Las dudas del modelo económico sudamericano

Los débiles modelos productivos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua o Venezuela les obligan a acometer una urgente reconversión para mantener sus niveles de gasto.

evo morales

A mediados de la primera década del s. XXI, varios países sudamericanos se convirtieron en el centro del interés de distintos medios internacionales así como de acaudalados inversores. El comportamiento no era algo nuevo, pues Colombia, Argentina o Brasil llevaban tiempo ocupando un lugar relevante en múltiples carteras de inversión. Sin embargo, en aquellos años cundió el sentir de que naciones como Bolivia, Nicaragua o Ecuador estaban llamadas a desempeñar un papel protagonista en la economía del futuro. El paso del tiempo sin embargo ha enterrado esta posibilidad.

Bolivia por ejemplo lleva años con tasas de crecimiento bastante elevadas, máxime en comparación con la recesión del mundo desarrollado. No obstante, el Gobierno de Evo Morales no ha sido capaz de utilizar estos buenos datos para desarrollar modelos productivos eficaces. Por el contrario, ha apuntalado el sector primario y de forma muy especial el cultivo de la hoja de coca, aspecto este que se comprometió a revisar tiempo atrás. De hecho, Bolivia, que tiene asignadas oficialmente 12.000 hectáreas para estos cultivos, habría duplicado dicha cifra de acuerdo con la ONU.

Otro modelo puesto en entredicho es el ecuatoriano. Hasta ahora, las inversiones en materia de infraestructuras y Sanidad habían creado la apariencia de un fuerte desarrollo económico y social. Sin embargo, un examen mínimamente exhaustivo de sus fuentes de riqueza nos demuestra que la dependencia del país respecto a la producción de petróleo es extraordinaria. No en vano, el Gobierno de Rafael Correa ha encontrado bastantes problemas para refinanciar su deuda, que no para de crecer.

Por último, Nicaragua y Venezuela presentan rasgos comunes en sus problemas económicos. El Ejecutivo presidido por Daniel Ortega era elogiado casi unánimemente por la prensa internacional. El revés económico de Venezuela ha permitido en cambio comprobar que las fastuosas inversiones nicaragüenses estaban financiadas en no escasa medida por Caracas. Precisamente, el Gobierno de Nicolás Maduro es uno de los que mayores dudas suscita. La desorbitada inflación (cercana al 40%) y el repunte de la delincuencia han mostrado las vergüenzas de un país con severos problemas de abastecimiento.

Fuente: ABC

Foto: Sebastián Baryli

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