La legalización de drogas como solución a la crisis

En tiempos en los que el fisco sufre más que nunca y el narcotráfico hace estragos, hay algunos presidentes como los de Guatemala (Otto Pérez), El Salvador (Mauricio Funes), Costa Rica (Laura Chinchilla), Colombia (Juan Manuel Santos) y México (Felipe Calderón) que se plantean la posibilidad de legalizar las drogas blandas. Sería una buena solución para la crisis económica.

Una reciente noticia sobre la intención de varios presidentes iberoamericanos de legalizar las drogas blandas he provocado un gran revuelo en la sociedad americana. La medida, no obstante, no podría ser viable si antes no toma la iniciativa Estados Unidos, principal mercado de estupefacientes provenientes de sus vecinos del sur. Socialmente, el tema de la droga es uno de los grandes tabúes que existen. Muy pocas personas se interesan por sentarse a la mesa y estudiar cuáles son las soluciones a tal problema. En política, el asunto es más peliagudo, si cabe. La droga ha puesto grandes barreras en el progreso de países emergentes como Brasil, México o Colombia. Además, desde Estados Unidos la tradición conservadora de algunos de sus dirigentes impide un abordamiento serio y real del problema.

Felipe Calderón

Pero, ¿alguien se ha preguntado que supondría la legalización de las drogas a nivel económico? Quizás sea este uno de los principales puntos que el pasado 23 de febrero abordaron los presidentes de Guatemala (Otto Pérez), El Salvador (Mauricio Funes), Costa Rica (Laura Chinchilla), Colombia (Juan Manuel Santos) y México (Felipe Calderón) para erradicar el narcotráfico. La regulación del tráfico de drogas podría dar unos ingresos importantes a las arcas de los respectivos estados, mucho más incluso, del que se obtiene tras acabar con una de las redes de narcotráfico que pululan por el territorio americano.

El tema de la salud pública puede ser un punto de controversia, pero lo cierto es que si el Estado controlase la compra y la venta de drogas, la calidad de esta sería mucho mayor, por lo que se evitarían muchas muertes derivadas de compuestos añadidos a las drogas. Uno de los elementos que más beneficiaría a los países iberoamericanos que luchan incesantemente contra el mundo de la droga sería que en caso de acabar con el narcotráfico, todos los recursos, que se emplean en la actualidad para erradicarlo, podrían ser destinados a otros sectores que ayuden a crecer económicamente a los países. En este sentido, habría que volver a remarcar la importancia que tendrían para los respectivos departamentos de hacienda los ingresos derivados del consumo de estupefacientes, similar a los impuestos por consumo de tabaco o alcohol. En última instancia quedaría hablar sobre el mercado negro, que no desaparecería del todo, pero cuyo volumen de negocio se vería drásticamente reducido por la calidad del producto que en ese caso manejarían. Lo dicho, la legalización de las drogas sería una solución a la crisis económica.

Foto: worldeconomicforum

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