¿Qué es el Consenso de Washington y cuál es su estado actual?

El Consenso de Washington es una serie de diez principios liberales compilados en 1989 por John Williamson y aceptados por los principales agentes económicos internacionales.

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En la era de la globalización, los grandes acuerdos comerciales y/o financieros entre países son prácticamente imprescindibles para la supervivencia de los mismos. Las fronteras del mundo se han difuminado y toda aquella economía que intente mantenerse al margen se arriesga a problemas endémicos. Desde hace algunas décadas, han sido numerosos los intentos de atraer al mayor número posible de países al despegue económico global. Una de las acciones más ambiciosas en este sentido es el Consenso de Washington, encaminado a propiciar el desarrollo comercial de Latinoamérica y otras regiones del planeta. Veamos cómo se alcanzó el acuerdo y cómo ha funcionado hasta hoy.

El origen del Consenso y sus protagonistas

A lo largo de la década de 1980, el pensamiento económico liberal había regresado con una fuerza inusitada a varios de los países más importantes del mundo. Los Estados Unidos de Ronald Reagan y el Reino Unido de Margaret Thatcher serían los ejemplos por antonomasia de una era en la que las diferencias entre el mundo libre y el bloque socialista se agudizaron extraordinariamente. Latinoamérica, en cambio, se hallaba sumida en un prolongado estancamiento económico. En 1989, el economista británico John Williamson sintetizó los problemas de las economías latinoamericanas, resumen que concitó un gran consenso.

¿Qué agentes alcanzaron un consenso sobre la mejor manera de resolver los problemas de los países sudamericanos y las economías emergentes en general? En primer lugar, las grandes organizaciones económicas internacionales (Banco Mundial y FMI). Segundo, el Departamento del Tesoro norteamericano. Tercero, los bancos centrales occidentales (capitaneados por la Reserva Federal estadounidense). Cuarto, los gobiernos de los países miembros del G-7 (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá). Quinto, los principales bancos privados internacionales. Sexto y último, una serie de instituciones académicas y de importantes economistas.

¿Qué puntos comprende el Consenso?

Williamson resumió los pilares del desarrollo económico en una lista de diez principios que comprendían buena parte de las medidas adoptadas durante la Administración Reagan. Podríamos resumir los puntos en: política fiscal rigurosa; impuestos moderados; tasas de interés acorde con la situación de los mercados; privatización de empresas públicas; supresión de normativas que compliquen las operaciones financieras; seguridad jurídica; propiedad privada; fomento de la inversión extranjera; reformulación de las prestaciones sociales para reemplazarlas parcialmente por inversiones en Educación, Sanidad e infraestructuras. En suma, un decálogo liberal para modernizar el mundo.

¿Cuál ha sido la influencia del Consenso?

Las aspiraciones del Consenso de Washington eran notablemente ambiciosas pero el signo de los tiempos parecía especialmente favorable. La caída de la URSS convertía a la democracia liberal en la gran triunfadora de la Guerra Fría y ello fue un estímulo para difundir los principios del Consenso. Importantes países latinoamericanos empezaron a adoptar algunas de las recetas propuestas, si bien de manera bastante particular, como ocurrió en Argentina. Otras economías, como Chile, llevaban bastante ventaja en este sentido.

No obstante, el principal problema del Consenso es que los países a quienes iban dirigidas las recomendaciones solo las han tomado parcialmente. Algunos de los últimos Estados en adoptar parte de las medidas propuestas han sido México, Perú y Colombia, con resultados bastante positivos pero sin mencionar siquiera al Consenso como fuente de inspiración. Por el contrario, distintos países acabaron adoptando estrategias diametralmente opuestas a las del Consenso, como Venezuela, Ecuador o Brasil. De hecho, en 2003, Argentina y Brasil firmaron el Consenso de Buenos Aires, en clara oposición al de Washington.

Las críticas al Consenso

Los economistas keynesianos han sido muy críticos con el Consenso desde sus inicios. El éxito de las políticas liberales en Norteamérica en los ochenta dejó a estos colectivos en segundo plano pero con el cambio de siglo su voz empezó a oírse con creciente intensidad. Los Premios Nobel Joseph Stigliz y Paul Krugman han acusado a los principios del Consenso de ser en gran medida responsables de la desigualdad económica existente en el mundo.

El estado actual del Consenso

Muy pocos dirigentes políticos o financieros se refieren al Consenso en la actualidad, lo que equivale a decir que está prácticamente muerto como referencia intelectual. Cuestión distinta es que los principios que defendían hayan dejado de estar vigentes, dado que importantes corrientes de pensamiento los mantienen en su práctica literalidad. En cualquier caso, incluso entre los defensores de estas ideas se impone la opinión de que es preferible que cada país busque su propio camino hacia la prosperidad.

Foto: © kzlobastov

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