La alargada sombra de Thatcher en la economía británica

Margaret Thatcher deja un legado económico importante en el Reino Unido, contribuyendo a recortes sociales importantes ahora emulados por sus contemporáneos

La Dama de Hierro

El pasado lunes día 8 de abril fallecía en Londres la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, aquejada desde hace varios años por una demencia senil y un principio de Alzheimer. Con todo, aunque la política conservadora pudiera olvidar parte de cuanto había hecho, difícilmente podrá Reino Unido desprenderse del calado de sus medidas. La política económica de la Dama de Hierro se centró en la liberalización de la práctica totalidad de servicios públicos y en la reducción sistemática de impuestos. Su programa de actuación en este ámbito tuvo como gran referencia el cierre de minas inviables.

Justo cuando acabamos de conocer las últimas medidas de David Cameron para meter en cintura la desbocada deuda británica, su antecesora en Downing Street impulsó reformas similares para reducir la presión fiscal a las grandes fortunas e incentivar la inversión privada, uno de los pilares de su filosofía. En este sentido, Thatcher trató de acabar con cualquier monopolio, incluyendo el que controlaban las grandes casas de la «City», abriendo la participación en bolsa y en los mercados secundarios a cualquier pequeño o mediano inversor. Paralelamente, las grandes entidades internacionales también pudieron desembarcar en Londres atraídas por la gran libertad de acción que les garantizaba el Gobierno. Esta medida devolvió a la capital inglesa el gran peso sobre el conjunto de la economía nacional que había perdido a mediados de siglo.

Su programa de privatizaciones fue otra de las reformas que más dividió al país. La mayoría de empresas públicas fueron clausuradas o debidamente podadas, motivando el despido del 22% de los funcionarios pero aliviando extraordinariamente la deuda del Reino Unido. Tan ambicioso plan de actuación solamente dejó intacto el servicio de mensajería (Correos). Margaret Thatcher también quiso despojar de poder político a los entonces omnipresentes sindicatos, cosa que logró en gran medida. Su postura y forma de proceder, inflexible pero siempre coherente con su programa y con su pensamiento, causó un hondo impacto entre la opinión pública, ganando todas las elecciones a las que se presentó durante su etapa como primera ministra (1979-1990).

Fuente: Expansión

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