¿Netflix necesita que la salven los cines?

Netflix está pasando por una crisis y la industria de las salas de cine se ofrece a echarles una mano.

Ha perdido 200.000 suscriptores. Netflix ha recibido recientemente uno de los golpes más duros que se han registrado en la historia del streaming. La plataforma ha visto cómo el inicio de la salida de la pandemia y la competencia de sus rivales, han hecho que pierda una cantidad de usuarios que está muy por encima de sus peores previsiones. También ha influido el aumento de precio que han llevado a cabo recientemente y que no ha sido precisamente aislado, dado que los costes de Netflix han crecido mucho en los últimos años.

Ahora, posiblemente, se valoran distintas opciones para que Netflix se recupere. Pero, mientras tanto, desde la Asociación Nacional de Propietarios de Salas de Cine, en Estados Unidos, se lanza una propuesta de ayuda para intentar “salvar Netflix”.

Lo que han dicho los dueños de los cines de Estados Unidos es que siempre han tenido las puertas abiertas para que Netflix trabaje con ellos. El plan es que Netflix vaya en contra de su filosofía original y de la naturaleza que les ha permitido hacer negocio hasta el momento. Así, lo que quieren los cines es que Netflix estrene sus películas por anticipado en las salas y que así se asegure una nueva fuente de ingresos que seguramente le vendría muy bien a sus cifras.

No obstante, es obvio que esto plantea una serie de riesgos. Por un lado, como decíamos, Netflix estaría desmontando parte de su estrategia. En Netflix, algo que han acabado copiando también sus rivales, siempre se ha fomentado la idea de poder ver películas de calidad de forma directa en streaming sin tener que pasar por los cines. Tanto Disney como HBO, entre otros servicios, han imitado esta filosofía y han llevado muchas de sus películas primero a las plataformas online. Si bien estas plataformas ya han tomado la decisión de cambiar de filosofía y de regresar a las salas, no se puede decir que no haya quedado, al menos, un pequeño eco que se aprovecha con esas películas menores que no harían mucha caja en los cines.

Los otros servicios de streaming también están manteniendo unos periodos de exclusividad cinematográfica menores a los que había antes de la pandemia. Las grandes películas llegan a las salas y pocas semanas después ya están disponibles en streaming sin tener que pagar por su visualización más allá de las suscripciones. Un buen ejemplo de ello es The Batman, la última versión del caballero oscuro, que ha aterrizado en HBO Max poco después de triunfar en las salas de cine.

En Netflix todavía no han tomado una decisión sobre cuál será su próximo paso. La oferta que les hacen desde las salas de cine puede resultar tentadora. El plan es que pongan sus grandes películas primero en las salas y que esperen a que su lanzamiento se produzca posteriormente en la plataforma de visionado en streaming. Eso significaría jugar con sus suscriptores, a quienes no estarían dando el servicio que les prometieron. Y, aunque aumentaran los ingresos gracias a las salas, el problema de Netflix sería que muy posiblemente volverían a perder suscriptores.

O quizá no, porque la exposición de películas en los cines les daría mucha más caché. Ya no se podría decir, al menos posiblemente, eso de “es otra película de Netflix”, apelativo que ya se utiliza casi como “es otra película de DVD” para esas producciones que sabes que van a ser, posiblemente, decepcionantes. A Netflix, quizá, le ayudaría a mejorar un poco su imagen, dado que cada vez más, las producciones propias de la compañía están decepcionando más (a excepción de 5-10 películas anuales que son realmente buenas).

Lo que hace ahora mismo Netflix es poner en cines sus más grandes producciones, ya que de esa manera pueden optar a la carrera por los Oscar. Es un requisito, para optar a estatuilla, que las películas hayan estado en los cines. De todas formas, estos pases, limitados y de breve duración, no solapan a la llegada de las producciones al servicio de streaming. Eso sería lo que tendría que cambiar para que Netflix pueda encontrar en las salas de cine una nueva vía de ingresos.

Pero, como indicamos, todavía hay dudas. La industria de las salas de cine tampoco se encuentra en su mejor momento. La pandemia aun golpea a la venta de entradas, puesto que hay muchas personas que prefieren evitar la exposición en un lugar público y cerrado como la sala de cine. En algunos casos, familias enteras han cambiado sus hábitos de consumo y se han habituado al cine en casa debido a los periodos de confinamiento y de coronavirus.

Tanto Netflix como las salas de cine están debilitadas y habrá que ver, en los próximos años, cómo se desarrollan ambos mercados. De una u otra manera vamos a seguir viendo películas, pero de las decisiones de las grandes empresas acabará dependiendo cómo las veamos.

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