Los presupuestos expansivos ganan protagonismo en la Europa post-crisis

Los gobiernos de la Eurozona quieren que los ciudadanos perciban la recuperación económica y aumentan las partidas sociales con vistas a las próximas citas electorales.

Business man on road heading toward a dollar sign concept

Los expertos no se ponen de acuerdo sobre cuándo podrá decirse con rotundidad que la crisis que arrancó en 2008 ha quedado atrás y que Europa ha abierto un nuevo ciclo de crecimiento económico. Sobre el papel, todos los países europeos dejaron atrás la recesión entre 2013 y 2014 (salvo Grecia y Finlandia), iniciándose, eso sí, una etapa marcada por débiles tasas de crecimiento. Es precisamente esta lenta recuperación del PIB lo que lleva a muchos países a optar por presupuestos expansivos.

En las próximas semanas, Bruselas comenzará a examinar las cuentas de los diferentes miembros de la zona euro para el próximo año, dando por sentado que la mayoría de presupuestos aumentarán las partidas sociales. Aunque el gasto público en su conjunto caerá en torno a un punto (pasará del 48,6% al 47,6%), esta reducción se deberá principalmente al recorte de los intereses de la deuda. Todas las grandes economías parecen haber aceptado que una parte importante de la población europea todavía no percibe la recuperación que anuncian las cifras macro.

El temor al populismo y a lo que pueda suceder a lo largo del calendario electoral de 2017 está claramente detrás de este viraje desde la austeridad. Alemania, Francia y los Países Bajos afrontarán sus comicios generales (presidenciales, en el caso francés) con el fantasma de la extrema derecha planeando sobre el ambiente. Alternativa por Alemania puede complicar la reelección de Angela Merkel, el Frente Nacional francés lidera las encuestas y el Partido de la Libertad holandés también peleará por la victoria.

Berlín, por ejemplo, ha anunciado ya una rebaja fiscal que, en principio, iba dilatarse algo más en el tiempo. Las urgencias electorales llevarán a Merkel a bajar impuestos por importe de 7.000 millones de euros, una cifra que los analistas consideran perfectamente viable por la buena salud de las finanzas alemanas. Y es que, la presión fiscal de la Eurozona volverá a reducirse el próximo año para dejar mayor margen a los bolsillos de los ciudadanos. España, por su parte, prorrogará sus últimos presupuestos.

Vía: Cinco Días.

Foto: © ra2studio

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