo de exageración. El FMI considera que la economía española dará continuidad a los buenos datos de 2014 y se anotará un crecimiento del 2% (en octubre predijo un 1,7%, cifra que mantienen la OCDE y la UE). El próximo año, sin embargo, España verá ligeramente reducido su ritmo de creación de riqueza y deberá conformarse con un repunte del 1,8% que ya había sido anticipado en el anterior informe.

No obstante, estos datos no pueden esconder la todavía dura realidad de la economía española. Aun siendo ya evidentes las primeras muestras de recuperación en el mercado laboral (en 2014 el paro se redujo en 250.000 personas), las previsiones en materia de desempleo muestran una desesperante lentitud en la creación de puestos de trabajo (este informe en concreto no aborda dicha cuestión). Lógicamente, un mayor crecimiento económico supone también una más rápida reducción del paro y un aumento de los ingresos públicos que puede redundar en mayores servicios. Mejorar la calidad de los nuevos contratos seguirá siendo, lamentablemente, la tarea pendiente.

De igual modo, si observamos el dato aséptico del crecimiento español podemos llegar a pensar que nuestro país es una isla a la que no alcanzan los temporales que se ciernen sobre nuestros vecinos. Nada más lejos de la realidad. La UE es el principal mercado español y la debilidad de nuestros socios comerciales puede afectar a nuestras exportaciones en gran medida, un varapalo que podría alterar las previsiones actuales. Como contrapartida, la caída del euro confiere un mayor atractivo a nuestros productos en mercados como los de Estados Unidos o Asia, una coyuntura que debe explotarse.

Sensaciones por tanto contradictorias para España que, en cualquier caso, dibujan un panorama bastante más positivo que el del resto de los pesos pesados de Europa. Francia deberá conformarse con un crecimiento del 0,9% durante este año, un dato modesto pero que mejora la cifra registrada el pasado año a pesar de suponer un 0,1% menos de lo previsto en octubre. La economía gala se enfrenta a importantes desafíos, entre los cuales destaca consolidar el programa reformista del primer ministro Manuel Valls.

Otro tanto ocurre con Italia. El Ejecutivo de Matteo Renzi también se ha puesto manos a la obra y ha tomado una serie de medidas de gran calado con las que espera alejar definitivamente al país de la recesión. El FMI da por descontado que estas reformas tardarán todavía en surtir efecto y le asigna un crecimiento del 0,4%, lo que supone una notable reducción respecto al 0,9% previsto hace tan solo tres meses. Al país transalpino le espera por tanto un año de crecimiento plano.

El país de la zona euro que más cerca se queda de España es Alemania, cuyo PIB se incrementará en un 1,3% en 2015 (inicialmente se preveía un alza del 1,5%). La economía alemana cuenta a su favor con unas cuentas públicas muy saneadas que le han llevado a conseguir un histórico déficit cero en 2014. Esta rigurosidad presupuestaria, unida a sus bajos niveles de desempleo (en noviembre el paro se situó en el 5%) convierten al país en el más sólido de la eurozona.

En resumen, el crecimiento previsto para la zona euro pasa del 1,4 al 1,2% en 2015 y del 1,7 al 1,4% en 2016. El FMI descarta que Europa entre en recesión pero da por sentado que la actual situación de escaso crecimiento económico se prolongará al menos dos años en la mayoría de países. En el resto del mundo, Estados Unidos es el único país donde mejoran las expectativas (junto a España) y crecerá un 3,3% este año.

Vía: Expansión

Foto: bykst

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