Operación Púnica: las claves de una trama delictiva en mayúsculas

Francisco Granados y David Margaliza articularon una compleja red internacional para ennegrecer capitales procedentes de pelotazos inmobiliarios y comisiones por contratos públicos.

punica

A finales de septiembre, la escena política española sufrió un verdadero tsunami al conocerse que se había llevado a cabo una redada masiva en numerosos ayuntamientos del país, principalmente en la Comunidad de Madrid. Rápidamente, los medios de comunicación comenzaron a filtrar los nombres de los principales encausados y entre todos ellos sobresalía Francisco José Granados, el que fuera número presidente del Partido Popular en la región. La envergadura del despliegue, el número de detenciones y la cuantía de las cifras investigadas ponía de manifiesto que no estábamos ante un escándalo de corrupción más. Es una trama en mayúsculas.

Trazar un esquema completo y coherente sobre las diversas ramas de la bautizada como Operación Púnica (en alusión al nombre en latín del árbol de las granadas, apellido del principal encausado) resulta extremadamente complejo. En resumidas cuentas, existen dos grandes cabecillas, Granados y su amigo el constructor David Margaliza, y en torno a estos personajes y sus empresas se va orquestando todo el entramado delictivo. La naturaleza de las estafas es igualmente variopinta, pero sobre todo destacan los pelotazos urbanísticos, auténtica fuente de ingresos del matrimonio Granados y principal conexión entre la trama y los ayuntamientos investigados.

Francisco Granados, que fue alcalde de Valdemoro entre 1999 y 2003, realizó una serie de inversiones inmobiliarias de carácter especulativo que se resolvieron altamente rentables para su patrimonio. Si en 2006 declaraba una base imponible de 92 517,7 euros en el IRPF, en 2007 esta cantidad se había multiplicado por doce, hasta los 1,12 millones. Con todo, las alegrías en el hogar de los Granados no se quedaban ahí, ya que la esposa del que fuera consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, Nieves Alarcón, pasó de declarar 29 678 euros a 531 774 euros apenas un año después.

Semejante enriquecimiento ya resulta bastante llamativo habida cuenta de que las actividades económicas reconocidas por el matrimonio no experimentaron ninguna modificación durante este breve lapso de tiempo, por lo que no existe razón aparentemente que justifique tales ganancias. La clave reside en la compraventa de terrenos municipales, práctica que conecta a Granados con las corporaciones que le sucedieron al frente de Valdemoro y con su propia gestión. En el año 2000, el entonces alcalde adquirió un solar por valor de 53 264 euros. En 2007 lo vendió por 558 710 euros, multiplicando por diez la inversión.

Con todo, no sería esta la operación estrella del matrimonio Granados-Alarcón. En una operación previa en 1999, en la que no figura la esposa del ex dirigente popular, el entonces líder la oposición en el Ayuntamiento de Valdemoro adquirió un primer terreno por 62 779 euros. En 2007, año clave de la trama, como puede verse, este solar fue traspasado por 672 091 euros, lo que eleva las ganancias inmobiliarias hasta 1,78 millones de euros si sumamos el medio millón de euros conseguido por Alarcón.

¿Qué papel desempeñaba David Margaliza en todo este proceso? Se trata del empresario por excelencia en la trama corrupta, llegando a ser considerado el ‘rey del ladrillo’ en Valdemoro durante los años centrales de la pasada década, sobre todo desde 2006. A él se le atribuye la creación de la red internacional encargada de ennegrecer o blanquear dinero según la ocasión. A través de una compleja maraña de cuentas y titulares en Costa Rica, Suiza o Singapur, Margaliza y Granados lograron esquivar cualquier investigación de la Agencia Tributaria hasta 2013.

No obstante, Margaliza también puso su granito de arena en las labores de enriquecimiento ilícito. Sirviéndose de sus contactos en las instituciones, cuando estalló la crisis económica y la época de los pelotazos pasó a mejor vida, sus empresas vendieron algunos terrenos al Ayuntamiento de Valdemoro, sin conseguir plusvalías pero minimizando las pérdidas a costa del consistorio. Por otro lado, Margaliza comenzó a recibir contratos por parte de la Comunidad de Madrid, convenientemente llevados con secretismo por el ‘número dos’ del poder regional Granados.

De este modo, el consejero de la Presidencia rentó inmuebles de Margaliza como sedes de distintos organismos municipales, concediendo un pingüe negocio a su amigo mientras el resto del sector inmobiliario se venía, casi literalmente, abajo. A todo ello cabe sumar una serie de ‘mordidas’ y comisiones que eran difuminadas por las empresas pantalla para acabar engrosando las cuentas en el extranjero de Granados. La Agencia Tributaria cifra en 4,47 millones de euros las ganancias del ex consejero por esta vía.

Vía: Voxpopuli

Foto: geralt

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