Las agencias calificadoras estrechan su cerco a Inglaterra

Sólo Standard & Poor’s mantiene la clasificación de «triple A» sobre el país anglosajón, el cuál afronta una pérdida de confianza por parte de los inversores y una elevada deuda pública

David Cameron mitin

Reino Unido siempre ha llevado con cierto hermetismo los pormenores de su situación económica. El hecho de contar con plena autonomía financiera – gracias a su moneda propia y a una institución como el Banco de Inglaterra – ha motivado que el impacto de la crisis haya sido significativamente menor en tierras británicas que en la Europa continental. Paralelamente, la relativa flexibilidad laboral y las peculiaridades de sus principales sectores económicos también han ayudado a mitigar la destrucción de empleo. Con todo, la tasa de paro se encuentra actualmente en su nivel más alto desde 1994, pese a lo cual sigue siendo una de las más bajas entre los países europeos desarrollados (7,8%).

No obstante, el principal problema que el Gobierno de David Cameron trata de combatir es la pérdida de confianza, tanto de la población británica como de los inversores internacionales. Por eso, el ejecutivo liberal-conservador ha impulsado recientemente varias reformas fiscales destinadas a incentivar la llegada de inversores extranjeros. Por otro lado, las agencias calificadoras están cumpliendo sus amenazas y ya son dos las que han retirado la «triple A» a Reino Unido. Moody’s fue la primera en dar este paso en el mes de febrero, mientras que Fitch hizo lo propio el pasado viernes. Pese a la pérdida de la máxima calificación crediticia, ambas agencias coinciden en señalar que Inglaterra mantiene una perspectiva estable y no se esperan problemas de financiación en el corto y medio plazo. Standard & Poor’s mantiene de momento la máxima calificación.

Los motivos fundamentales del empeoramiento de la credibilidad británica son el aumento de la deuda, que cerró 2012 en el 90,3% del PIB, y un déficit público excesivamente abultado (los últimos datos disponibles lo sitúan en el 8% del PIB). Si se mantiene el calendario fijado por el G20 para reducir la deuda de los países hasta un máximo del 90% del PIB en 2016, Reino Unido tendría serios problemas para cumplir con el objetivo. En cualquier caso, el PIB inglés se mantuvo sin apenas cambios en 2012.

Fuente: El Mundo

Foto / DFID – UK Department for International Development

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