Malos tiempos para la libertad económica en España

El informe de la Fundación Heritage saca los colores a España por su mala gestión del gasto público, elevada corrupción y excesivos impuestos.

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La Fundación Heritage acostumbra a publicar anualmente un informe en el que pasa revista a las medidas, las leyes y los resultados económicos de cada país para determinar el grado de libertad económica en cada uno ellos. Este índice es estudiado en detalle por instituciones y empresas y resulta imprescindible a la hora de realizar inversiones en un país en concreto. Con todo, el estudio hace referencia a la libertad interna del país, por lo que quizá las condiciones para las multinacionales son algo diferentes.

Sea como sea, España ha vuelto a recibir un serio toque de atención por parte de la fundación. No en vano, el 49º puesto que ocupa nuestro país resulta a todas luces impropio para una nación europea desarrollada y que recibe fuertes inversiones externas (y que cuenta con empresas que las realizan en el exterior). Para contextualizar el dato, baste apuntar que España se mueve a la zaga de Jamaica o Eslovaquia (país que sigue sin culminar el proceso liberalizador iniciado tras la caída del telón de acero). No es para sentirse orgullosos.

A simple vista, podría creerse que, como nuestro país ha aceptado el modelo del Estado del bienestar, la libertad económica se ha visto irremediablemente mermada en pro del bien común. Craso error. El informe muestra cómo países con sistemas públicos notables como Australia (2º), Canadá (4º), Dinamarca (11º), Finlandia (19º), Suecia (23º) o Noruega (27º) superan claramente a España en la clasificación. La conclusión es lógica, el Estado español ha cargado toda la responsabilidad de superar la crisis en los sectores productivos, disparando impuestos y reduciendo libertades.

Solo así se explica cómo nuestro país ha podido perder veinte posiciones en el ranking desde el 29º puesto que ocupaba en 2008. Afortunadamente, el informe también analiza los principales indicadores de cada país. En nuestro caso, las alzas fiscales, la mala gestión de lo público y la corrupción pesan como una losa en la puntuación final. La eficiencia del gasto público alcanza los 40 puntos sobre 100, dejando una discreta nota final de 67,6.

Vía: Libre Mercado

Foto: niekverlaan

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