La inestabilidad política de Grecia empaña el fin de año en Europa

El Gobierno griego adelantará las elecciones generales sino consigue la investidura de su candidato a presidente de la república. Syriza parte como favorita.

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Con la cercanía del fin de año, resulta ineludible comenzar a hacer balance de los grandes hitos económicos de 2013. Por lo que respecta al conjunto de Europa y, más concretamente, de la zona euro, el año comenzó con los mejores auspicios pero poco a poco estos se vieron claramente superados por la realidad. El conflicto en Ucrania y el veto ruso (que más tarde se revelaría más perjudicial para Rusia que para la UE), el estancamiento económico o la consolidación de un elevado paro estructural en el sur han sido los grandes fantasmas de 2014, a los que ahora se suma Grecia.

La situación política y económica de Grecia hace tiempo que constituye por sí misma un riesgo endémico para la Unión Europea, empeñada en sacar al país heleno del pozo a base de inyectar dinero y exigir rigurosidad presupuestaria a una sociedad que no quiere ni oír hablar de austeridad. Las recetas de la Troika no solo no han conseguido el efecto deseado sino que han generado una fuerte reacción popular contra todo lo que llega de Bruselas, desafiando además las obligaciones griegas con sus acreedores. El principal símbolo de esta indignación es el auge de Syriza.

La coalición de extrema izquierda Syriza ya puso contra las cuerdas a Europa en 2012 cuando estuvo a punto de ganar las elecciones generales griegas. En aquella ocasión, la conservadora Nueva Democracia consiguió finalmente la victoria por un estrecho margen y pudo formar gobierno en coalición con socialistas y centristas. Desde entonces, los apoyos al principal partido de la oposición no han dejado de crecer y Syriza se convirtió en la fuerza más votada en las pasadas elecciones europeas de mayo. Por ello, cuando el primer ministro griego anunció que podrían celebrarse elecciones anticipadas, el pánico prendió en los mercados.

Según la última encuesta electoral publicada en Grecia, Syriza ganaría las elecciones con el 34% de los votos, abriendo ya una distancia importante respecto a Nueva Democracia (27,8%). Teniendo en cuenta que la legislación griega concede una bonificación de cincuenta diputados a la opción más votada, nos encontramos con que la formación de izquierda radical estaría rozando la mayoría absoluta. La simple posibilidad de que ello ocurra ha hundido la bolsa de Atenas más de un 20% en tres días, su peor racha histórica, y ha llevado la prima de riesgo helena hasta los 855,5 puntos básicos.

A diferencia de otras formaciones populistas como Podemos, que han modificado considerablemente su programa electoral a medida que iban mejorando sus expectativas electorales, Syriza no se ha movido prácticamente de sus posiciones originales. Por ello, entre sus propuestas sigue destacando la ruptura del euro o, al menos, de la disciplina fiscal controlada desde Bruselas. Con más de 200.000 millones de euros adeudados a Europa, cualquier movimiento rupturista o cualquier tentativa de impagar la deuda generan una notable inquietud en la zona euro.

De acuerdo con el calendario que maneja el gobierno heleno, en las próximas semanas se procederá a elegir al presidente de la república. De no alcanzar los doscientos votos en el parlamento se procederá a una segunda votación. En el caso de no conseguir tampoco los apoyos necesarios, se realizará una tercera votación en la que bastará con que una candidatura obtenga 180 votos. La coalición gubernamental (ND y Pasok) suma 162 diputados, por lo que sería necesario el apoyo de los independientes (veinte en total) para investir al nuevo presidente de Grecia.

En el más que probable caso de no lograr el quorum requerido, se convocarían elecciones parlamentarias para el mes de febrero. Cabe destacar que los mercados y los analistas dan por descontado el adelanto electoral, así que el anuncio definitivo no debería de provocar un nuevo terremoto bursátil. Eso sí, a medida que se acerquen los comicios generales, la incertidumbre deparará sin duda jornadas negras en las bolsas europeas así como un repunte considerable de las primas de riesgo. El comienzo de año no pinta nada bien para Europa.

La inestabilidad provocada por Grecia, que se acrecienta obviamente por coincidir con los temores sobre una posible tercera recesión europea, no está en absoluto justificada por el peso de este país en la economía comunitaria. De hecho, hace mucho tiempo que Grecia constituye una rémora importante para el desarrollo europeo. Lo que se dirime en el Egeo es si la Troika ha fracasado y si los movimientos análogos a Syriza en otros países pueden verse reforzados.

Vía: elEconomista

Foto: Bluestones

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