¿Qué es Dogggo? La criptomoneda denigrante

Dogggo es una criptomoneda que está intentando hacer ruido al optar por una personalidad absurda y un planteamiento ridículo.

¿Qué es Dogggo? Es otra criptomoneda. No, no es Bitcoin, pero el mercado de las criptos es tan absolutamente impredecible, que nadie sabe con exactitud qué puede llegar a ocurrir con esta moneda. En realidad, a diario nacen decenas de nuevas criptomonedas, y la mayor parte de ellas no suele llegar a causar ningún impacto (hasta que lo causa).

Dogggo se ha hecho famosa porque es una criptomoneda denigrante. Es la criptomoneda que mejor representa el término “shitcoin”, un tipo de criptomoneda apestada y que tiene tras de sí una de las campañas más absurdas que se hayan podido llegar a ver en el mundo de las inversiones. Se autodenomina como la primera trollcoin, o, dicho de otro modo, la criptomoneda trol. Una tomadura de pelo en sí misma por la que nadie apuesta un duro, pero, como diría José Mota, ¿y si sí?

Eso es, de momento, lo que está llevando a que cada día más inversores se hayan decidido a darle un empujón al perro amorfo para que llegue a la Luna. Y aquí nadie se preocupa por el estado físico del perro, lo que todo el mundo quiere hacer es empujarlo con la mayor brutalidad para que llegue lo más alto posible, haga ricos a los visionarios que “por los loles” le metieron presupuesto, y Lamborghini venda algunos coches de más que quizá no habían esperado vender.

¿Quién ha creado Dogggo?

Fueron unos italianos y comenzaron a promocionar al perro trol con una página web que parece que haya sido diseñada por un niño de cinco años. Da la sensación de que se trate de la típica web que un grupo de amigotes ha realizado mientras estaban bien hasta arriba de “criptos”. La cuestión es que la web acabó pasando por el radar de usuarios españoles de ForoCoches, y ahí fue donde lo absurdo y lo surrealista se dieron de la mano.

¿Qué podía salir mal? Dogggo es una criptomoneda tan absurda que bien podría haber sido una creación española. Tiene ese perfil tan terrible que caracteriza, en ocasiones, a la tecnología española del blockchain. La cuestión es que cuando el perro se cruzó con los españoles y les dijo “buona sera”, los españoles respondieron con un “esto es épico, vamos a invertir”.

Y ahí fue donde la cosa se salió de madre. Los italianos, que estaban dormidos y en los laureles, se quedaron alucinados del poder que tiene la comunidad española para hacer grande la cosa más tonta que te puedas encontrar en el mundo de las inversiones. En pocos días, la comunidad española activó la “velocidad absurda” para ver si era posible sacar al perro de la perrera y llevarlo a que campara a sus anchas con Shiba y con todos los demás perros que triunfan en las criptomonedas (tema de análisis que trataremos en un futuro cercano).

España le pone un petardo en el trasero a Dogggo

Las compras de Dogggo comienzan. Se multiplican, ya sea por las risas de echarle cinco euros a una criptomoneda que no va a llegar a ninguna parte (teóricamente) como por no quedarse fuera de un movimiento de masas que capta tantos adeptos como la lotería de Doña Manolita. Las estadísticas del perro denigrante aumentan y a golpe de tortilla de patata y lanzamiento de croqueta, la moneda aparece en CoinMarketCap, uno de los principales lugares donde tienes que salir si quieres comerte algo con tu criptomoneda.

Eso expone el perro a una nueva serie de inversores, principalmente norteamericanos que no tenían ni idea de qué estaba pasando con esta cripto. La máxima de “si es una criptomoneda con un perro, invierte algo, por si acaso”, se repite. El perro comienza a subir y se come algún cero. Todo bien. Empiezan las subidas y bajadas, los bots y las ventas inesperadas por parte de carteras que pueden estar relacionadas o no con los desarrolladores de la criptomoneda (eso es malo).

El perro aguanta los dips (las caídas del valor) porque los fieles de Dogggo, herederos del absurdo, de la vida surrealista y de los sueños imposibles, aprovechan para comprar. No es que estén haciendo algo diferente a lo que se hizo con otras criptos. Los dips son el mejor momento para que aumentes tu cartera con más y más moneditas. Luego vuelve a subir, la gente aprovecha para vender, se comen el dip de nuevo. Lo normal.

China se encuentra con el perro

Ahora que norteamericanos y europeos ya conocen al perro, la esperanza está depositada en China. Los chinos les meten mucha caña a las criptomonedas y pueden hacer maravillas. Ojo, también son conocidos por sus maniobras de compra-venta que acaban siendo más malas que buenas para el valor de las criptos. Pero, en cualquier caso, su presencia es inevitable. Entran, y el perro hace sus chorradas delante de ellos, pero parece que el humor no se entiende de la misma manera en China. Al menos, no da la sensación de que haya tenido el efecto que se esperaba.

Y mientras tanto, Dogggo espera que le abran la puerta de otra fuente de estadísticas importante: CoinGecko, que debería aceptar al perro dentro de poco tiempo. Cuando eso pase, el valor de la criptomoneda podría aumentar mucho, muchísimo, pero es probable que después vuelva a caer, porque no tiene una base sólida de usuarios que estén haciendo hold (mantener las monedas sin venderlas cuando entran en pánico). La realidad es que un grupo de usuarios, por buenas intenciones que tengan, no pueden controlar el destino de una criptomoneda por muchas risas que cause. Aunque su empujón inicial, puede marcar la diferencia.

Elon Musk es la clave

Aquí la idea es conseguir que Elon, el bueno de Elon, haga un tuit mencionando tu criptomoneda. Si eso pasa, prepárate para hacer caja y comprarte un piso en Torrevieja. El problema es que por la cara de Elon pasan millones de nuevas criptomonedas a diario. Tienes que hacer algo especial para que te mencione o aportar algo que pueda llamarle la atención.

Todo suena un poco desesperado. Pero en el mercado de las criptos tampoco se encuentra otra cosa: todo es desesperación y esperanza a partes iguales. Esos tiempos de apostar en las carreras de caballos esperando que tu jamelgo saque a relucir todo su coraje se han transformado hoy día en carreras a largo plazo con perros que pueden hacerte rico o llevarte a perder todo lo invertido.

Por eso, no olvides lo importante

Lo primero: que este artículo no es un consejo financiero de ningún tipo. Tú mismo habrás podido ver que nuestra opinión sobre Dogggo es cambiante. Ahora mismo podemos pensar que se irá a la luna en 2025 y un segundo después pensar que se trata de la mayor catástrofe que se haya visto en las criptos en los últimos días.

Lo segundo: que no debes invertir en criptomonedas nada que no puedas perder. Por favor, no hagamos tonterías. Si necesitas el dinero para cosas importantes, no las metas en criptos. Ni mucho menos vas a conseguir forrarte en 24 horas. Y es posible que lo acabes perdiendo todo. Por ello, controla.

Lo tercero: que si no entiendes de este mercado, tienes que aprender (al menos, si te interesa). No inviertas a lo loco si no sabes lo que estás haciendo, porque acabarás siendo uno de esos inversores que, dos días de poner unos euros en una criptomoneda, la quiere vender porque no se ha hecho millonario con ella. Lo cierto es que quienes han ganado dinero con las criptomonedas, ha sido por tener paciencia. Ya os contaremos la historia de Shiba en otro momento. La de Dogggo no sabemos cómo terminará, pero lo que está claro es que es probable que solo haya comenzado.

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