¿Qué es la especulación y cómo influye en la economía?

Todas las inversiones son susceptibles de ser especulaciones pero generalmente se asocia este término con las apuestas a la baja de los grandes inversores.

especulacion

Si hay un concepto económico en el que las connotaciones negativas golean a las positivas este es sin duda el de especulación. Especular es visto casi unánimemente como una práctica deleznable mediante la cual un inversor obtiene pingües beneficios mediante estrategias poco éticas. Desde luego, esta es una de las principales expresiones de la especulación pero ello no quita para que el término sea utilizado muchas veces sin entender realmente a qué nos estamos refiriendo. Seguidamente, analizamos en qué consiste la especulación y cómo afecta a la economía.

¿Qué es y qué no es especular?

Por especulación entendemos el conjunto de operaciones financieras encaminadas a obtener plusvalías por las variaciones en los precios de uno o varios mercados. En un lenguaje más llano, se está especulando al adquirir una acción con la perspectiva de venderla cuando su precio suba. También puede suceder que se especule adquiriendo valores que ya estén subiendo pero que se espera que lo sigan haciendo. Un escenario inverso es el que se da cuando los inversores se desprenden de acciones porque creen que están muy caras para recomprarlas tiempo después a precios más bajos (con los consiguientes beneficios).

Muy probablemente, el lector ya habrá concluido, con acierto, que la gran mayoría de inversiones entrarían en la categoría de especulaciones. Aunque se hable de especuladores para referirse a las prácticas más radicales de algunos inversores (como cuando George Soros hundió la libra esterlina en 1992) la realidad es que su definición es muy ambigua. Todos los inversores esperan obtener beneficios en base a la evolución de los valores en los que han invertido, si bien no hablaríamos de que todos ellos son especuladores. Qué es y qué no es especular (en su sentido negativo) es una cuestión profundamente subjetiva.

Tipos de especulación

A grandes rasgos, podemos hablar de dos categorías para especular que ya hemos apuntado arriba: al alza y a la baja. En realidad, ambos tipos coinciden con las estrategias de inversión en ‘longs’ y ‘shorts’. El primer grupo supone la compra de activos con la creencia en que el valor de estos se incrementará a medio o largo plazo. Curiosamente, esto no suele considerarse especulación porque genera efectos positivos en el mercado, animando a otros inversores a tomar posiciones y creando una sensación de seguridad en el mercado en cuestión. Obviamente, puede ser algo coyuntural.

Por lo que concierne a la especulación a la baja, esta es su expresión más controvertida (de hecho, muchas veces es la única acepción que se conoce de este término económico). Aquí el inversor considera que algunos de los valores que posee están sobrevalorados, considerando atractivo desprenderse de ellos a esos precios. Cuando los valores caen hasta un punto en el que el inversor aprecia que han tocado fondo, este vuelve a tomar posiciones en ellos. La diferencia entre el precio de venta y el de compra es el beneficio que extrae.

Los efectos de la especulación a la baja y las críticas que recibe

Cuando el inversor opta por tomar posiciones cortas y esperar a que bajen los precios de un determinado activo, está contribuyendo efectivamente a que esta perspectiva se materialice. Obviamente, las posiciones que toman los pequeños inversores no suelen tener mayor trascendencia a no ser que se produzcan de manera generalizada (como cuando se filtran malas noticias sobre una compañía cotizada). Las decisiones de los grandes inversores sí que influyen y mucho en los precios.

El ya mencionado caso de Soros es uno de los ejemplos más recurrentes en este sentido. El inversor de origen húngaro llevó su pugna contra el Banco de Inglaterra a la máxima expresión y llegó a alterar la cotización de la libra esterlina en el mercado de divisas. Comportamientos como este nutren los argumentos de quienes consideran que no todas las prácticas son lícitas para maximizar el beneficio de las inversiones. Más recientemente, la especulación de muchas constructoras durante las burbujas inmobiliarias es otro caso paradigmático.

Los riesgos de la especulación

Aunque no suela ponerse el acento sobre este detalle, los especuladores pueden ser encontrar su penitencia donde esperaban conseguir más beneficios. No es infrecuente que la apuesta de los inversores resulte fallida y que pierdan dinero en lugar de ganarlo. Esto es más habitual en el caso de la especulación al alza, como el ‘boom’ del ladrillo español, porque no siempre se es capaz de corregir la estrategia a tiempo.

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