Portugal pone a prueba la frágil unidad de la UE

El rescate de Portugal espera ahora la llegada de un nuevo tramo después de que el Tribunal Constitucional luso anulara algunas de las medidas tomadas por el Gobierno

Crisis de Portugal
El rescate de Chipre ha mostrado abiertamente las vergüenzas en el seno de las instituciones comunitarias. En aquella ocasión se vio una troika errática, desorganizada y obsesionada con exigir fuertes contraprestaciones sin ponderar el alcance último de las mismas. Ahora, con la credibilidad de la UE en sus horas más bajas, Portugal puede abrir un nuevo frente de batalla con consecuencias impredecibles. La semana pasada, el Tribunal Constitucional luso anuló parte de las medidas aplicadas por el Gobierno de Passos Coelho, causando un importante agujero en las frágiles cuentas portuguesas de mil trescientos millones de euros.
En el día de hoy deberían llegar a Lisboa los máximos representantes de la troika (BCE, FMI y Comisión Europea) para conocer de primera mano la situación portuguesa y discutir las posibles medidas a tomar ahora que el TC ha sentado un peligroso precedente para los intereses de la Unión. Recordemos que Portugal solicitó el rescate en mayo de 2011 y que desde entonces han llegado casi ochenta mil millones de euros hasta sus maltrechas arcas.
El nuevo examen que el ejecutivo portugués deberá afrontar será ya el séptimo desde que pidió formalmente ayuda económica a la UE. El creciente descontento social y la postura claramente contraria de la oposición parlamentaria deja a Passos Coelho completamente solo ante los deberes impuestos por la troika. En cualquier caso, de conseguir convencer a los inspectores comunitarios sobre la capacidad del Gobierno portugués para cumplir sus compromisos, se desbloquearía un nuevo tramo de ayudas por valor de dos mil millones de euros.

Con semejante panorama, las principales instancias europeas volverán a colocarse en la primera línea de actualidad como ocurriese hace un mes en Chipre. No conseguir un acuerdo aunque sea de mínimos podría reabrir con mucha más fuerza la crisis desatada en marzo. Además, el peso de Portugal en el conjunto de la UE es demasiado importante como para volver a cometer los errores de pasadas intervenciones. Passos Coelho espera una relajación del objetivo de déficit para 2013, que pasaría del 4,5 al 5,5%.

Fuente: Expansión

Foto: Andrey Belenko

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